El visitante
De la espesa niebla, una silueta brillante apareció al niño. Sin hablar, solo se miraron durante un momento que se hizo eterno.
El pequeño abrió la boca y la figura de luz, sonrió por el asombro que generó uno al otro.
-¿Existís? –Preguntó el nene agrandando los ojos-
-Yo sí, ¿y vos?
-Yo también… ¿De dónde saliste?
- De aquí mismo- y el brillante, apuntó con el índice el suelo, justo debajo de la raíz del pino-
-¿Hay más? Digo… como vos, ¿Hay más?
-Somos millones, ¿Querés ver?
-No, gracias, otro día.
Y dando la vuelta siguió por el sendero,
–Lástima, nadie me va a creer- pensó meneando la cabeza.
Y dando la vuelta, el brillante continuó metiéndose bajo el pino.
-Lástima, nadie me va a creer- pensó, meneando la cabeza.
Viviana Comerón
Junio 21, 2007 en 1:47 pm
Es muy comun entre los seres humanos,”ver para creer”, y no nos damos cuenta que estamos rodeados de cosas increibles, solo hay que saber “mirar”
Me gusto mucho, tenes tu estilo y eso es bueno.
Hermosa la imagen de presentación,