El Mago

31 10 2007

“…Desde el principio he sido adorada y temida.
Todas las religiones crecieron conmigo y gracias a mí.
Mi nombre es Magia, y estoy en todas partes.”

Abraham B.Hurwitz

-No puedo entender que creas en esas cosas, ¡me extraña Francisco! un hombre de letras, todo un profesional, metido en esta paparruchada…no me cierra qué querés que te diga, no me cierra.
-Voy a rescatarte de tu escepticismo.
-Ah sí, claro ¿y cómo podrías hacerlo? tus truquitos no van a resultar soy un hueso duro de roer, con otros podrás esos crédulos, necesitados, los que se aferran a cualquier cosa conmigo…decime ¿cómo harías?
-Así.
Y con un chasquido lo hizo desaparecer. Se vio obligado, nunca pudo resistir los desafíos.
Durante dos horas lo dejó deambular por un mundo diferente, entre bosques, castillos, gnomos, caballeros y doncellas que por morder manzanas o pincharse con la aguja de una rueca duermen serenas a la espera del beso amoroso del príncipe valiente.
Asegurándose que todas las imágenes estaban a buen recaudo en su memoria chasqueó los dedos por segunda vez.
Alberto regresó un poco maltrecho. Enmohecido, ojeroso, desencajado y despeinado estaba nuevamente en el mismo sillón del que había partido.
Tardó en hablar tanto como duró el viaje.
Francisco le sirvió un coñac y extendiendo la copa preguntó como afirmando,
-Estás bien.
-Nunca voy a perdonarte -respondió dando un sorbo a la bebida al tiempo que metía la mano en el bolsillo izquierdo de su chaqueta para sacar con cierta dificultad algo que parecía una escama. Con evidente enojo la puso en la mano de Francisco quien sin vestigio alguno de asombro dijo sonriendo,
-Ah…de dragón, gracias.
V.C.

jun 21st, 2007 by sentires