Dejó en el balcón una botella verde con agua.
Le dijeron al sol del mediodía, para que la luz infunda el color del vidrio, penetre en las moléculas y sane el cuerpo. El verde cura, alivia, sana.
Al agua agregó una oración. La que le enseñaron.
-Se recibió en una experiencia, dijo la señora que le entregó la botella -Es oración de curación. Repita cada vez que cargue con agua, cuando sirva una copa, cada vez. Cada día. Varias veces.
No importa qué eran los momentos de los que hablaba. Si videncias, vivencias, alucinaciones sueños. Interesa que sirvan para sanar.
¿Sana?
Creo que sí, está mejor. Se lo ve mejorar cada día.
Ahora ríe más a menudo, canta a veces bajo la ducha. Se afeita. Combina el color del pantalón con el de la remera, busca su perfume que se acaba y reclama por otro a su mujer. Ella lo mira desde la puerta del dormitorio y se va como quien sale de compras pero a la cocina. Prepara la cena y piensa que si Dios quiere se salve y vuelva a molestarla con su mal carácter. Que si Dios quiere, cure para siempre y sea ella, la que se vaya un día. Pero él no. Que si Dios quiere y la Virgen…
Y en medio del llanto que le provoca la idea, él que la llama a gritos.
-Te dije vieja que no mezcles las camisas de salir con las de estar en casa. No encuentro nada así. Sos una mujer desprolija y yo…
-Un maniático, le grita ella desde la mesada de la cocina donde apoyó los codos y sostuvo la cara con las manos. El delantal secó las lágrimas mientras repitía en silencio, “Que Dios quiera sanes hombre, que sanes”. Y dice la oración sin respiro, de una, de corrido y sigue con la cena antes que comience a reclamarla su hombre.
V.C.

Hola Vivi;
¿Y cuales serán esa palabras, para ponerlas en práctica?……con la Fe quizas solo alcance. Besos Karina.
Que este mas que bien.
siento lo mismo respecto al verde y al agua…de hecho alguna vez escribi, lagos verdes, comparto esa sensacion…Y te la regalo…
las almas no se encuentran por casualidad
Los farmacéuticos y los contadores públicos nacionales indican que las botellas verdes o color caramelo llevan ese color justamente para que el la luz del sol no altere lo que sea que tienen dentro; es ese tipo de gente que ve sábanas donde hay fantasmas.
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Yo ordeno mi propia ropa: de esa manera está siempre y exactamente donde y cómo quiero. Lo mismo para todo lo demás.
La cromoterapia opina un poco diferente. Es tal como decís el asunto con los farmacéuticos, lo que no sabía es que los contadores se ponían a opinar de estas cuestiones ¿qué cosa saben ellos de la transferencia de energía mediante el color, de la refracción de la luz y esas cositas eh?
Bueno y lo las sábanas ¡estuviste perfecto!
El resto, sin comentario.
Hola Juji, vengo de escribirte y paso a leerte, quiero conocer los lagos verdes.
Abrazo
Karina, las escribo en otro cuento ¿te parece?
Un cariño enorme para vos.
Pasando a segundo plano el agua, la botellita, la cromoterapia, los ruegos; hablemos de ese hombre que avejentó a nuestro lado, a quien hoy decimos no soportarle un defecto mas, pero que sin querer, todos los dias pedimos porque siempre podamos verlo despertar a nuestro lado. Tantos años!… tantas cosas compartidas!… al final el amor es costumbre, y la costumbre se te hace amor.
Buena costumbre el amor. Seguro no se hace rutina.
Si es amor, claro. (Vaya y abrace hasta despertar-lo)
Que descanses hermana, beso.