El corazón puede hablarle a la roca… el supremo amor revela ese misterio. Vuélvete loco desde tu corazón.
De haber vivido en nuestra época, San Francisco de Asís ciertamente estaría en un manicomio. Hablándole a los árboles, diciéndole al almendro: `Hermano, ¿cómo estás?`, de haber estado aquí, lo habrían encerrado. `Hermano, cántame acerca de Dios`, le dirá al almendro. Y no sólo eso, él oye la canción que canta el almendro. ¡Está loco! ¡Necesita tratamiento!
Habla al río y a los peces, y proclama que los peces le responden. Habla a las piedras y a las rocas. ¿Es necesaria más evidencia que pruebe su locura? Está loco. ¿Pero no te gustaría estar loco como San Francisco de Asís? Sólo piensa: la capacidad de oir cantar al almendro, y el corazón que siente a los árboles como hermanos y hermanas, el corazón que puede hablarle a la roca, el corazón que ve a Dios en todas partes, todo alrededor, en todas formas…
Debe ser un corazón de absoluto amor; el amor absoluto te revela ese misterio. Pero para la mente lógica, por supuesto, estas cosas son tonterías.
Para mí son éstas las únicas cosas significativas. Vuélvete loco, si puedes, vuélvete loco desde el corazón.
Tarot de Osho
Antigua Música en los Pinos
p. 171

San Francisco de Asís se propuso vivir como Jesus, quien sin duda hoy sería encerrado a su lado en el manicomio. Como su Maestro, no llevó nada para el camino porque Dios proveería. Esa tremenda fe le permitió extraer agua de una roca para saciar a un sediento. Como pedía el Mesías, fue como un niño pequeño. Lástima grande que ya ni los franciscanos son como él.