Archivos para Abril, 2008

In Decisiones

Posteado en Amores perdidos sobre Abril 29, 2008 por sentires

De alguna manera se lo diría. De esa noche no podía pasar porque ella ya estaba sospechando, lo notaba en su mirada penetrante. Ese brillo particular con el que se culpa al otro como con el índice. No quería más guerra silenciosa. Se lo diría.
Julia era una mujer aguerrida, fuerte, inquebrantable como el acero. A veces pensaba que no era una mujer en realidad, se le ocurría una suerte de especie robotizada, alienígena.
Odiaba estos pensamientos pero no los podía evitar.  A continuación esbozaba involuntariamente, una media sonrisa. Se imaginaba a la suya como una mujer gris. Gris metalizado con ojos de vidrio. No la quería. Nunca la quiso. Tenía buen culo, buenas tetas. Nada más. Y era inteligente, eso sí. Hablaba tres idiomas, muy culta, abordaba cualquier tema y lo seguía con acierto. Buena madre. Limpiaba bien y cocinaba riquísimo. De lo demás nada.
Durante las vacaciones hacían bien el amor, no. En realidad no hacían el amor. Cogían, fornicaban como perros. Pero solo en vacaciones. Luego siempre tenía un ataque de prolijidad. Que en el baño no, que nos escuchan los chicos, que cuidado las sábanas que son de cien hilos, que por ahí no. Que eso ni sueñes.
Ma’sí ¡no hagamos nada che!
Por momentos creyó que estaba gozando de las circunstancias, disfrutaba en cierto modo del peligro de ser visto por la calle con la otra, en un cine, entrando al hotel, caminando por la costanera, recorriendo el puerto, deteniéndose en un semáforo con un beso que duraba hasta el próximo rojo y todos atrás tocando bocina y ellos, como si nada.
Alguien podría estar mirándolos, Y a él, ¿le importaba?
No. Ah bueno, entonces seguimos, no importa nada.
Y entonces ¿Por qué debía decirle? ¿Qué apuro tenía? ¿No podía esperar unos días más?
Sí, eso haría, esperar.
Pero mientras tanto le hablaba por décima vez en la tarde.
-Hola ¿todo bien?
-Si ¿a qué hora regresas?
-En un rato.
-¿Te pasa algo?
-No. ¿por?
-Pregunto.
-¿Qué cenamos hoy?
-Pastas.
-¿Los chicos?
-Deben estar por llegar ¿estás manejando?
-Si ¿por?
-Porque no deberías hacerlo, por eso.
-Bueno, corto. ¿Un beso?
-Un beso pero ¿qué te pasa?
-Nada mujer. Hasta luego.
Plancha bien sus camisas, por otro lado es buena en la economía. Sus amigos la quieren mucho pero eso qué importa, si al momento de quedarse solos estaba sólo con ella. Y con esa mujer no quería pasar el resto de sus días.  ¿Qué resto tenía? ¿Alguien lo sabe? No era importante cuántos días, sino cómo pasaría esos días, con qué ganas de vivirlos. Y así desde hacían ya veintitrés años y cinco meses, doce días y ocho horas…Sí se lo diría, esa misma noche. No iba a esperar ni medio segundo más.
-Mirá Julia, me enamoré de otra mujer y pienso irme a vivir con ella en cuanto salga de esta casa y te pido por favor no me hagas escenas, no me llores ni me preguntes nada porque estoy decidido y no daré marcha atrás.
Y ella ¿qué dirá?
Nada. Tal vez llore. No! ¡Qué va a llorar! Sí, puede ser que llore.
-Así es la vida, le diré, mientras unos ríen a otros les toca llorar. ¡No! Cómo le voy a decir semejante barbaridad. Eso no, pero sí le diré que podría ser peor. A otras mujeres les va muy mal en estas cosas, sufren porque se dan cuenta de todo durante mucho tiempo y no pueden decir nada porque nada es tan evidente, claro, eso mismo. Así.
-¿Te parece que es la mejor manera? Responderá con tono suspicaz –si la conoceré-
-¡No la hagas más difícil! No sé de otra forma.
-Pobre. Bueno, juntá todo lo tuyo y te podés ir, mañana veo a mi abogado para iniciar los trámites de divorcio. Tranquilo, todo está bien.
-¡Cómo a tú abogado! ¿Desde cuándo tenés abogado vos y yo ni enterado?
-Querido (silencio, suspira, respira profundo mira para otro lado)
-¡Te hice una pregunta! (Ya me estoy enfureciendo)
-Desde que pienso decirte lo mismo que hoy dijiste vos, me ganaste de mano amor.
-¿Qué? ¿Tenés un amante? (ahora grito con tono entre suplicante y amenazador)
-Sí, lo tengo.
-¡Cómo podés decirme semejante barbaridad con esa cara! ¡Infeliz!
-No creas, soy muy feliz con él. Pero por favor querido, no perdamos más tiempo en detalles intrascendentes. Prepará tus cosas, yo te ayudo.
-¡No necesito tu ayuda! Te aviso que los chicos se quedan conmigo.
-Pensaba pedírtelo, nos vamos el mes próximo a España con mi pareja. Es un alivio que ya lo tuvieras decidido esto de quedarte con los niños. Bueno amor, salgo. Llegaré para el desayuno de mañana. Besitos (dice tirándome uno de lejos)

Yo me muero si pasa esto, me muero, la mato, me mato yo. La extrangulo, la corto en pedazos y los meto en una bolsa la tiro al río. La mato la mato. La odio.
De ninguna manera permitiré esto. Yo no le digo nada.
¿Le voy a dar yo a la oportunidad? De ninguna manera ¿Creerá que soy estúpido?
Nada, ni una palabra diré.

-Hola, llegué. ¡Julia Amor ¿dónde estás?
-Hola, aquí estoy ¿Qué te pasa que estás tan demandante querido?
-Nada, te extrañé, sólo eso (Y la abrazo hasta dejarla asfixiada de amor)

Sí, eso haré.
¡Qué alivio! Resuelto el conflicto, me tenía mal.
Mañana termino con Laura.  La relación se está gastando. No va más.

V.M.C.

En hexagrama 43 “El Desbordamiento” (La Resolución)

Posteado en Del I Ching -El Libro de las Mutaciones- sobre Abril 27, 2008 por sentires

“La mejor manera de combatir el mal es un enérgico progreso en el sentido del bien.”

Para una versión del “I King”

Posteado en De otros sobre Abril 27, 2008 por sentires

El porvenir es tan irrevocable

Como el rígido ayer. No hay una cosa

Que no sea una letra silenciosa

De la eterba esxcritura indescifrable

Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja

De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida

Es la senda futura y recorrida.

El rigor ha tejido la madeja.

No te arredres. La ergástula es oscura,

La firme trama es de incesante hierro,

Pero en algún recodo de tu encierro

Puede haber una luz, una hendidura.

El camino es fatal como la flecha.

Pero en las grietas está Dios, que acecha.

Jorge Luis Borges

Querer amar, poder odiar

Posteado en De los Dioses sobre Abril 24, 2008 por sentires

Mi boca se abrió enorme, como gruta tenebrosa de la que asomaban serpientes y monstruos horribles, tanto como los insultos que lanzaba, más que fuego y lava, más dolorosos que piedras a la cara.
Comprendí entonces cuánto odio había acumulado en esos días, qué clase de hiel fue envenenando mi alma. Un demonio se había apoderado del cuerpo que creía mío. En ese momento, no podía pronunciar ninguna palabra coherente. Salían de mi boca insultos atroces. Nunca me escuché semejantes improperios, fue deleznable, indigno, mediocre, ordinario y a pesar de ello, no resultaba suficiente.
Debía hacer algo más fuerte, algo que doliera más…Con qué pegarle.
Miraba con cara de loco desquiciado a mi alrededor, buscaba un palo, algo que lastimara con heridas mortales ese cuerpo. Me sentí un niño, el gesto era infantil y un sentimiento de autocompasión me invdió cuando con asombro vi que en mi mano, el deseo, había dejado una espada.
Quería y debía matar a mi Maestro. Al mismo hombre que endiosé al mismo que amé hasta ayer, hoy quería matarlo de segunda muerte, ver rodar su cabeza ante mí… No encontraba forma de perdonarlo ni la buscaba. Debía matarlo. Lo odie tanto como cuando lo amé, así profundamente, sin medida, así lo odié y necesitaba que lo supiera. Desee mirarlo a los ojos, adentro mismo de sus ojos celestes, tan sencillamente amorosos como ahora me resultaban fríos y crueles.

“Es por eso que te busqué. Crucé el valle de muertos sólo para encontrarte, hice todo el camino gritando tu nombre y traje conmigo esta espada que ves para clavarte en ella por traidor, ruin y miserable. Actuaste sin amor, te burlaste de mi, usaste el poder que te otorgué para endiosarte y desde allí violaste su inocencia, imbécil hombre común que te dejaste hacer dios por tantos como yo, crédulos…idiotas, incapaces”

Desperté de esta pesadilla, agitada, temblorosa. Encendí la luz que ayudó a ubicarme: Estaba en casa. Respiré más pausado, fui reconociendo los cuadros, la cortina, miré mis manos, las restregué una con otra, las pasé por mi cara…Era yo misma, el otro salvaje quedó en mi sueño.
El miedo fue mayor al levantarme. El pie descalzo y sucio de barro que asomó de entre las sábanas, logró despertarme del todo.
-¿Cómo llegó este barro hasta mi cama, cómo? ¿Por dónde he caminado? ¡Dios…mi sueño! En él yo corría descalza.
Era el hombre. Y llevaba una espada en la mano.

V.C

Piedra sobre Piedra

Posteado en Imágenes. sobre Abril 15, 2008 por sentires

Caminamos por pasillos angostos, tanto que apenas pudimos cruzarlos de frente sin ladearnos, por milímetros entraban nuestros hombros en su anchura. Escarpados muros milenarios nos miraban con cierta indiferencia y cual microbios, nosotros extasiados ante la imponencia indescriptible, avanzamos.
De reojo controlábamos que el otro siguiera allí. Cada tanto, uno abría la cantimplora de aluminio y el agua fresca nos corría por la garganta disfrutándola como si nunca hubiesemos bebido algo tan especial. Acomodamos los anteojos, secamos la frente y espantamos algunas moscas verdes, tal como nos sugirió el conserje de la hostería. Ya tenía hambre sueño, cansancio, sed…insolación. Mojaste el pañuelo y lo acomodaste alrededor de mi cabeza poniéndome luego el sombrero de lona. Algo mejor estaba pero, tenías razón. Cuando lo compré dijiste que esto aquí no serviría para nada. Y ya estaba por comentar esta tontería que pensaba cuando, de pronto, apareció como contorneado por la fantasía.
Ahí estaba, se erguía como nada antes lo hizo.

Hablar de majestuosidad es poca palabra. Dudo que con alguna podamos describir la intensidad de latidos que iniciaron nuestros corazones y la emoción hasta las lágrimas que la imagen nos provocó. Nunca pudimos describir estas sensaciones.
De regreso comprobamos que cuando queremos contar lo que vimos juntos, en lugar de pronunciar palabra nos miramos a los ojos. Con ese gesto y la sonrisa que a continuación se nos dibuja, es suficiente.
Más no podemos hacer. Sólo recordar Petra al unísono y en silencio.
V.M.C

El Sexo

Posteado en De otros sobre Abril 10, 2008 por sentires

Deja que el sexo sea el primer paso, pero no el último.Cuando dos amantes se encuentran en un orgasmo sexual profundo, se funden uno en el otro. Entonces la mujer ya no es más una mujer, el hombre ya no es más un hombre. Se transforman justamente como el círculo ying-yang, alcanzando uno al otro, encontrándose uno con el otro, fundiéndose, olvidándose sus propias identidades.Por eso es que el amor es tan hermoso. Este estado se llama mudra y el estado final de orgasmo con la totalidad se llama mahamudra, el gran orgasmo.

El orgasmo es un estado donde tu cuerpo ya no se siente como materia, vibra como energía, electricidad. Vibra tan profundamente desde su base, que tú te olvidas completamente que es una cosa material. Se transforma en un fenómeno eléctrico, y es un fenómeno eléctrico.

Y de a poco, si se aman y se rinden uno al otro, se entregan a este momento de pulsación, de ser energía, y no están asustados…

Cuando el cuerpo pierde sus límites, cuando el cuerpo se transforma en una cosa vaporosa, cuando se evapora sustancialmente y solamente queda la energía, un cuerpo sutil, encuentras que es como si tú no fueras… Sólo en un amor intenso y profundo puede uno llegar a ésto. El amor es como la muerte: te mueres mientras piensas que eres un cuerpo, te mueres mientras estés preocupado con tu imagen material, te mueres como un cuerpo y te transformas en energía, en energía vital.

Y cuando los amantes comienzan a vibrar a un ritmo, los latidos de sus corazones y sus cuerpos se unen y entran en armonía… ya no son dos. Ahora son un círculo y vibran juntos, pulsan juntos. Sus corazones ya no están separados, los latidos de sus corazones no están separados; se transforman en una melodía, en una armonía. Es la más hermosa música posible, todas las otras músicas palidecen comparadas con ésto.

Cuando lo mismo sucede, no con otra persona, sino con toda la existencia, ésto es mahamudra. Esto es el gran orgasmo.
Tantra: La Comprensión Suprema
pp. 20-135

Tarot de Osho -55el Sexo-

Rescate

Posteado en Foro Cuentos, Volver a Ser sobre Abril 10, 2008 por sentires

Se cortó la luz. Esperé un momento quieta en el sillón. Nada.
Reparé en la serena respiración que acompañaba el leve e imperceptible movimiento de mi cuerpo, suave ir y venir del inspirar y espirar. Conté hasta cuatrocientos de estos.
Durante ese tiempo, del que perdí noción, reconocí que ningún pensamiento atravesó mi frente -porque allí se alojan, como pantalla de cine, en la frente-
Ninguno a la vista. Me asusté. Imposible no pensar.
Por la persiana entreabierta se filtraba un mínimo haz. Claro, de luz.
Igual no veía casi nada, un mareo intenso me hizo perder el equilibrio. A tientas, esquivando la mesa del centro, el sillón de un cuerpo, el piano, la planta, la lámpara de pie y el revistero, llegue hasta el pequeño cajón del aparador, donde te guardé.
Lo abrí sin esperanza de encontrarte vivo, no más que cenizas, pero miré igual con cierta ilusión. Tonta, me dije, no va a estar. Y no estabas ni de rastro.
Te pensé fuerte, fuertemente. Cerré los ojos, como cuando era niña y soplaba las velas de la torta, sacando con el aire el deseo del alma. Puse toda mi energía en recobrarte, te llamé desesperada aunque en silencio. Entonces ocurrió.
Del fondo del cajón asomaste la cabeza como diciendo -Ya voy, no grites.
Se cayeron varias de mis lágrimas sobre tus flamantes plumas y extendiendo las alas, me diste tan fuerte abrazo que volví.
Gracias mi querido Ave Fénix. Gracias por resucitar siempre a tiempo para que yo renazca.

El gesto de la Muerte

Posteado en De otros sobre Abril 8, 2008 por sentires

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

Jean Cocteau

La Salvación

Posteado en De otros sobre Abril 8, 2008 por sentires

“Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la ebriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. “¿ Cómo un ser tan ínfimo” -sin duda pensaba el tirano- “es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz? ” Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. “Por humildes que sean” -dijo indicando al pájaro- “hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros”.

Adolfo Bioy Casares

…Y vuelo.

Posteado en Volver a Ser sobre Abril 3, 2008 por sentires

2dizziness-iman-maleki.jpgTengo la página en blanco mirándome. Es tan inmaculada. No hay en ella huella alguna que señale un pensamiento. Ni una mínima muestra de intento.

Creo sucumbir ante su pureza muda y me retiro vencido, inerte, llena de cobardía el alma.
Espero otra hora y otras más para regresar.  Que el sol trepe al cenit del día. Que luego caiga entre rosas y naranjas para la despedida. Que suba la luna y se alcen las sombras.

Contaré estrellas si las hay o nada. No cuento nada parece. Hoy no cuento ¿Quién lo hará por mí? ¿Alguien lo hará por mí, por él, por Nosotros?

Dice que sí.

Me hago liviano…

V.C.

Iman Maleki -Dizziness -

La Muerte / Lo que nunca Muere

Posteado en De otros sobre Abril 2, 2008 por sentires

Lleva tu atención a mirar dentro de ti aquéllo que nunca muere. Estás ahora listo para soltar lo que se ha muerto o se ha ido. Olvídate de intentar traerlo de vuelta y no tomes su partida como algo personal.

Una mujer va a Buda: su niño está muerto y ella se lamenta y llora, y es viuda y nunca podrá tener otro hijo. Su único hijo está muerto y él constituía todo su amor y su atención.

Pero ¿qué hizo Buda? Buda le sonrió y dijo: `Sólo ve al pueblo y busca unas cuantas semillas de mostaza de una casa donde nadie haya jamás muerto`. La mujer se fue rápidamente al pueblo y fue de casa en casa. Y en todas le decían: `Podemos darte tantas semillas de mostaza como desees, pero no podemos cumplir tu condición, porque mucha gente ha muerto en nuestra casa`. Una y otra vez ocurría lo mismo. Sin embargo ella seguía abrigando esperanzas. `Quizás, quién sabe, puede haber alguna casa en algún lugar, que no ha conocido la muerte`. Caminó y caminó durante todo el día. Hacia la tarde, una gran luz de comprensión le sobrevino: `La muerte es una parte de la vida. Ocurre. No es algo personal. No es una calamidad personal que me ha ocurrido a mí`. Con esa comprensión se dirigió a Buda. El le preguntó: `¿Dónde están las semillas de mostaza?` Y ella sonrió, cayó a los pies de él y le dijo: `Iníciame. Quisiera conocer aquéllo que nunca muere. No pido que me regresen a mi hijo, porque aún cuando me lo dieran, él moriría nuevamente. Enséñame algo, de modo que pueda conocer dentro de mí misma lo que nunca muere`.
La Sabiduría de las Arenas
Vol. 1, pp. 103-104
Neo Tarot de Osho -carta 30-