De Martha

PRIMAVERA DE 1305
Esa primavera acompañaba el paisaje. Los corrillos y las intrigas en ese marzo de 1305, saltaban desde las ventanas de la alta sociedad a los empedrados enmohecidos.
Los secretos se convertían en grandes misterios; el populacho se despojaba de sus
atavismos ancestrales a costa de los rigores de la época. Italia se encontraba dividida
y eso traía aparejado una multitud de guerras intestinas.
Esa tarde, en la Plaza San Marcos, hace su aparición “el viejo”, un anciano de estructura débil que siempre vestía un largo y desgastado sobretodo negro, casi rozando sus pies.
En esta oportunidad, lo acompañaba un niño de mediana edad, tomado de su mano izquierda; en la otra, la derecha, sostenía un pequeño equipaje de cuero rústico. El chico lucía una remera de algodón con dibujos multicoles y grandes letras abstrusas. Un pantalón “blue jeans” y unas zapatillas blancas con decorado azul. Cordones entrelazados terminaban en un fuerte nudo que luego descansaba en un moño. El cabello era suave, ondulado y corto; la tez blanca apenas tocada por el sol.
El hombre se sentó con parsimonia en un asiento de piedra también gastado por el tiempo. Con la misma lentitud abrió su bagaje y sacó sus escritos, los que saltaban del latin “culto” a la lengua romance italiana. Inesperadamente, por unos instantes se ausentó la primavera. El cielo se puso gris y una borrasca modificó el paisaje. En ese momento “el viejo” se desvaneció para cabalgar la muerte. Un niño que nadie vió, corría enloquecido detrás de los poemas que se llevaba el viento.
Martha Cassará
(Publicado en LNOL en enero de 2007)

2 comentarios to “De Martha”

  1. Celia Dice:

    ¡Qué bien encontrarte en este espacio de nuestra Vivi!
    Y volver a leer tu cuento, Martha; ahora, aquí, sí te llamo por tu nombre,

    Ha sido toda una sorpresa,

    Besos,

    Celia,

  2. Martha (Lili) Dice:

    Gracias Celia, también encontrar tu comentario, reconforta; una verdadera maestra de las letras.

    Un beso inmenso,

    Martha

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