Escondido en mi soledad te pienso.
Gracias por la sonrisa.
Abro el vino para servirte el
brindis de los deseos buenos.
Saciaras mi hambre y habrán abrazos
que darán de comer también al alma.
Y dirán los gestos lo que no pueden las palabras,
¿Como resumir los sentimientos, una caricia , una palabra
y un beso necesario en el momento exacto?
Abrís la puerta de tu casa que es un infinito vasto .
Descanso y juego, patio para jugar con el espíritu.
Te cuento lo que me esta pasando.
Tantos años. tu mirada esta igual.
Tanta vida, hay canas.
Pero en algún lado están agazapados dos
niños asustados, tanta vida había por delante,
y hoy ya ves, hasta acá hemos llegado.
Quien lo diría amigo mío, tenemos la edad
que nunca imaginamos.
La amistad fue fuego y no hay
ni habrá manera de apagarla.
Hugo Zimmerman
Posteado en LN 18/07/08



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