El cuento que no es cuento

7 07 2009

-Imagínate en tu casa e imagina una ventana, una ventana que ha estado ahí siempre y que desde esa ventana abierta puedes ver un paisaje encantador o, mejor, un edificio magnífico, por ejemplo, una catedral, o una pequeña ermita románica, o un palacio renacentista; imagina lo que quieras, diseña a tu gusto la visión, sólo tienes que abrir la ventana y deleitarte observando. Ahí está. Siempre.

Imagina que un día un tornado, o un seísmo, o una catástrofe cualquiera desmoronan el edificio. Y abres la ventana y ya no hay nada, porque el tornado o el seísmo se lo han llevado todo con tanta saña que ni siquiera han dejado un atisbo de ruina. Y tu ventana, de repente, se vuelve inútil porque, ¿para qué sirve una ventana abierta a nada?

Pero entonces te das cuenta de que ese edificio lo construiste tú, que hubo un tiempo que no estaba aunque ya no lo recuerdes, porque el tiempo se mide con relojes, en minutos y horas, pero su paso se siente en presencias y ausencias.

Tú fuiste el arquitecto, como un niño que recibe de regalo un mecano o unas piezas de Lego, fuiste armando el edificio. Pero este caso es diferente, es especial, porque las piezas no te vinieron en una sola entrega sino que fuiste recibiéndolas poco a poco, día a día, y poco a poco, día a día, ibas ensamblándolas y cada vez te gustaba más el resultado.

Y una pieza tenía la forma de una sonrisa tan ancha que unía orillas; y otra tenía el color de las confidencias, que abarca todo el espectro; y otra el sabor de la risa y el cosquilleo de los secretos; y otra el tacto delicado del silencio cómplice y la agradable aspereza de la sinceridad; y otra tenía el sonido estrepitoso de la prisa, del agobio, el repiqueteo de cientos de actividades banales y por banales tan necesarias; y otra tenía la densa consistencia de una mirada que aconseja, que aguarda, que espera; y otra la frágil transparencia de una ilusión y la firmeza de una esperanza… Piezas, piezas y más piezas, todas me las regalaste: la niña, la mujer, la madre, la enamorada, la desenamorada, la valiente, la firme, la de las carcajadas, las historias posibles e imposibles, las fantasías, las certezas, los perfumes, las piedras, las dudas, los enojos, los zapatos, las comidas, las palabras truncadas, las palabras completas, las palabras de granizo, las palabras muelles como la nieve…

Y ese tornado, ese seísmo, ese manotazo de un gigante se lo han llevado todo, arrasando mi paisaje, haciendo vano el vano de mi ventana.

Pero no. Una a una, pieza a pieza, recompongo el edificio en mi memoria y obturo tu ausencia, tapono todas las grietas por donde pueda colarse el olvido, y te tengo, te veo y oigo y siento como siempre, magnífica y entera, aguardando en las vitrinas de mi alma.

De Celia, amiga de mi mamá que vive en España, con amor -





Agradecimientos …

19 06 2009

He leído cada uno de los mensajes que mandaron, agradezco la calidez de sus palabras, son un bálsamo para mi. Disculpen que no puedo responder a cada uno y lo hago así en general. Hay algunos mensajes que por más que están aprobados no se publican, no entiendo porque . Estoy aprendiendo, como tantas otras cosas.

Un beso enorme a todos con abrazo
VIVIANA MÓNICA MARTINO

( El nombre me lo puso mi papá … cuando mi mamá se despertó de la anestesia de la cesárea le dijo : “Ya la inscribí, se llama Viviana Mónica !!!”, para asombro de mi mamá que había acordado con él que me llamaría María José”)





¿Dónde está el cielo?

14 06 2009

¿Donde esta el cielo?…
Cuando era chica solía decirle a mi mamá: “mamama te quiero hasta el cielo “….
Más adelante aprendí la palabra infinito; y como me resultó más lejos, cambié cielo por infinito.
Ahora leo que en algunos comentarios se encuentran ambas palabras y me lleva a la reflexión:
¿Y dónde está el cielo? Ya no prefiero ni cielo, ni infinito porque ambos resultan inalcanzables.
Me quedo con un “ te quiero “… Con los ojos cerrados, eso me alivia. Nos acerca, creo.
V.M.M





Lunes primero de Junio

13 06 2009

“Mamá, es el cuerpo el que no responde”. “Tu alma y tu espíritu están perfectamente bien”. “Lo que tenías que hacer ya lo hiciste. Quedate tranquila”.
Me miró con los ojitos desorbitados y, con voz quebrada, me dijo: “Bueno, bueno, está bien”; como invitándome al silencio.
Luego pidió por los chicos, “sus varones”; que corrieron ante el llamado.
Hacía días que no la podíamos despertar, un poco por las drogas y otro poco por la enfermedad, que avanzaba implacable, victoriosa.
Lo habíamos intentado todo.
Al rato estábamos los tres, rodeándola.
Si algo queda claro, es que nos amamos profundamente, tanto como para resignar el privilegio de un beso suyo con tal que el dolor y el sufrimiento desaparecieran.
La dejamos ir, siempre con la esperanza de que revolotee entre nosotros, como un ángel de la guarda.
¿Será así?

Escrito por Viviana Mónica Martino.

S1032530
Para mamá, con amor, de tus hijos: Lautaro, Lucas y Viviana.





Subterfugio

16 03 2009

Qué ganas de escribir.
Llenar hojas en blanco hasta el último espacio posible.
Palabras simples, sencillas pero vivas.

Qué ganas de escribir el mejor cuento, el mejor poema,
¿Una frase?
No, no quiere la mano, no siente el cuerpo, la mente se dispersa

Deseo desear.
Ejercitaré. Sin pensar, comienzo.
Proceso lento. ¿Nada que decir? Lo dudo.

Deseo desearte con fuerza y pasión, querida letra.
No te resistas, Ya te tengo.
Arrinconada entre mi espada el lápiz, y la pared inmaculada.

V.M.C