Archivo para la Dejar de Amar categoría

Dame Tiempo

Posteado en About, Dejar de Amar sobre Marzo 7, 2008 por sentires

fidis_ed-rut-tomasz.jpgYa se desvanece.
La otra noche desperté muy de prisa, me di cuenta.
No podía ya reproducir su rostro ni aún en sueños.
Ni saber de sus caricias en mi fantasía.
Tampoco pude sentir el roce de sus labios en los míos.
Reconociéndolo, repetí en voz alta: Ya lo olvido.
No sabía si reír o llorar, no entendía bien si tenía que festejarlo
O sumida en lágrimas, velarlo.
No tenía claro con qué continuar ahora.
Pero regresé a mi sueño y de algo estoy segura,
Estaba sola y feliz,  sonreía.

V.C.

Monólogo para una despedida

Posteado en Dejar de Amar sobre Agosto 8, 2007 por sentires

“La única razón por la que vine es para liberarnos, pero de frente. Mirándote a los ojos.
No quiero que supongas qué pasó. Si pasó en realidad o algo escapó a tu entendimiento.
No es para argumentar, ni discurso establecido ni nada intencional, especulador. Nada de eso.  No existe falsedad en mí, no es desequilibrio. Precisamente lo contrario.
Trato de ser claro con la verdad, espero no alejarme demasiado del bien.
Los dos sabemos que si vamos por la vida a puro verdades lastimamos a diestra y siniestra.
Por eso intento no olvidar el bien que nos hicimos. Hago tal como aprendí a tu lado, de frente. Como tantas otras cosas, tantas otras. Como que lo absoluto no existe, siempre hay un relativo que atempera. Pero no quiero mencionar esto ahora.
Tanto aprendimos juntos, nos hemos dado mucho…Risa y llanto compartido, lo sabemos. Ambos tenemos buena memoria.
Tal vez sea una más de las razones, la buena memoria que jactanciosamente pongo sobre la mesa. Sabemos muy bien de qué trata, no quiero reprocharte ni que me reproches.
Mi buena memoria da forma a mis buenas razones para justificar por qué he venido…
Ya no te amo. Aunque seguiré queriéndote -cómo podría no quererte- no alcanza para continuar.
No te cabe culpa en esto, así que no hagas una lista detallada de las veces que discutimos. Ni te mortifiques.
Ya no te amo. O si te parece menos duro, no siento lo que debo sentir, o lo que yo creo que debo sentir. Disculpa, en este caso no puedo más que usar verdades y duele.
Pero el bien, no tiene lugar para terminar lo nuestro.
Y por favor, perdona el monólogo es que no quiero escucharte, te darás cuenta.
Hoy no quiero convencerme de nada diferente, porque estoy seguro de lo que no siento.
Aunque no comprendo demasiado cómo pasa esto con el sentimiento. Se nos va de adentro como si algo lo amputara.  Podemos reconoce el lugar que ocupó pero ya no está.
Y no sigo hablando…porque en lugar de aclarar, puede que anochezca y no quiero noche entre nosotros, menos hoy.”

Cerró la puerta tras él.
No hice nada para retenerlo, no pronuncié una sola palabra, nada.
No me arrepiento de haber permanecido sentada en el sillón los minutos que él hablaba frente a mí. Borré todos los teléfonos con los que podía flaquear mi orgullo, su dirección y los cientos de mail que intercambiamos.
Me pregunto si existió o fue solo mi deseo de amar y ser amada con locura lo que le dio forma al hombre.
No puedo saberlo, nunca más intenté un acercamiento.
A veces cuando recuerdo como ahora sus palabras, dudo.
Luego, repuesta del estado de angustia y desasosiego,  pienso

“Amáñate, apáñate. Quiérete Mujer”

Viviana Comerón