Vos crees en estas cosas?
Y…que las hay, las hay.
Bueno ¿Y qué hago?
Ah eso no lo sé, yo solo te pongo sobre aviso, nada más.
Qué harías en mi lugar?
Desaparecer.
¿Para tanto che? ¿No estarás exagerando?
¿Cuánto hace que te comunicaste con él?
Ah….Unos cuatro días.
¿Te sentías tan mal como ahora?
No! Para nada.
Esa es la prueba más contundente.
Contundente ¡qué palabra! Es como muy gorda.
No me cambies el tema, querés.
Dame una idea.
Primero, sacalo de la mente.
¿Luego?
¡Qué! ¿ya lo hiciste? No sé de qué te reís, esto es grave nena.
Bueno, perdón.
¿Crees o no?
Sí.
Entonces Dame BOLA
Te doy, aceptame una mueca graciosa.
¿Cuál es la gracia?
¿La gracia?
Sí ¿cuál?
Que él desconoce que esto es como un bumerang: Regresa al emisor.
¿Y con eso?
Tendría lo suyo.
¿Te conforma?
A la Ley conforma, no a mí.
Por las dudas, tomá.
¿Qué es?
Un frasco de agua bendita. Viajó cientos de kilómetros sólo para que te persignes varias veces al día, y humedezcas tu frente con ella.
Ah. Gracias. Lo haré, Además ¿le puedo dar un sorbo?
No seas tonta.
Estás haciendo que la tarde se apure.
Lo siento, me ocupo, son cosas serias. El tipo se las trae, por eso.
Yo me las llevo, no tengas cuidado. No sabe con quién se mete.
¿Crees que leerá esto?
No lo dudo. Está en cada rincón por donde yo paso. Un favor ¿me traerías la muñeca de trapo que dejó en la puerta?
¿Para qué?
Vamos a jugar un rato. Pero esta vez, invirtiendo el objetivo.
Haciendo girar la rueda de la silla, Mariana quedó frente al ventanal. La tarde se puso su mejor gris y un viento helado disfrutaba yendo y viniendo.
A la muñequita no le quedan brazos ni piernas. La cabeza, que apenas cuelga del tronco deshilachado, es devorada por el fuego del hogar.
Isabel bebe el té y sonríe a las chispitas.
Mariana entorna los ojos a un Claro de Luna que insiste en repetirse una y otra vez.
VC



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