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Reir con vos

Posteado en Guardar la Vida sobre Junio 15, 2008 por sentires

Se cortó la luz cuando estábamos reunidos en casa, luego de la misa.
Nos juntamos los amigos de toda la vida, los hijos de mis amigos, nuestros hijos y yo.
Improvisamos luz con los restos de las velas de Navidad y Años Viejos, las rojas, verdes y doradas que por suerte, no había tirado.
Varias mujeres, en minutos, armamos la picada que organizamos con anterioridad. Rodeamos la mesa, algunos sentados en los sillones otros cerca del balcón.
No sé quién hizo el primer comentario en relación a él.  Logró que estalláramos en carcajadas.
Es que era tan gracioso. Sin esbozar la más mínima sonrisa, hacía acotaciones desopilantes que sacaba de la galera para entrar en contexto como preparado.
Era muy ingenioso, inteligente, de un extraño y fino humor. Reíamos con él aún en los momentos más severos. Durante, buscando el lado gracioso, decía Todo drama lo tiene.  O después que todo se había solucionado, o no, pero ya no se podía hacer más por remediarlo.
A partir de ese momento, se sucedieron varias situaciones jocosas, risas, comentarios de los chicos de Cuando papá dijo o hizo, En aquél viaje, No fue en el otro ¿Y cuando le dijo a? ¿Y cuando se enojó con? ¡Y la vez que!
Miré la escena desde afuera. Todos reían, comían y bebían a la luz de varias velas gastadas. Sombras proyectadas en los cortinados daban continuidad a los cuerpos. El ambiente de algarabía se logró con el aporte que cada uno hizo de sus anécdotas geniales, las mejores contadas por mis hijos que a cada una agregaban
-Fue así ¿no mami? , buscando mi aprobación o que fuera quien relatara el episodio.
También reí y formé parte alegre de la alegría. Comí y bebí compartiendo con la familia elegida, mis amigos, la situación más triste de mi vida entre la risa sana que cura el alma, que cierra heridas.
Cuando volvió la luz, los chicos apagaron las velas. Los más chiquitos cantaron un feliz cumpleaños. Una de ellas no se apagó, los soplidos fueron insistentes, pero nada. La llama resistía haciéndose más larga y amarilla. El mayor de mis varones dijo entonces,
-Seguro es papá, dejémosla encendida. No se quiere ir.

Mayo -mes cinco-

Posteado en Guardar la Vida sobre Mayo 25, 2008 por sentires

Vistas del pueblo y radas de Buenos Ayres, tomada de la acuarela realizada en Buenos Aires en 1813 por C.H. Pellegrini

Mayo-mes Cinco-


El de las creaciones que perduran. De arraigo fiel, de fuerte sentido de pertenencia. Número de cambios trascendentales. De movimiento que enlazando inercias, las moviliza a salirse de su estático comportamiento. Rompe con esquemas y rígidos parámetros. Acumula y preserva lo obtenido a fuerza de trabajo honroso, digno de la impronta que ostenta con hidalguía. Puede verse perjudicado por cierto grado de pereza y comodidad que deberá combatir a fin de no perder la misión que le fue dada y aceptó en el reparto.
Veinticinco (2+5) Siete, número que asocia el intelecto comprometido con la verdad. Perseverante en su avidez por el conocimiento, insiste, perdura y es consecuente con el objetivo de estudio. Número de asociaciones necesarias. Es el espejo del Yo. Es el Otro.
Veinticinco: El Argonauta, “El hombre animoso que afronta los peligros de lo desconocido”
1810 Año 1 , Pionero, maestro.
Fuerte, vigoroso, valiente, audaz, genialidad en aumento. Ejemplificador. Creador de lo inédito, de lo desconocido. Motor, generador de energía, movimiento y sentido. Gran influencia sobre quienes se unen para fines o ideales comunes.
El 25 de Mayo de 1810 en Buenos Aires

El último Virrey, Cisneros, que el 24 de Mayo juró como integrante de la Junta, se vio obligado a una renuncia en pleno. Los mandos del ejército encabezados por Saavedra, apoyaron la demanda del vecindario de Buenos Aires y presionaron sobre el Cabildo.
Se dio paso a quienes pudieran “merecer la confianza del pueblo” La Revolución aun sin caudillo, se imponía, desbordando a los viejos poderes coloniales. El vecindario impuso al Cabildo, revolucionariamente, los nombres de los argentinos que debían integrar la Primera Junta:
Don Cornelio Saavedra, Presidente, vocal y comandante general en armas.
Vocales, Doctor Juan José Castelli; Licenciado Manuel Belgrano; Don Miguel de Azcuénaga; Doctor Manuel Alberti; Don Domingo Matheu y Don Juan Larrea.
Secretarios, Doctor Juan José Paso y Mariano Moreno.
La Revolución había sido planeada y realizada por la Capital del Virreinato, Jugó un papel decisivo el Cabildo porteño que se comprometiera “a despachar circulares a las provincias para la elección de diputados a un Congreso que debía realizarse y a no reconocer a otro soberano que al señor Don Fernando VII”
Había terminado la dominación española en el Río de la Plata ejercida durante tres siglos.
No pudieron negociarnos y hacernos el “ pavo de la boda en la mesa de los franceses” como dijera TomásManuel de Anchorena

“Ya Buenos Aires que encierra,
Como las nubes, el rayo
El 25 de Mayo, clamó de súbito guerra”
-Rafael Obligado, Santos Vega-

Puerta V

Posteado en Guardar la Vida sobre Mayo 17, 2008 por sentires

11 de julio de 2001
Se abrió la puerta para recibirlos, la secretaria los atiendió como si los conociera, nunca los vio en su vida, Política del equipo, se valora. Todo resultaba cordial, gestos amenos que los ayudaba a pasar el mal rato. Siempre algo de tensión hay en quienes se hacen estudios como estos y los acompañantes no se salvan de la inquietud.
Él firmó las autorizaciones de conformidad para dar lugar al estudio de cateterismo. La mujer, un paso atrás miraba todo, cada detalle. El atuendo de la secretaria, la recepción de madera que olía a incienso, una lámpara de pie con caño de acero opaco y cuero, Igual a la de casa mirá. Veo. El cilindro de cristal con calas, sillones mullidos azules, cortinados de voile y el sol de invierno a pleno, entrando a raudales. Una mañana diáfana y fria, muy fria.
Se abrió una puerta –primera vez- su médico lo llamó por el apellido. Poniéndose de pie se fue apurado sin mirarla ni saludar, ni un beso.
Ella se dirigió a la cafetería del sanatorio para tomar el desayuno, había llegado al lugar en ayunas de solidaria.
Cuando llevaba por la mitad la segunda media luna, se abrió la puerta del ascensor y a los golpes empujaron una camilla, tantos golpes que salió a mirar dejando el café con leche en la mesa que ocupaba. La camilla entró por donde ingresara su esposo.
Luego, todo lo demás.
El médico casi llorando pidiéndole que rece que se iba que un paro que la hipotermia que no sabía cómo había pasado, que rece.
Se abrió la puerta y entró el médico amigo, que la ve llorando sin lágrimas que la abraza, que rece. Que se va, que se hizo todo. Y vuelve a entrar, para dar a entender que no hay nada que hacer pero no lo dice, que se va. Y ya no escucha el resucitador, que mejor que muera. Ya más de quince minutos, descerebrado, que mejor que muera, que ya está, que no hay nada que hacer.
Que mejor que mueras. Mejor que mueras.
La mujer araña las paredes y abre la boca para gritar que se quede. Pero su voz no sale se le ahoga adentro. Ningún escándalo, ni un reclamo, no llora lágrimas.
Sale por la puerta principal, están los amigos. Su hija, ya mujer, se hace pequeña y nadie puede consolarla. Los varones en la escuela, son tan niños. Y ella, que de esa pesadilla no despierta.
Todo cambia. En su vida, en el mundo, en su mundo.
También quiere morir. Y una parte muy suya se muere entonces.

Y piensa y siente que esa parte, no resucita nunca porque sigue viviendo.
Algunas puertas pegan cuando cierran.

La Cena

Posteado en Guardar la Vida sobre Marzo 21, 2008 por sentires

Las veces que pasaba a su lado, lo rozaba como sin querer, tocaba el manto, el brazo.
Mirando el piso y de soslayo, continuaba viéndole y sentía que Su mirada estaba en él. Cerca suyo, en la mesa sin manteles ni risas, le escuchaba respirar. El tono grave de Su voz se hacía suave al oído, suave y penetrante.
El Hombre sabía que pronto todo acabaría y sus amigos, tan niños parecían con sus torpezas, su brusquedad y la forma primitiva de moverse. Eran como pequeños descarriados tantas veces y tantas otras, disciplinados y leales soldados puros de corazón.

Cuánto los amó. En uno y otro detuvo su miraba con ternura infinita.
Esta cena no era igual, dijo que era la última.

No hacían las bromas acostumbradas, ninguno se puso de pie. Comieron sin apuro y bebieron abundante.  Varias veces, se acercó a Él,  se hizo ver pero no lo miraba, no hablaba no comía ni bebía. Sí tomó del Pan que le ofreció y bebió de Su copa, como todos.
Luego, cuando Él sugirió que apurase su misión salió sin levantar la vista,  apenas tocaba las piedras al caminar.
Y los amigos inocentes, ajenos a todo lo que vendría, se amucharon rodeando al Maestro en busca y entrega de cariño presintiendo que sería la última noche a solas.

V.C.

Ergo, Ego

Posteado en Guardar la Vida sobre Marzo 20, 2008 por sentires

Mientras trataba de poner mi lámpara nueva en una esquina de la cueva, varias mujeres aparecieron buscando aceite. Les dije que ya no había más en las tinajas. Lo que otros dejaron, lo había usado yo en cargar mi lámpara.
Discutieron acaloradas reclamándome.
Les expliqué entonces que mientras ellas habían ocupado su tiempo con otros intereses y viendo que llegaba la noche y con ella, Él regresaría, tomé recaudos con los preparativos.
Toleré los insultos y malos tratos, querían de mi aceite. Les rogué que no insistieran. No se los daría.
Un poco apenas, dijo una de ellas. No, ni un poco, porque esto no se puede repartir.
Cada quien debía cuidar de su lámpara, ése era el pacto y lo sabían.
Por eso, los maestros repitieron una y otra vez la lección de cómo mantener la lámpara encendida: “Cuiden la lámpara, nadie más que cada uno de Uds. repondrá el aceite para que arda el pabilo”
Varias semejantes a la mía, ardían titilantes. Feliz me senté a esperarlo.
Ellas también, pero en sombras y disgustadas.

Entre baldosas rojas

Posteado en Guardar la Vida sobre Enero 25, 2008 por sentires

Comencé por cibullete, tan aromática y sabrosa…dos macetas.  Caían por los lados como diciendo nos morimos, pero no, ahí siguen. Son pequeños matorrales pese a que les doy uso frecuente en salsas cremosas y carnes rellenas al horno.
Luego me dio por las berenjenas, unas moradas otras blancas y como me pareció poco, agregué todas las aromáticas como el tomillo, romero, salvia, orégano, menta. Les anexé los tomates cherry…un placer. Lo único lamentable es que cada visitante de mi huerta, se lleva al menos cuatro puestos sin pedir permiso, ni remedio, son tentadores.
Las semillas de calabaza las planté en tierra negra al sol.  Riego durante la noche, no demasiado.

Pasó el tiempo y mi pequeña huerta de terraza pasó a ser una selva de aromas inconfundibles que ocupa todo del ambiente, tanto, que quisiera permanecer allí el día entero. Las plantas desean protagonismo y las veo esforzadas en emanar sus particularidades. La menta y el romero ganan en la contienda, son exhibicionistas como la albahaca.
No voy a negarlo, yo exagero en caricias y palabras amorosas para que tengan un poco de lo que me dan y continúen fabricando.
Tengo la impresión que el limonero, el mandarino, el cerezo y el manzano, están dando la sombra necesaria como para prescindir de la sombrilla, veremos que pasa el próximo verano…La plantación de lechuga capuchina, acelga, verdeo y puerro, desde la pared norte de la terraza, convive perfectamente con la de frutillas y demás frutales.
Mis hijos, que en un comienzo tuvieron la osadía de reírse de mí, hoy llevan a sus amigos con cierto orgullo para que visiten la Huerta de mamá.
Les escucho decir “No imaginan cuanto más ricas resultan las comidas que prepara…La mejor parte llega con la noche, cuando subimos a robarle las frutas de sus árboles que sin saber cómo,  crecieron fuertes, sanos en… cubos de cemento”

Y lo más gracioso: Nada de esto es cuento.

Viviana en Enero.

Navidad

Posteado en Guardar la Vida sobre Diciembre 24, 2007 por sentires

Siempre me pareció la más hermosa de las fiestas, ni en Reyes me conmovía tanto y eso que los Reyes venían hasta con camellos…Pero no, mejor era la Navidad.
Desde muchos días -tal vez dos pero para los niños de antes las horas eran eternas- mi mamá preparaba la casa para recibir al Niño Jesús. Todo se decoraba, los ventanales, rincones, mesas…plantas.
El pino central, desde el 8 de diciembre estaba en pose. Erguido como soldado prusiano mostraba orgulloso sus ramas extendidas en medio del jardín prendiendo y apagando en verdes, azules, rojos y alguna amarilla. Las que siempre se quemaban eran las blancas, justo las comunes, por eso poníamos pocas blancas.
Con mis hermanos ayudábamos, pero en realidad todo lo hacía ella. Angelitos en plateado y dorado se daban la mano con la destreza de su tijera. Me asombraba la facilidad con la que ponía buen gusto en cada detalle que luego colgaba de las ventanas con muérdago y alguna bolita de color, ésas de vidrio finito que cuando se rompían (siempre) generaba nuestra exclamación de pena “Ahhhh, otra menos”
Mi casa se convertía en una panadería. Mamá hacía el pan dulce más rico que jamás comí, le ponía tantas ganas que claro, salía perfecto. Como los regalos para todos, muchos, chiquitos y grandes paquetes que nos aguardaban prolijos hasta el ataque de las doce y un minuto…Con tarjetas o sin ellas, cuando ya habíamos ensuciado toda nuestra ropa, cuando los peinados impecables pasaban a ser mechas desprolijas …Y cuando mi hermano, harto de explotar rompeportones y tirar cañitas al cielo, abrazaba a cada uno con olor a pólvora y la camisa fuera del pantalón… Perdíamos la compostura y solemnidad conservada durante la cena para revolcarnos a jugar con muñecas, ositos y trenes de madera…Alguna vez una bici amarilla, otra vez un perfume importado un anillo un libro un vestido… Crecimos.  Dejamos al pequeño sabandija, perdimos la frescura.
Pero algunas cosas no se fueron tan lejos. Los mejores momentos de nuestras vidas siguen vivos, están presente si los evocamos y regresando se hacen de colores, sabores y perfumes, resucitan nos acunan, cantan ríen y con ellos reímos también.
Nos hacen mejores, nos llenan de amor.

Fragantes rincones de jazmines y esencia de azahar que guardé en mi memoria…Hoy dejo escapar un poco de ellos para compartir con Uds. quienes me han acompañado todo este tiempo hasta nuestra primera Navidad Juntos.
Estoy Celebrando, amigos invisibles.
Sin saberlo,  ustedes me convocaron muchas veces en el día de cada día en uno de los momentos más difíciles de mi vida…Y me han ayudado a sacar de mí, lo mejor, lo más preciado…Tal vez hasta le podríamos llamar Amor, que más vale, cuanto más incondicional se siente.
Por éstas cosas y más, levanto mi copa y brindo poniendo en el gesto los mejores deseos para nuestras Vidas.

Un beso agradecido,
Viviana

Mi Laurel

Posteado en Guardar la Vida sobre Diciembre 8, 2007 por sentires

Planté una ramita. Recuerdo que estaban secas las hojas aromáticas pero en extremo verde, y reclamando continuidad, la vara que las sostenía.
La clavé en la tierra blanda cerca de la casa… Las tormentas de ese año no dieron tregua, el suelo parecía arcilla fresca todo el tiempo.

Puse una estaca a su lado atándola suave con cáñamo fino. Hundí los dedos en el barro cerca de ella, afirmé y poniéndome de pié le dije,
-Crece.
-Seguro que de rama no prende salvo que sea gajo- me dijo una vecina y otros más se sumaron a comentarios nada alentadores, como ocurre habitualmente.
Para sorprender a todos,  prendió. Y no por gajo, sólo era rama.
A poco, brotada en verde claro, se extendió bifurcándose de una mayor que parecía central. Ésa, decidió ser el mayor sostén del árbol.
Poco a poco cambió el verde por marrón. Lugo de tan oscuro parecía negro, suave, sin rugosidades, firme. Los meses le dieron aspecto de tronco, dejó de ser ramita.
Me ocupé de mi planta. A diario pasaba a darle un vistazo, quité los yuyos amenazantes y ahuyenté insectos, hasta desvié los caminos de hormigas negras, esas que se comen cualquier cosa que sale de la tierra. De cada una de la que llamaba la bifurcada, salieron dos más, y así se multiplicaron hasta que resultó imposible contabilizarlas.

Esa rama, devino en el árbol mío.

Con él me aseguro concretar eso de Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro…Claro que aún me falta. Voy por cuando la chica sale de la casa para escap…No.
Mejor no cuento, el argumento lo cuido para cuando se haga libro.

Irse

Posteado en Guardar la Vida sobre Noviembre 6, 2007 por sentires

emigrant-iman-maleki.jpgEra preferible partir, dejar lo propio, el abrigo conocido. Salir de muertes y hambrunas, de pestes y moscas.
Llegar a salvo era la idea. Intentarlo.
El sol abrasa.
Agua y pan. Son deseos. Hasta de risa y canto, deseos de música. Bailar.
Sonreír por nada.
Imagina lo nuevo, sueña el padre. Piensa.

Ojos apretados, mirada silenciosa. No se dicen nada. No hay llanto.
El niño resiste. Se deja llevar. El tiempo no cuenta para él, ni el miedo.
No sabe de futuros. Por eso, espera. Algo o nada. Es otro juego.

¿A qué jugamos?  -se pregunta-