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Ana

Posteado en Imágenes. sobre Julio 18, 2008 por sentires

Era hija de padres judíos, ella nacida en Argentina como yo y vivíamos en el mismo edificio.

Su mamá se llamaba Doña Pola y el papá Don Jaime. También mi amiga tenía una hermana, Hilda, muy bonita. Don Jaime era dueño de una mueblería, Hilda lo ayudaba con la contabilidad y esas cosas.
La mamá Doña Pola, me quería mucho, yo también a ella. Me encantaba hablar con esa mujer porque todas las palabras las pronunciaba mal, ella dejaba que me riera y reía conmigo además se dejaba corregir por una niñita de cuatro años, más no tenía.
Ana, mi amiga era muy gordita y yo delgada como un palo de escoba, ella era tranquila y buena. Yo nerviosa y mala. La mordía.
Decía Doña Pola a mi mamá, “Doña Nelly, esta nena suya está poquito nerviosa creo, mire cómo dejó la pierna de mi hijita Anita ¿ve?”
Y ahí mi madre me volaba el soplamoco gritando “Qué barbaridad”
Nunca escarmentaba, lo hacía de nuevo ni bien la tenía cerca. Era porque me llamaba la atención su gran piernota a diferencia de mis huesitos que eran como de pata de pollo. Luego le pedía disculpas. Siempre me perdonaba.
Anita iba a una escuela pública y yo a una privada inglesa. Luego las dos fuimos a la misma escuela que no se pagaba ni se usaba uniforme verde.
También hubieron problemas con las cuentas porque ella las sabía hacer todas y yo no.
Me dejaba copiar hasta que lo descubrió la señorita esa más mala que una bruja.
Todo porque le copie los resultados y me olvidé de escribir los restos (esos que va en barranquita debajo de las cuentas de dividir) Bah, tanto escándalo porque le dije que yo ya me sabía los restos y por eso no me hacía falta ponerlos.
El escándalo lo hizo mi papá porque ella me dijo “Mocosa irrespetuosa”
No me pegó, tuve de regalo una lapicera tintinculin con la promesa de no volver a copiar las cuentas, ni tampoco morder ni levantar el hombro en vez de decir Qué me importa. Debía aprender las tablas de multiplicar todas todas (Ana me ayudó) Tampoco podía empujar a los chicos en la escalera, ni sacudirles la lapicera en el guardapolvo, ni comerle el alfajor a mi compañera de banco, ni burlarme del chico tartamudo.

Bueno, todo eso a cambio de la tintinculin. Ya no sabía si la quería tanto pero, acepté el pacto. Dijo mi papá eso, “Es un pacto” y me estrechó la manito en su manota.
Doña Pola nos contaba a la hora de la leche, de cuando ella estuvo en un campo de concentración. También nos contó que sus padres murieron allí y que ella se escapó en un camión tapada de basura. Yo lloré. Anita también.
Mami dijo luego que mejor tomar la leche en casa. Pero yo siempre le pedía a doña Pola que me contara otra vez esa historia. Recuerdo que la miraba con ojos enormes mientras ella hablaba con la vista perdida en la pared.  Luego, hacía un silencio y decía “Bueno queridita, anda juega con Anita pero no muerdas eh”
Y termino de escribir esto que no es cuento y pienso que recordé la historia, porque el Domingo es el día del Amigo y Ana fue la primera que tuve y no la olvido, porque además de mordiscones, nos dimos muchas horas de juego inocente en los años felices.
Y justo hoy, me acuerdo tanto de su mamá Pola justo hoy, 18 de julio.
Y un poco lloro otra vez, pero de bronca.

V.C

Entre Monarcas

Posteado en Imágenes. sobre Junio 2, 2008 por sentires

-En este mundo púrpura en el que vivimos, querida mía, no puedo permitirte estos desplantes. Aunque creas que conviene a tu investidura, no le van a la mía.
Así que por favor, quita de mí esos ojos y retírate de mi presencia -La Reina, silenciosamente enfurecida, tomó las polleras y levantándolas apenas, giró sobre sus talones saliendo del salón soberbia y altanera.
El golpe logrado por las puertas al cerrarse, dejó bien en claro quien tenía la última palabra.

Puertas

Posteado en Imágenes. sobre Mayo 13, 2008 por sentires

Cuando abro una, cualquiera sea, mi corazón se dispone a lo inesperado.
Sensación magnífica que nos hace niños en un segundo o ancianos por una eternidad.
Puertas a espacios conocidos, familiares, añorados, amados, cansados, a estrenar. Luminosos o en tinieblas. Celosos guardianes de amores pasados y de hoy.
Para cuidarnos en la tibieza o rescatarnos del sol.
Sugerentes puertas que están dispuestas invitándonos a entrar.

Stephen Berstrom “Porta Rústica” (oleo)

Esta Puerta da lugar a una saga de mi autoría que traigo de un blog que abrí no hace mucho y al que poco tiempo dedico (la idea era hacer algo diferente pero nada, que resulta lo mismo)

Entonces: Dejo constancia que me estoy autoplagiando. Vale, me autorizo.

Piedra sobre Piedra

Posteado en Imágenes. sobre Abril 15, 2008 por sentires

Caminamos por pasillos angostos, tanto que apenas pudimos cruzarlos de frente sin ladearnos, por milímetros entraban nuestros hombros en su anchura. Escarpados muros milenarios nos miraban con cierta indiferencia y cual microbios, nosotros extasiados ante la imponencia indescriptible, avanzamos.
De reojo controlábamos que el otro siguiera allí. Cada tanto, uno abría la cantimplora de aluminio y el agua fresca nos corría por la garganta disfrutándola como si nunca hubiesemos bebido algo tan especial. Acomodamos los anteojos, secamos la frente y espantamos algunas moscas verdes, tal como nos sugirió el conserje de la hostería. Ya tenía hambre sueño, cansancio, sed…insolación. Mojaste el pañuelo y lo acomodaste alrededor de mi cabeza poniéndome luego el sombrero de lona. Algo mejor estaba pero, tenías razón. Cuando lo compré dijiste que esto aquí no serviría para nada. Y ya estaba por comentar esta tontería que pensaba cuando, de pronto, apareció como contorneado por la fantasía.
Ahí estaba, se erguía como nada antes lo hizo.

Hablar de majestuosidad es poca palabra. Dudo que con alguna podamos describir la intensidad de latidos que iniciaron nuestros corazones y la emoción hasta las lágrimas que la imagen nos provocó. Nunca pudimos describir estas sensaciones.
De regreso comprobamos que cuando queremos contar lo que vimos juntos, en lugar de pronunciar palabra nos miramos a los ojos. Con ese gesto y la sonrisa que a continuación se nos dibuja, es suficiente.
Más no podemos hacer. Sólo recordar Petra al unísono y en silencio.
V.M.C

Hora de siesta

Posteado en Imágenes. sobre Febrero 26, 2008 por sentires

Contaba baldosas mientras caminaba, dos rojas tres azules una blanca, dos rojas tres azules una blanca.
Árbol inclinado.
Como si muchos se hubiesen apoyado en el tronco, creció torcido. No tuvo tutor, diría el tío Luis. Es por eso. Creció como pudo, sin cuidados. El tronco lastimado arrastra las raíces que asoman de la tierra, se las ve como a garras apretando el suelo para no salirse del todo. Pobre árbol agotado. Siente angustia por él, lo consuela con una caricia.
Cerca de una reja, pasó con el palo que encontró y sin perderse en la cuenta recuento de baldosas que llevaba, hizo un concierto entre los barrotes y los firuletes.
Turno del perro ahora. Ladra desde el lugar donde está echado. Ladra ronco y espaciado. Perro viejo. Con cada ladrido queda temblando su moflete. Se ríe y lo señala con el índice. El perro entiende por viejo y nada tonto, se pone en pie y avanza ladrando como cuando hace años espantaba niños atrevidos como éste.
Dos rojas, tres azules, una blanca…dos rojas, tres azules una blanca…dos
Árbol erguido derecho como trazado.
Tronco sano liso, sin nudos. Pasa su manita, se siente suave. Sonríe y observa, mece el viento la copa frondosa que regala verdes, de todos los verdes.
Respira levantando el mentón y entornando los ojos, como hacen los perros.
Ahora cerca larga. Partes de ladrillo dejan un paredón bajito para caminarlo y otras de reja enjaulando una parcela de tierra descuidada. Un perro bravo mostrando los dientes, se encarga que no haya intrusos ni flores.
No hubo concierto. Cambió el palo de mano ¿Quién se atrevería a pegarle a las rejas que separan de la fiera? Nadie. Tampoco hay pasto en el jardín, sólo un perro que ladra enfurecido porque no se lo puede comer. Alguien chista detrás del ventanal. El perro gime ahora, gime y calla obediente mirando al amo invisible y al bocado que se pierde haciéndole equilibrio al borde gris acero de la vereda y cuenta otra vez: Dosrojastresazulesunablancadosrojas.
Las saltó a todas. Una por una, mirándolas fijo dando contra el farol de la esquina justo en medio de la frente. No lo vio, ahora sí.
Entonces golpea la columna de metal, esta vez con el palo que conserva.
Disfruta del sonido y el eco que recorre el interior del tubo hasta que un señor mayor le detiene la mano con, Eso no se hace niño.
Varias blancas ahora, blancablancablanca ¿Y van? Diez. ¿Las rojas? ¿Las azules? Cambiaron las veredas, ¿Cambié de barrio? Hola ¿alguien escucha?
Dejó el palo apoyado en la vidriera de una tienda de sábanas blancas, tan limpias y dobladas, planchadas y almidonadas, esperando por él ¡Qué buena arrugada les daría!
Dos rojas tres azules, una blanca tres rojas dos azules una blanca…Suerte que encontró el camino de regreso a la cama, Como dice papi “El cine de sábanas blancas”
Ya sin palo, sin perro que ladre ni viejo que rete, duerme el niño. Al fin, duerme.

V.C

Nacimiento

Posteado en Imágenes., reedición sobre Enero 30, 2008 por sentires

Al sur del Sinaí, una caravana avanza en el desierto rumbo a Daraw.
El guía canta al ritmo de una yamania que entre sus manos pone música al paisaje yermo. Los niños duermen abrazados a sus madres.
El pronóstico de los ancianos, anunció que el viento arreciará próximo al anochecer. Es hora de detener la marcha antes que desembarque el temporal.
Una corneta de asta es suficiente para que la señal estridente aliste a la muchedumbre.
Cada quien a lo suyo.
Desatan telas que salen de sus rollos y varios hombres juntan fuerzas para tensar los tientos, el cuero resiste. Las mujeres acomodan los kilis, todo está listo para trasladar a los pequeños. Carpas bajas harán de tolderías amuchadas que de a cuatro en círculo los cobijará.
Puede que el viento amaine en dos días, tal vez en menos.
Las vasijas de agua se protegen y mientras las trasladan, unos jóvenes ríen tapándose la boca. Las niñas entornan los ojos y responden sin mirar más allá de la barbilla de los hombres. Estas guardan las provisiones de las que emanan aromas de azafrán, curry y canela. El kuskús en bolsas de cuero se dejan sobre tablones, debe protegerse de la arena. Pusieron las almendras y la miel a buen recaudo y continuaron con los cestos de juncos apilados, los cántaros se afirman y sujetan las tapas con cáñamo.
La música no cesa, acompaña a quienes se mueven con destreza y rapidez. Hablan en voz queda solo si es necesario, los acuerdos previos no admiten trasgresión ni descuido, el éxito del grupo depende del acierto de cada uno y todos lo saben.
Desmontan los gamales, y quitan los arneses a los camellos viejos, atándoles de una pata a cuerdas fijadas en las rocas.
Saida, niña mujer, entró en trabajo de parto antes de lo previsto, grita de miedo y dolor. Las mujeres acuden presurosas sacándose los brazaletes de plata, los anillos y pendientes al tiempo que caminan. Viendo que se complica, desde la carpa gesticulan a otras por ayuda.
Mahmoud, el guía, se acerca con la simsimiyya y sentado en la arena interpreta una música diferente. Destaca los arpegios y matiza con acordes delicados su melodía. Los demás, enterados del suceso y sin menguar la prisa, pronuncian para sí los rezos moviendo los labios. Unas mujeres preparan té de hierbabuena para sus hombres. Los ancianos envueltos en sus caftanes, rodean a Mahmoud y entonan un poema para nacimiento. Exorcizan al demonio que no deja salir al niño de esa madre.
Sobre una duna, los jinnis que adoptaron forma de hienas, levantan los hocicos a los cielos, huelen a carroña y se relamen.
En un momento la música y el llanto del recién nacido los espanta. Huyen a la carrera alejándose con sus carcajadas siniestras.
El guía ameniza la madrugada con música infantil llena de gozo. Los ancianos aplauden con golpes sordos y las jovencitas danzan moviendo las nalgas al son de panderetas. Es varón el arropado con el kibrs del padre. Su primogénito tiene los ojos de la madre, inmensos y negros.
-Será Guía también como su abuelo y bajo el signo de Cáncer, un gran protector– vaticina en badawi, Eiwada, el más anciano de los beduinos contemplando las estrella.

V.C

-Esta entrada fue publicada en Julio 18, 2007 a las 11:48 pm y archivada bajo Imágenes-

Detalles

Posteado en Imágenes. sobre Enero 14, 2008 por sentires

Mordió firme, hundió los dientes en la pulpa fresca llenando su boca de saliva y jugo. La acidez de la manzana superaba su capacidad de asombro, otra vez.
Estaba disfrutándola. Entornó los párpados y masticó varias veces antes de tragar cada bocado. Desde pequeño, las frutas ácidas resultaban un bálsamo para él luego de una situación de tensión. Hay quienes necesitan de la adrenalina para continuar y la fabrican dando saltos mortales o apretando al máximo el acelerador, aunque sea por un minuto, pero un minuto fuera de control… Bordeando la cornisa.
Cuando llegó al corazón, a esa parte que anida las semillas, con mordiscos cortos y en seguidilla, rodeó todo el centro hasta rozarle las partes incomibles…escupió alguna que atrapó en el operativo y arrojó el resto por el inodoro al tiempo que apretaba el botón del desagüe.
Se puso de pie mientras con la palma de la mano abierta secó desde arriba hacia abajo la boca acompañando el gesto con los labios. Quitó el pegote que dejó en sus manos bajo la canilla del lavabo secándolas con el pañuelo. Lo dobló y guardó prolijamente como rectángulo en el bolsillo trasero.
Calzó bien el saco azul, arregló el nudo de la corbata y empuñando nuevamente el arma con la que acaba de matarlo, empujó lentamente la puerta de acceso al salón de conferencias. Las luces continuaban encendidas y el cuerpo inerte del Director de la Empresa, esperaba que amanezca, sentado en la cabecera.
Se retiró del edificio sin problemas, no fue necesario saludar al de seguridad, no estaba en su lugar.

Afuera lloviznaba. De a poco cobró intensidad y la llovizna se hizo lluvia.
Lamentó no tener un paraguas.
“Algo puede fallar” , se dijo mientras apuraba el paso.

Estás

Posteado en Imágenes. sobre Enero 4, 2008 por sentires

Miraba de lejos el mar esa tarde.
El viento le hacía remolinos a la arena y ella se dejaba acariciar como una adolescente.
Pensaba en vos.
Las olas trajeron caracoles blancos deshechos, torcidos.  Algunos con ruido,  llegaban a la orilla arrastrando su huella.
Perfecta barranca, suave pendiente…El agua la besa ahora.
No encuentro otra palabra que describa mejor el movimiento al retirarse,
“Besa la orilla y se va lento, casi quedándose”
Unas gaviotas se disputan el bocado, recién pez.
El cielo celeste, aún sin nubes ni grises…En la otra costa, la que se traza con arco apenas, el Sol se esconde despacio, ninguna prisa lleva y me lleva con él.

Un poco con vos me pierdo en el fondo.  Salgo y respiro profundo, aspiro sal, humedad…Vida.
Regreso. Vas a mi lado y sonrío mientras camino.

Privilegio

Posteado en Imágenes. sobre Noviembre 27, 2007 por sentires

voluptarius.jpgTe quise así.
Así tanto. Semejante a lo que sientes al mirar la imagen.
Así te abarqué, te interné en mí. Fui tuya, fuimos nuestros.

Por un momento. Luego, tantos momentos, que se creyó eterno.

No,“Esto también pasará.” Pasó. Y pasa ya.
Otros nunca pueden esperar a que pase.
Porque no les pasa.

V.C.

Imagen -Tomasz Rut “Voluptarius”-

Qué ves -mapa de ruta-

Posteado en Imágenes. sobre Noviembre 18, 2007 por sentires

La página “Qué ves”, ya no queda en la lista de Entradas Recientes.
Hace tres días ocupaba el primer lugar, durante horas o el día entero.
Para verla ahora deberás abrir la página y acceder a la imágen que ampliada, dará lugar a comentarios o que te la lleves para usar como cubrepantalla, guardarla en tus archivos y sacarla cuatas veces quieras o simplemente, disfrutarla aquí.

Seguramente todos ustedes saben sobre lo que doy tanto detalle. Todos Uds. menos yo.
El descubrirlo, me obliga a compartir, no puedo evitarlo.
Algunos hábitos no se pierden.
(Otros hallazgos no se comparten)

Ángeles

Posteado en Ganar Amores, Imágenes. sobre Noviembre 2, 2007 por sentires

Con un esfuerzo titánico, saqué de mi silencio todas las voces.
De a uno salieron los monólogos guardados prolijamente en mi mente y le dije lo que pensaba de la situación injusta a la que nos vimos sometidos con mis compañeros todos estos años.
Estábamos solos en el office. Me pidió de mal modo un café cortado, preparé dos.
En un descuido suyo -y mío- mientras con displicencia miraba el diario y fumaba un cigarrillo… Abrí la boca y salieron las palabras que debió escuchar sin pestañear.
Le resultó tan inesperado el discurso, como que venía de mí, porque yo nunca hablo demasiado. Desde que me incorporé -cinco años atrás- pasé inadvertida aceptando sin quejas todas las tareas, fueran éstas de mi función o la de otros.
Con la mirada perdida en el fondo de la taza su cara fue cambiando de colores y cuando llegó al azul, me detuve un momento. Le di un respiro y proseguí con lo mío que era lo de todos.
Cuando ya había dicho hasta lo mínimo, pareció haberse desplomado en la silla en la que estaba sentado. La cabeza hundida entre los hombros, las manos entrelazadas dejando libres los pulgares para que giren uno sobre otro.
La expresión de un hombre confundido e inseguro fue lo que quedó de él.
El silencio duró varios minutos. Miró el techo, jugó con la cucharita en la taza vacía acomodó las hojas del diario y dijo,

-Muy bien señorita…
- Ángeles, dije comprendiendo que no sabía mi nombre.
-Consideraré la situación. Mañana después de la reunión con el Directorio, tendrá Ud. la respuesta.
Del encuentro con “Ángeles, la representante gremial” mis compañeros se enteraron por el doctor. En acuerdo tácito, silenciamos que no había gremio detrás de Ángeles.
El aumento se acordó, y en pocos meses transformamos la Clínica en un lugar digno.

El Servicio mejora a diario y las ganas de hacer, la cordialidad y buen trato, modificaron el ambiente.
En cuanto a mí, creen que soy mi hermana gemela. Dicen no reconocerme, que hasta mis pasos se escuchan diferentes… Exageran, lo sé, pero me sienta mejor este nuevo personaje que ellos dicen ver en mí - juro que yo no me doy cuenta-
Ahora los dejo, estoy  atrasada y es nuestra primera cita…
Ah ¿no les dije? Después de aquél día, el Dr. Martínez y yo trabajamos juntos toda la semana. Soy su asistente, su mano derecha.

Él dice que lo rescaté de algo, no sé de qué. Y tanto va el cántaro a la fuente, al final acepté.
Veremos qué pasa. No está nada mal, viudo sin hijos, culto. Desde no hace mucho, se lo escucha reír por cada tontería…
Eso sí, ninguna broma pesada por favor, Uds. saben que soy muy tímida.

V.C.

Orar rogando

Posteado en Imágenes. sobre Noviembre 2, 2007 por sentires

Dejó en el balcón una botella verde con agua.
Le dijeron al sol del mediodía, para que la luz infunda el color del vidrio,  penetre en las moléculas y sane el cuerpo. El verde cura, alivia, sana.
Al agua agregó una oración. La que le enseñaron.
-Se recibió en una experiencia, dijo la señora que le entregó la botella -Es oración de curación. Repita cada vez que cargue con agua, cuando sirva una copa, cada vez. Cada día. Varias veces.
No importa qué eran los momentos de los que hablaba. Si videncias, vivencias, alucinaciones sueños. Interesa que sirvan para sanar.
¿Sana?
Creo que sí, está mejor. Se lo ve mejorar cada día.
Ahora ríe más a menudo, canta a veces bajo la ducha. Se afeita. Combina el color del pantalón con el de la remera, busca su perfume que se acaba y reclama por otro a su mujer. Ella lo mira desde la puerta del dormitorio y se va como quien sale de compras pero a la cocina. Prepara la cena y piensa que si Dios quiere se salve y vuelva a molestarla con su mal carácter. Que si Dios quiere, cure para siempre y sea ella, la que se vaya un día. Pero él no. Que si Dios quiere y la Virgen…
Y en medio del llanto que le provoca la idea, él que la llama a gritos.
-Te dije vieja que no mezcles las camisas de salir con las de estar en casa. No encuentro nada así. Sos una mujer desprolija y yo…
-Un maniático, le grita ella desde la mesada de la cocina donde apoyó los codos y sostuvo la cara con las manos. El delantal secó las lágrimas mientras repitía en silencio, “Que Dios quiera sanes hombre, que sanes”. Y dice la oración sin respiro, de una, de corrido y sigue con la cena antes que comience a reclamarla su hombre.

V.C.

Abrazo a la carrera

Posteado en Imágenes. sobre Octubre 17, 2007 por sentires

Lo esperaba siempre sentada en el umbral de mármol del edificio de departamentos, Cabezón al dos mil, Villa Pueyrredón.
Antes me daba el gran baño de la tarde con la bañera hasta la mitad de agua humeante que lo dejaba todo en bruma. Entrábamos muy bien con mi muñeca de plástico duro, la jirafa que de tanto baño siempre chorreaba agua (la que mi mamá no me dejó meter más en la cama) y algún bloque de Mis ladrillos, de los azules mejor, porque dejaban el agua celeste…En el borde y funcionando, una calesita de hojalata pintada como un colectivo llena de firuletes que al darle cuerda, giraba haciendo música de lata.
Luego tomaba el tazón de matecocido con galletitas fideitos para mojar y salía corriendo por el corredor “Por eso se llama corredor”, decía a mi mamá cuando ella gritaba “No corras”.
Y lo esperaba.
A veces iba a la puerta con las figuritas alemanas las de brillantitos…eran espectaculares. Tenía una colección de flores, ángeles, nenitas en hamacas, todas en un libro de cuentos que se llamaba Corazón -redifícil pero bueno, a él le gustaba-
Cuando ya se estaba haciendo casi de noche, después que había pasado el Sr.Jaime, el papá de mi amiga Ana. Luego que entraba el fotógrafo que me regalaba los carreteles negros de metal, el único que tenía perro y jardín en el edificio…Recién entonces escuchaba el silbato del tren, era él.
Y lo veía llegar hacia mí con el diario doblado bajo el brazo, a veces el sobretodo también le colgaba del mismo lado de la pared. Yo miraba si traía paquete en la otra mano. Me ponía de pie.
Era nuestra rutina de todos los días, aunque lloviera. Si era así, yo esperaba detrás de la puerta doble de vidrios y esos días no podía recibir el abrazo a la carrera.
Eso del abrazo a la carrera, era perfecto.
Lo hicimos tantas veces que él decía que ya parecíamos de circo. Se reía mientras me llenaba la cara de muchos besos con un poco de raspadita,  porque a esa hora ya tenía barba y yo giraba por los aires mientras me sujetaba con el brazo izquierdo, así de fuerte y yo volaba y reía…Era tan inmenso.
Cuando cumplí los diez ya no estuvo más en casa y cuando se llevó hasta la última ropa del placard, me enfermé. Luego se fue para siempre. Ya no pude encontrarlo en ningún lugar entonces sí, creí enfermar de gravedad.

Luego me curé. Las tristezas se curan aunque parezcan eternas mientras se sufren.
Pero reconozco que es el único hombre que jamás olvido. Es del único que hasta recuerdo el perfume, el tono de voz, la textura de sus manos, la carcajada exagerada.
A veces, sueño que hablamos por teléfono y vuelvo a escucharlo. Y si algún tren hace sonar su silbato, regresan mis imágenes de niña y hasta me dan ganas de pararme en una puerta, cerca de una vereda,  para esperarlo.
Viviana Comerón

jun 21st, 2007 by sentires Edit

Ajedrez

Posteado en Imágenes. sobre Octubre 10, 2007 por sentires

chess_master1.jpeg

Puedo usarlo como el más gráfico de los contadores. Como a un libro íntimo al que nadie tiene acceso porque aún expuesto en el centro de la sala, permanece oculto a toda  suspicacia. Soy quien interpreta los movimientos  de cada pieza y conoce a los personajes.

En el tablero de ajedrez de mi vida pondré en primer lugar la pieza que me representa, un Rey o la misma Reina. Claro que elijo el mayor rango, ni lo dudo, es mi tablero, mi puesta en escena -la tuya también-
Para los demás, elijo cada pieza a la que daré el nombre que yo decida, estará a tantos casilleros como los que en la realidad ocupa esa persona en mi vida.
Veo con asombro, a cuántos de ellos debería poner en la misma casilla del Rey…o Reina. Otros cerca, junto, delante, atrás, según sea el significado que doy a cada una de las intervenciones que tienen en mis días o han tenido en tiempo no muy distante. Y sigo acomodando. Cambio el color para mis enemigos declarados.
No hay forma de evadirlos. Ellos con más razón, tienen que figurar entre los que juegan. Esos se acercan a mí o se alejen, confundiéndose entre los unos y los otros.
A veces el tablero está cubierto con todas las piezas del juego, completo.
Otras, desierto. Nadie o pocos, ni enemigos. Solo.
Resulta interesante y aunque no deja de ser un juego, muchas veces compruebo que siempre cuento con los mismos personajes cerca, inamovibles.
Siempre me asombra que los del supuesto bando enemigo son los que con sus movimientos, dejan al descubierto a los mismos que pensé prójimos, perdón, próximos.
Y reconsidero comenzar el juego tantas veces. Todas las que sean necesarias con iguales, distintos, más o menos personajes.

Ni jaque ni tablas.
Juego eterno.

A medio llenar

Posteado en Imágenes. sobre Octubre 8, 2007 por sentires

Recorro mi Mar de hechos. Voy costeando tomada del timón de la memoria, para no perderme. Algunos tramos son profundos hacia delante. No veo el fondo.
Si miro atrás, lo translúcido del tiempo transcurrido, parece cristal.
El clima es agradable, apenas una brisa. El sol, tibio y un cielo limpio descansa sobre todo lo que veo. Escucho el sonido del agua que se abre haciendo senda a mi paso. Pienso.
En todo lo dicho, sentido, lo hecho y compartido. En algunos huracanes, varios granizos. En los tiempos de trigo y los de cizaña.
Fueron tanto de unos como de otros.
Tuve hijos que crecieron dentro de mí y otros que nacieron de otras madres.
En parte, se me parecen. Y son tantos.
Fui feliz, lo soy. Mi vaso está a medio llenar.
Doy gracias al Tiempo que me da tiempo y sigo pidiendo tiempo al Tiempo…Paso al paso. Vida a Dios.

V.C.

A ras

Posteado en Imágenes. sobre Septiembre 9, 2007 por sentires

Lo vi.
No me importó que fuera del brazo de otra.
Tampoco que le comiera la boca mientras a tientas caminaban.
No pretendí que me viese, ni que intuyera mi presencia.
Me hice pequeña, más. Desaparecí entre alguna baldosa floja de la vereda.
Desde allí miré: hacía y decía cosas que hizo y dijo el día anterior a dejarme por ella.

Al día siguiente vi que mi baldosa había sido ocupada por la misma mujer a quien yo miraba…

Pasó más de un año. Llegó el tiempo de las elecciones, la ciudad fue embellecida.

Entre otras muchas cosas, arreglaron la baldosa de la vereda.

Nadie escuchó sus gritos. Él permanece debajo.

La baldosa es azul. Lindo color.

Ofrenda

Posteado en Imágenes. sobre Agosto 24, 2007 por sentires

morning_shadows3.jpg Cuánta belleza puedo decir que contemplo…Todo es hermoso, insuperable. ¿Qué palabras usaré para que al leerlas, veas lo que veo?
El sol se mete a hurtadillas en los espacios libres de sombra. La corre, empuja y se hace lugar. Las flores reverencian la luz lanzando al aire el perfume conservado.

Sin razón para temer, todo vuelve a la vida.

Me sabe al asombro infantil esto que siento.
La alegría es parte de la danza, baila en el ambiente y los pájaros cantan encimando voces, atropellados.
Yo extasiada miro, doy continuidad al mejor sueño. Dejo mis manos en el balcón y me pierdo en las imágenes. Me zambullo en rayos tibios disfrutando.
Y doy gracias al Señor por otro día más.

V.C

Johann Strauss

Posteado en Imágenes. sobre Julio 23, 2007 por sentires

El unísono de violines jugaba con el resto de la orquesta perdiéndose ante el arribo de clarinetes y flautas.
Los platillos y la estridencia de un solo golpe del tambor mayor se hicieron escuchar.
Un sostenido de clarín y él ahí, rodeando su cintura entre sedas y la piel fragante de la mujer que lo envolvía como la música.
Abrieron el baile de egresados con la destreza de dos profesionales.

Él alto, apuesto, erguido y ella mujer bellísima, sonriéndose entre el magnífico vals.

La pista se convirtió en un ir y venir colorido y armonioso. Los giros y balanceos no se interrumpieron mientras los aplausos celebraban a nuestros hijos.

El resto se les sumó con segundos de diferencia. Las cinco primeras parejas formaron el círculo central, las diez siguientes los rodeó en otro. Ampliado el centro, los que iniciaron tomaron el lugar protagónico marcando los pasos al ritmo de la música fantástica. Ofrecieron el mejor espectáculo que pudimos haber imaginado.
La emoción fue mayor que la pretendida compostura. Lloré conmovida ante la ausencia del adolescente que en cada movimiento, se iba perdiendo para mostrar al hombre.

Mi hijo menor egresaba.

Este pequeño que tanta batalla me diera, el irresponsable desinteresado de años atrás, este día flamante Ingeniero, guiaba al resto con su novia entre los brazos.

Liviano parecía el cuerpo inmenso del muchacho de traje negro. Ella lo seguía con natural gracia.
Tantas imágenes preciosas fueron plasmadas por cámaras y filmadoras. En ninguna de las que luego miré, pude encontrar las que mis ojos habían rescatado.
Uno de los giros favoreció la posición, mi hijo me buscó entre los de primera fila. Su sonrisa fugaz incluyó la complicidad de un guiño.
Tomé el gesto del aire y lo guardé como uno de mis más preciados recuerdos.
Es una de las fotografías que saca mi memoria cada tanto, cuando el ambiente se pone denso o me hace enojar con otra de las suyas.

Viviana Comerón

Nacimiento

Posteado en Imágenes. sobre Julio 18, 2007 por sentires

Al sur del Sinaí, una caravana avanza en el desierto rumbo a Daraw.
El guía canta al ritmo de una yamania que entre sus manos pone música al paisaje yermo. Los niños duermen abrazados a sus madres.
El pronóstico de los ancianos anunció que el viento arreciará próximo al anochecer. Es hora de detener la marcha antes que desembarque el temporal.
Una corneta de asta es suficiente para que la señal estridente aliste a la muchedumbre.
Cada quien a lo suyo.
Desatan telas que salen de sus rollos y varios hombres juntan fuerzas para tensar los tientos, el cuero resiste. Las mujeres acomodan los kilis, todo está listo para trasladar a los pequeños. Carpas bajas harán de tolderías amuchadas que de a cuatro en círculo los cobijará.
Puede que el viento amaine en dos días, tal vez en menos.
Las vasijas de agua se protegen y mientras las trasladan, unos jóvenes ríen tapándose la boca. Las niñas entornan los ojos y responden sin mirar más allá de la barbilla de los hombres. Estas guardan las provisiones de las que emanan aromas de azafrán, curry y canela. El kuskús en bolsas de cuero se dejan sobre tablones, debe protegerse de la arena. Pusieron las almendras y la miel a buen recaudo y continuaron con los cestos de juncos apilados, los cántaros se afirman y sujetan las tapas con cáñamo.
La música no cesa, acompaña a quienes se mueven con destreza y rapidez. Hablan en voz queda solo si es necesario, los acuerdos previos no admiten trasgresión ni descuido, el éxito del grupo depende del acierto de cada uno y todos lo saben.
Desmontan los gamales, y quitan los arneses a los camellos viejos, atándoles de una pata a cuerdas fijadas en las rocas.
Saida, niña mujer, entró en trabajo de parto antes de lo previsto, grita de miedo y dolor. Las mujeres acuden presurosas sacándose los brazaletes de plata, los anillos y pendientes al tiempo que caminan. Viendo que se complica, desde la carpa gesticulan a otras por ayuda.
Mahmoud, el guía, se acerca con la simsimiyya y sentado en la arena interpreta una música diferente. Destaca los arpegios y matiza con acordes delicados su melodía. Los demás, enterados del suceso y sin menguar la prisa, pronuncian para sí los rezos moviendo los labios. Unas mujeres preparan té de hierbabuena para sus hombres. Los ancianos envueltos en sus caftanes, rodean a Mahmoud y entonan un poema para nacimiento. Exorcizan al demonio que no deja salir al niño de esa madre.
Sobre una duna, los jinnis que adoptaron forma de hienas, levantan los hocicos a los cielos, huelen a carroña y se relamen.
En un momento la música y el llanto del recién nacido los espanta. Huyen a la carrera alejándose con sus carcajadas siniestras.
El guía ameniza la madrugada con música infantil llena de gozo. Los ancianos aplauden con golpes sordos y las jovencitas danzan moviendo las nalgas al son de panderetas. Es varón el arropado con el kibrs del padre. Su primogénito tiene los ojos de la madre, inmensos y negros.
-Será Guía también como su abuelo y bajo el signo de Cáncer, un gran protector– vaticina en badawi Eiwada, el más anciano de los beduinos, contemplando las estrella.

Viviana Comerón

Monólogo

Posteado en Imágenes. sobre Junio 22, 2007 por sentires

Quisiera ser pájaro para Subir la colina más elevada de este llano y desde allí mirar, aunque no vea…Tomar verdadera conciencia de la circunstancia que confunde o pesa, la que lastima, con la que daño o apaño.
Entonces, como sería pájaro y no humano…Tal vez podría perdonarme y perdonarte o no me importaría tanto la ausencia, tampoco la presencia…
Y luego de un rato de elucubrar tonterías, sonrío a nadie y me digo…

Qué estupidez, por nada cambiaría la magnífica suerte de dibujar hasta los disparates con signos que enganchados y uno a uno silenciosamente, van dando forma a sentimientos, a penas y glorias, a los amores y a los odios, a las ruines bajezas y a ellas… las más altivas pasiones, que motivan risas, lágrimas, deseos, que acercan o espantan, que abrazan, rechazan, contienen y quieren.
Suerte que ni de vez en vez, soy pájaro.

Viviana Comerón