Piedra sobre Piedra

Posteado en Imágenes. sobre Abril 15, 2008 por sentires

Caminamos por pasillos angostos, tanto que apenas pudimos cruzarlos de frente sin ladearnos, por milímetros entraban nuestros hombros en su anchura. Escarpados muros milenarios nos miraban con cierta indiferencia y cual microbios, nosotros extasiados ante la imponencia indescriptible, avanzamos.
De reojo controlábamos que el otro siguiera allí. Cada tanto, uno abría la cantimplora de aluminio y el agua fresca nos corría por la garganta disfrutándola como si nunca hubiesemos bebido algo tan especial. Acomodamos los anteojos, secamos la frente y espantamos algunas moscas verdes, tal como nos sugirió el conserje de la hostería. Ya tenía hambre sueño, cansancio, sed…insolación. Mojaste el pañuelo y lo acomodaste alrededor de mi cabeza poniéndome luego el sombrero de lona. Algo mejor estaba pero, tenías razón. Cuando lo compré dijiste que esto aquí no serviría para nada. Y ya estaba por comentar esta tontería que pensaba cuando, de pronto, apareció como contorneado por la fantasía.
Ahí estaba, se erguía como nada antes lo hizo.

Hablar de majestuosidad es poca palabra. Dudo que con alguna podamos describir la intensidad de latidos que iniciaron nuestros corazones y la emoción hasta las lágrimas que la imagen nos provocó. Nunca pudimos describir estas sensaciones.
De regreso comprobamos que cuando queremos contar lo que vimos juntos, en lugar de pronunciar palabra nos miramos a los ojos. Con ese gesto y la sonrisa que a continuación se nos dibuja, es suficiente.
Más no podemos hacer. Sólo recordar Petra al unísono y en silencio.
V.M.C

El Sexo

Posteado en De otros sobre Abril 10, 2008 por sentires

Deja que el sexo sea el primer paso, pero no el último.Cuando dos amantes se encuentran en un orgasmo sexual profundo, se funden uno en el otro. Entonces la mujer ya no es más una mujer, el hombre ya no es más un hombre. Se transforman justamente como el círculo ying-yang, alcanzando uno al otro, encontrándose uno con el otro, fundiéndose, olvidándose sus propias identidades.Por eso es que el amor es tan hermoso. Este estado se llama mudra y el estado final de orgasmo con la totalidad se llama mahamudra, el gran orgasmo.

El orgasmo es un estado donde tu cuerpo ya no se siente como materia, vibra como energía, electricidad. Vibra tan profundamente desde su base, que tú te olvidas completamente que es una cosa material. Se transforma en un fenómeno eléctrico, y es un fenómeno eléctrico.

Y de a poco, si se aman y se rinden uno al otro, se entregan a este momento de pulsación, de ser energía, y no están asustados…

Cuando el cuerpo pierde sus límites, cuando el cuerpo se transforma en una cosa vaporosa, cuando se evapora sustancialmente y solamente queda la energía, un cuerpo sutil, encuentras que es como si tú no fueras… Sólo en un amor intenso y profundo puede uno llegar a ésto. El amor es como la muerte: te mueres mientras piensas que eres un cuerpo, te mueres mientras estés preocupado con tu imagen material, te mueres como un cuerpo y te transformas en energía, en energía vital.

Y cuando los amantes comienzan a vibrar a un ritmo, los latidos de sus corazones y sus cuerpos se unen y entran en armonía… ya no son dos. Ahora son un círculo y vibran juntos, pulsan juntos. Sus corazones ya no están separados, los latidos de sus corazones no están separados; se transforman en una melodía, en una armonía. Es la más hermosa música posible, todas las otras músicas palidecen comparadas con ésto.

Cuando lo mismo sucede, no con otra persona, sino con toda la existencia, ésto es mahamudra. Esto es el gran orgasmo.
Tantra: La Comprensión Suprema
pp. 20-135

Tarot de Osho -55el Sexo-

Rescate

Posteado en Foro Cuentos, Volver a Ser sobre Abril 10, 2008 por sentires

Se cortó la luz. Esperé un momento quieta en el sillón. Nada.
Reparé en la serena respiración que acompañaba el leve e imperceptible movimiento de mi cuerpo, suave ir y venir del inspirar y espirar. Conté hasta cuatrocientos de estos.
Durante ese tiempo, del que perdí noción, reconocí que ningún pensamiento atravesó mi frente -porque allí se alojan, como pantalla de cine, en la frente-
Ninguno a la vista. Me asusté. Imposible no pensar.
Por la persiana entreabierta se filtraba un mínimo haz. Claro, de luz.
Igual no veía casi nada, un mareo intenso me hizo perder el equilibrio. A tientas, esquivando la mesa del centro, el sillón de un cuerpo, el piano, la planta, la lámpara de pie y el revistero, llegue hasta el pequeño cajón del aparador, donde te guardé.
Lo abrí sin esperanza de encontrarte vivo, no más que cenizas, pero miré igual con cierta ilusión. Tonta, me dije, no va a estar. Y no estabas ni de rastro.
Te pensé fuerte, fuertemente. Cerré los ojos, como cuando era niña y soplaba las velas de la torta, sacando con el aire el deseo del alma. Puse toda mi energía en recobrarte, te llamé desesperada aunque en silencio. Entonces ocurrió.
Del fondo del cajón asomaste la cabeza como diciendo -Ya voy, no grites.
Se cayeron varias de mis lágrimas sobre tus flamantes plumas y extendiendo las alas, me diste tan fuerte abrazo que volví.
Gracias mi querido Ave Fénix. Gracias por resucitar siempre a tiempo para que yo renazca.

El gesto de la Muerte

Posteado en De otros sobre Abril 8, 2008 por sentires

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

Jean Cocteau

La Salvación

Posteado en De otros sobre Abril 8, 2008 por sentires

“Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la ebriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. “¿ Cómo un ser tan ínfimo” -sin duda pensaba el tirano- “es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz? ” Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. “Por humildes que sean” -dijo indicando al pájaro- “hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros”.

Adolfo Bioy Casares

…Y vuelo.

Posteado en Volver a Ser sobre Abril 3, 2008 por sentires

2dizziness-iman-maleki.jpgTengo la página en blanco mirándome. Es tan inmaculada. No hay en ella huella alguna que señale un pensamiento. Ni una mínima muestra de intento.

Creo sucumbir ante su pureza muda y me retiro vencido, inerte, llena de cobardía el alma.
Espero otra hora y otras más para regresar.  Que el sol trepe al cenit del día. Que luego caiga entre rosas y naranjas para la despedida. Que suba la luna y se alcen las sombras.

Contaré estrellas si las hay o nada. No cuento nada parece. Hoy no cuento ¿Quién lo hará por mí? ¿Alguien lo hará por mí, por él, por Nosotros?

Dice que sí.

Me hago liviano…

V.C.

Iman Maleki -Dizziness -

La Muerte / Lo que nunca Muere

Posteado en De otros sobre Abril 2, 2008 por sentires

Lleva tu atención a mirar dentro de ti aquéllo que nunca muere. Estás ahora listo para soltar lo que se ha muerto o se ha ido. Olvídate de intentar traerlo de vuelta y no tomes su partida como algo personal.

Una mujer va a Buda: su niño está muerto y ella se lamenta y llora, y es viuda y nunca podrá tener otro hijo. Su único hijo está muerto y él constituía todo su amor y su atención.

Pero ¿qué hizo Buda? Buda le sonrió y dijo: `Sólo ve al pueblo y busca unas cuantas semillas de mostaza de una casa donde nadie haya jamás muerto`. La mujer se fue rápidamente al pueblo y fue de casa en casa. Y en todas le decían: `Podemos darte tantas semillas de mostaza como desees, pero no podemos cumplir tu condición, porque mucha gente ha muerto en nuestra casa`. Una y otra vez ocurría lo mismo. Sin embargo ella seguía abrigando esperanzas. `Quizás, quién sabe, puede haber alguna casa en algún lugar, que no ha conocido la muerte`. Caminó y caminó durante todo el día. Hacia la tarde, una gran luz de comprensión le sobrevino: `La muerte es una parte de la vida. Ocurre. No es algo personal. No es una calamidad personal que me ha ocurrido a mí`. Con esa comprensión se dirigió a Buda. El le preguntó: `¿Dónde están las semillas de mostaza?` Y ella sonrió, cayó a los pies de él y le dijo: `Iníciame. Quisiera conocer aquéllo que nunca muere. No pido que me regresen a mi hijo, porque aún cuando me lo dieran, él moriría nuevamente. Enséñame algo, de modo que pueda conocer dentro de mí misma lo que nunca muere`.
La Sabiduría de las Arenas
Vol. 1, pp. 103-104
Neo Tarot de Osho -carta 30-

La Pecera

Posteado en De mis amigos sobre Marzo 30, 2008 por sentires

No supo si accedió a quedarse con ella por desgana, por soledad o simplemente porque desde siempre le habían atraído los objetos de cristal. Éste, además, incorporaba tres vidas encapsuladas que, según se mirase, podrían servirle de entretenimiento, o de alivio: siempre consuela comprobar que hay aburrimientos peores que los propios.
De ciudad en ciudad, parecía que al fin había encontrado su destino laboral; por esa razón se había decidido a comprar la casa. Fue la primera que le enseñaron en la agencia inmobiliaria y le gustó desde el primer instante o, más que eso, descubrió que tanto la disposición de las habitaciones como el mobiliario elegido por los antiguos propietarios parecían diseñados y escogidos por él en persona. Por eso no cambió nada y tampoco pensó en deshacerse de la pecera, ni de los tres peces de colores que la recorrían incesantemente, como él hasta entonces había recorrido el mundo.
Se sentía a gusto en aquella casa. De cuando en cuando, entre ojeadas al diario o a un libro, contemplaba las evoluciones de los tres peces y se quedaba unos minutos absorto, rememorando, estableciendo absurdas similitudes entre su pasado y el monótono discurrir de las tres vidas atrapadas. Había recorrido el mundo y no había visto nada, o peor, había visto siempre lo mismo: idénticos despachos, idénticos rostros, idénticos papeles para rellenar y firmar…
La primera alteración en la pecera la atribuyó a un efecto óptico. Quizá la luz de la lámpara hubiese causado un reflejo porque casi podría asegurar que había visto su sillón de lectura dentro del agua, chiquito pero inconfundible.
Al día siguiente ya no fue sólo su sillón de lectura. A la visión subacuática la acompañaban el otro sofá y la mesita de centro; parte de la alfombra quedaba también a la vista.
Cambió la pecera de lugar. Si era un reflejo –se dijo- no volvería a producirse con el traslado. Sucedió todo lo contrario. Cada día que pasaba la imagen se ampliaba, mostraba aspectos de su salón con mayor nitidez y con aumento de detalles, incluso demasiados detalles porque a la imagen, o lo que fuese aquello que tanta claridad cobraba en el fondo de la pecera, se sumaban objetos que no estaban en la habitación. Sobre la mesita de centro, por ejemplo, había un pequeño jarrón con una rosa que él jamás había visto. Era cosa de locos y, sin embargo, cada atardecer sentía más prisa por llegar a casa y descubrir qué novedad le deparaban ese día las imágenes contenidas en la pecera.
Cuando apareció ella dentro del recipiente se sobresaltó. Al principio ni se fijó, abstraído como estaba en descifrar un retrato que había aparecido en una esquina de la cómoda. Después, durante la semana, volvió a verla todos los días, diminuta, serena, sentada en el sofá, en “su” sofá, leyendo. Estaba hermosa allí, sumergida, tanto que ya no le importaban los otros detalles que se iban sumando al conjunto. Sólo ella le importaba.
El sábado, mientras la observaba, vio cómo la mujer se giraba hacia el teléfono que sin duda habría sonado. Descolgó y, de repente, dejó caer el auricular y se cubrió la cara con las manos. Los siguientes tres días pudo ver la misma escena repetida con diferentes agregados: el libro cayendo de sus manos, la convulsión de sus hombros, explícita del llanto y, por fin, la retirada de sus manos y la visión de su rostro desencajado, doliente. Alguien reclamaba su atención. Un niño. La mujer le dijo algo y el niño se dio la vuelta, despacito. Ahora podía verse también la pecera dentro de la pecera. Todo estaba sucediendo muy deprisa. El niño se subió a una silla para alcanzar la pecera, la acercó hacia sí y pudo ver cómo dos gruesas lágrimas caían sobre ella y se confundían con el agua.
Recordó que su abuela le contaba la leyenda de las lágrimas infantiles. Las lágrimas de los niños, le decía su abuela, contienen en su fondo todo el dolor y la pena que las causa.
Y decidió que la mañana siguiente, a primera hora, iría a la agencia inmobiliaria a preguntar por los antiguos propietarios de la casa, de su casa.

Celia -desde España-

Ocio

Posteado en De mis amigos sobre Marzo 30, 2008 por sentires

La fila de hormigas llega desde el sauce hasta el aromo. Es una autopista negra en medio del pasto verde, es extraño pero se me hace un ícono ciudadano, un batallón organizado. Individuos con un afán determinado, ahorran y guardan, llevan y traen, se comunican.
Una abeja casi me pica en su trayecto a la colmena que pende de un liquidámbar, es un edificio en lo alto, es una fabrica con operarios que trabajan en horarios determinados con organizadores que los tiene zumbando.
Un hornero construye su casa, el barro se acumula dándole forma a la sala. Es un arquitecto apurado, nervioso y detallista y como un okupa, usa el alero de mi casa.
Mas allá el carpintero pica su agujero lastimando al aromo, con su gorra roja y su pico anárquico trabaja golpeteando.
Una rana espera lluvia debajo de una acacia, croa y croa de amor. Quiere una respuesta copulada.
Y yo descansando en medio de tanta algarabía, ellos me incitan, me avergüenzan.  Me salgo de la hamaca paraguaya,  al fin corro hacia una tarea que vengo postergando: cambiar la lámpara quemada.

Hugo Zimmerman

Embrujo

Posteado en Magia sobre Marzo 28, 2008 por sentires

ojospanteramarco.jpgNo pude resistir. Demasiado para mi asombro, estremecedor aún para lo inesperado.

Quise acariciarla y lo hice, se dejó querer. Me perdí en sus ojos de miel, en la oscura suavidad de su piel. Ella ronroneaba. También yo creí hacerlo. Fue el mejor hechizo que logré en mi vida.

Lamento mi querida no poder como antes, pasar las noches amándonos.
Sé que comprendes amor, siempre estimulas mis posibilidades.
Mis noches le pertencen. Las tuyas sabrás a quien las dedicas.
No siento celos. Creo amarte también.  Ahora disculpa, ya está anocheciendo.

V.C

La Cena

Posteado en Guardar la Vida sobre Marzo 21, 2008 por sentires

Las veces que pasaba a su lado, lo rozaba como sin querer, tocaba el manto, el brazo.
Mirando el piso y de soslayo, continuaba viéndole y sentía que Su mirada estaba en él. Cerca suyo, en la mesa sin manteles ni risas, le escuchaba respirar. El tono grave de Su voz se hacía suave al oído, suave y penetrante.
El Hombre sabía que pronto todo acabaría y sus amigos, tan niños parecían con sus torpezas, su brusquedad y la forma primitiva de moverse. Eran como pequeños descarriados tantas veces y tantas otras, disciplinados y leales soldados puros de corazón.

Cuánto los amó. En uno y otro detuvo su miraba con ternura infinita.
Esta cena no era igual, dijo que era la última.

No hacían las bromas acostumbradas, ninguno se puso de pie. Comieron sin apuro y bebieron abundante.  Varias veces, se acercó a Él,  se hizo ver pero no lo miraba, no hablaba no comía ni bebía. Sí tomó del Pan que le ofreció y bebió de Su copa, como todos.
Luego, cuando Él sugirió que apurase su misión salió sin levantar la vista,  apenas tocaba las piedras al caminar.
Y los amigos inocentes, ajenos a todo lo que vendría, se amucharon rodeando al Maestro en busca y entrega de cariño presintiendo que sería la última noche a solas.

V.C.

Ergo, Ego

Posteado en Guardar la Vida sobre Marzo 20, 2008 por sentires

Mientras trataba de poner mi lámpara nueva en una esquina de la cueva, varias mujeres aparecieron buscando aceite. Les dije que ya no había más en las tinajas. Lo que otros dejaron, lo había usado yo en cargar mi lámpara.
Discutieron acaloradas reclamándome.
Les expliqué entonces que mientras ellas habían ocupado su tiempo con otros intereses y viendo que llegaba la noche y con ella, Él regresaría, tomé recaudos con los preparativos.
Toleré los insultos y malos tratos, querían de mi aceite. Les rogué que no insistieran. No se los daría.
Un poco apenas, dijo una de ellas. No, ni un poco, porque esto no se puede repartir.
Cada quien debía cuidar de su lámpara, ése era el pacto y lo sabían.
Por eso, los maestros repitieron una y otra vez la lección de cómo mantener la lámpara encendida: “Cuiden la lámpara, nadie más que cada uno de Uds. repondrá el aceite para que arda el pabilo”
Varias semejantes a la mía, ardían titilantes. Feliz me senté a esperarlo.
Ellas también, pero en sombras y disgustadas.

“Si…”

Posteado en De otros sobre Marzo 11, 2008 por sentires

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila

cuando todo a tu lado es cabeza perdida.

Si tienes en tí mismo una fe que te niegan

y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto sin fatiga en la espera;

Si engañado no engañas.

Si no buscas más odio que el odio que te tengan.

Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.

Si, al hablar, no exageras lo que sabes y quieres.

Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.

Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

Si tropiezas al Triunfo, si llega tu Derrota

y a los dos impostores los tratas de igual forma.

Si logras que se sepa la verdad que has hablado

a pesar del sofisma del Orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,

aunque esta obra sea la de toda tu vida.

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría

tus ganancias de siempre a la suerte de un día,

y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea

si decir nada a nadie de lo que es y lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan

aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga

y se agarren contigo cuando no quede nada,

porque tú lo deseas, y lo quieres y mandas.

Si hablas con el pueblo y guardas su virtud.

Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.

Si nadie que te hiera llega a hacerte la herida.

Si todos te reclaman y ninguno te precisa.

Si llenas el minuto inolvidable y cierto

de sesenta segundos que te lleven al cielo…

Todo lo de esta tierra será de tu dominio,

y mucho más aún: serás Hombre, hijo mío.

Ruyard Kipling

8 de Marzo

Posteado en De mis amigos sobre Marzo 8, 2008 por sentires

Creo que Benedetti ya lo dice todo.
Sólo agrego que muchos pueblos, algunos llamados “primitivos”, rinden culto a una diosa primigenia bajo diversos nombres pero entendida generalmente como un vientre cósmico y procreador que emergió del caos para crear el cosmos.
Maravillosa intuición la de esos “primitivos” al poner a la mujer en el origen de las cosas.
Que pases muy bien tu día.
Francisco
gaia_mother_earth.jpg
Diosa Gaia
Si Dios fuera una mujer -Mario Benedetti- 

¿Y si Dios fuera una mujer?
-Juan Gelman
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

Gracias Francisco -me disculpo por no pedirte autorización para compartir tu mail en mi espacio-

Un abrazo sostenido,

Vivi

Dame Tiempo

Posteado en About, Dejar de Amar sobre Marzo 7, 2008 por sentires

fidis_ed-rut-tomasz.jpgYa se desvanece.
La otra noche desperté muy de prisa, me di cuenta.
No podía ya reproducir su rostro ni aún en sueños.
Ni saber de sus caricias en mi fantasía.
Tampoco pude sentir el roce de sus labios en los míos.
Reconociéndolo, repetí en voz alta: Ya lo olvido.
No sabía si reír o llorar, no entendía bien si tenía que festejarlo
O sumida en lágrimas, velarlo.
No tenía claro con qué continuar ahora.
Pero regresé a mi sueño y de algo estoy segura,
Estaba sola y feliz,  sonreía.

V.C.

La Oración

Posteado en De otros sobre Marzo 4, 2008 por sentires

No interfieras con el amor y la oración de otra persona. Abandona la idea de que sabes cómo amar o rezar. Sólo respeta el hecho de que para otra gente, cualquiera sea el modo en que amen o recen, será perfecto para ellos.

Moisés se encontró un día con un hombre que oraba, pero pronunciaba una oración tan absurda que Moisés se detuvo. Y no sólo era absurda, sino que además insultaba a Dios. El hombre decía: `Dios, permíteme acercarme a ti, y prometo que limpiaré tu cuerpo cuando esté sucio. Si tienes piojos, te los quitaré. Y soy un buen zapatero, te haré zapatos perfectos. Señor, nadie te cuida… Yo te cuidaré. Cuando estés enfermo, te serviré y traeré tu remedio. Y también soy un buen cocinero`.

Moisés gritó: `¡Basta! Basta con estos disparates. ¿Qué dices? ¿Que Dios tiene piojos en su cuerpo? ¿Que sus ropas están sucias y que tú las limpiarás? ¿Y tú serás su cocinero? ¿De quien has aprendido esta oración? El hombre dijo: `No la he aprendido en ninguna parte. Soy un hombre muy pobre e ignorante, y sé que no sé rezar. La he inventado… y éstas son las cosas que conozco. Los piojos me incomodan mucho, entonces también deben incomodarlo a Dios. Y algunas veces la comida que como no es buena, y me duele el estómago. Dios también debe sufrir a veces. Es sólo mi propia experiencia la que se ha transformado en mi oración. Pero si conoces la oración correcta, por favor enséñamela`.

Entonces Moisés le enseño la oración correcta. El hombre se inclinó ante Moisés, le agradeció con lágrimas de profunda gratitud. Se fue, y Moisés estaba muy contento porque creía haber hecho una muy buena acción. Miró al cielo para ver qué era lo que Dios pensaba al respecto.

¡Y Dios estaba muy enojado! Dijo: `Te he enviado allí para que acerques a la gente a mí, pero ahora acabas de apartar a uno de mis mayores amantes. Ahora esta `oración correcta` que le has enseñado no será una oración en absoluto, porque la oración nada tiene que ver con la ley, es Amor.

El amor es una ley en sí mismo, no necesita de ninguna otra ley`.

Y con el amor ocurre la gracia. Y con el amor, la verdad.

Recuerda: si puedes entender la verdad, la verdad libera. Y no existe ninguna otra liberación.
Sígueme
Vol. 1, pp. 25-28

Tarot de Osho -La Oración-

Hora de siesta

Posteado en Imágenes. sobre Febrero 26, 2008 por sentires

Contaba baldosas mientras caminaba, dos rojas tres azules una blanca, dos rojas tres azules una blanca.
Árbol inclinado.
Como si muchos se hubiesen apoyado en el tronco, creció torcido. No tuvo tutor, diría el tío Luis. Es por eso. Creció como pudo, sin cuidados. El tronco lastimado arrastra las raíces que asoman de la tierra, se las ve como a garras apretando el suelo para no salirse del todo. Pobre árbol agotado. Siente angustia por él, lo consuela con una caricia.
Cerca de una reja, pasó con el palo que encontró y sin perderse en la cuenta recuento de baldosas que llevaba, hizo un concierto entre los barrotes y los firuletes.
Turno del perro ahora. Ladra desde el lugar donde está echado. Ladra ronco y espaciado. Perro viejo. Con cada ladrido queda temblando su moflete. Se ríe y lo señala con el índice. El perro entiende por viejo y nada tonto, se pone en pie y avanza ladrando como cuando hace años espantaba niños atrevidos como éste.
Dos rojas, tres azules, una blanca…dos rojas, tres azules una blanca…dos
Árbol erguido derecho como trazado.
Tronco sano liso, sin nudos. Pasa su manita, se siente suave. Sonríe y observa, mece el viento la copa frondosa que regala verdes, de todos los verdes.
Respira levantando el mentón y entornando los ojos, como hacen los perros.
Ahora cerca larga. Partes de ladrillo dejan un paredón bajito para caminarlo y otras de reja enjaulando una parcela de tierra descuidada. Un perro bravo mostrando los dientes, se encarga que no haya intrusos ni flores.
No hubo concierto. Cambió el palo de mano ¿Quién se atrevería a pegarle a las rejas que separan de la fiera? Nadie. Tampoco hay pasto en el jardín, sólo un perro que ladra enfurecido porque no se lo puede comer. Alguien chista detrás del ventanal. El perro gime ahora, gime y calla obediente mirando al amo invisible y al bocado que se pierde haciéndole equilibrio al borde gris acero de la vereda y cuenta otra vez: Dosrojastresazulesunablancadosrojas.
Las saltó a todas. Una por una, mirándolas fijo dando contra el farol de la esquina justo en medio de la frente. No lo vio, ahora sí.
Entonces golpea la columna de metal, esta vez con el palo que conserva.
Disfruta del sonido y el eco que recorre el interior del tubo hasta que un señor mayor le detiene la mano con, Eso no se hace niño.
Varias blancas ahora, blancablancablanca ¿Y van? Diez. ¿Las rojas? ¿Las azules? Cambiaron las veredas, ¿Cambié de barrio? Hola ¿alguien escucha?
Dejó el palo apoyado en la vidriera de una tienda de sábanas blancas, tan limpias y dobladas, planchadas y almidonadas, esperando por él ¡Qué buena arrugada les daría!
Dos rojas tres azules, una blanca tres rojas dos azules una blanca…Suerte que encontró el camino de regreso a la cama, Como dice papi “El cine de sábanas blancas”
Ya sin palo, sin perro que ladre ni viejo que rete, duerme el niño. Al fin, duerme.

V.C

Letra de Piel

Posteado en De otros sobre Febrero 14, 2008 por sentires

Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré.Leo despacio: no eres común.
Luego será más lento aún.
Una palabra, otra después,
hasta que aprenda lo que no sé.Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré
y que la consultaré.
                                                                   

Silvio Rodríguez                                                          

“Cita con Angeles 2003″

-Del Amor y Amistad duraderos-

Posteado en About sobre Febrero 14, 2008 por sentires

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La Autoaceptación

Posteado en De otros sobre Febrero 13, 2008 por sentires

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No puedes ser otro más que el que eres. Por lo tanto descansa. La existencia te necesita como eres.

He oído: Un rey fue a su jardín y halló árboles, arbustos y flores marchitos y muriendo.

El roble le dijo que se moría porque no podía ser alto como el pino. Volvió al pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid. Y la vid se moría porque no podía florecer como la rosa.

Entonces encontró una planta, la trinitaria, floreciendo y más fresca que nunca. Al preguntarle, recibió esta réplica: `Dí por sentado que cuando me plantaste querías una trinitaria. Si hubieras querido un roble, una vid o una rosa, los hubieras plantado. Entonces pensé: ya que no puedo ser nada más que lo que soy, intentaré serlo de la mejor manera que pueda`.

¡Estás aquí porque esta existencia te necesita como eres! De otro modo otra persona estaría aquí. Estás cumpliendo algo, algo muy esencial, algo muy fundamental, tal como eres.

¿Por qué deberías convertirte en un Buda? Si Dios hubiera querido otro Buda, habría producido tantos como hubiera necesitado. Produjo uno solo y eso bastó. Desde entonces no ha producido otro Buda u otro Cristo. En cambio te ha creado a ti. Sólo piensa sobre el respeto que el universo te ha conferido. Tú has sido elegido, ni Buda, ni Cristo, ni Krishna.

El trabajo de ellos está hecho, han contribuido con su fragancia a la existencia. Ahora tú estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo. Sólo puedes ser tú mismo… no hay posibilidad de que seas ninguna otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer o puedes marchitarte si lo condenas.
Tómalo con Calma
Vol. 2, pp 101-10

Tarot de Osho

La verdad, aunque duela

Posteado en De mis amigos sobre Febrero 10, 2008 por sentires

La primera vez que supe que te habías ido, lo vi en tus ojos. Tenias esa mirada a otro, una diminuta señal, un sutil brillo una perdida de equilibrio, el corte abrupto de un hilo invisible que los dos sabíamos era irreparable. Tratamos de ocultarlo por cariño, por la vida, por los compromisos ineludibles. Pero la realidad se impuso.Empezó por molestarnos el más mínimo detalle. Mi manera de sentarme o tu respiración entrecortada cuando me hablabas de tu madre. Pareció mentira, pero dejamos de escucharnos. Yo dejé de verte, te me hacías transparente, era totalmente conciente de esa enfermedad incurable que se estaba gestando y se llama desamor. Puedo jurar que eche mano a todos los artilugios. Traté de cambiar mis hábitos, agradarte, buscarte los escondidos atributos y volver al momento en el que me gustaste por primera vez. Tu perfume impactante, la mirada, esa sonrisa y el cosquilleo en el estómago que ya no tengo. Ahora digo con certeza, no tenemos.Te ruego que antes de la melodía patética, del abrazo helado, de la sonrisa comprometida con el compromiso ajeno. Antes de lastimarnos con la lastima, antes de mentirte un te quiero, y antes que me mientas. Ahora que estamos en el filo sutil de la navaja de este tiempo. Antes de la sangre y la vergüenza, antes de un nuevo amor en ciernes, antes del oído que escucha y nos acaricia el ego para poseernos…antes de todo eso, quiero despedirte. Para que me veas entero, sin odio ni rencores nuevos, ahora que puedo y que podemos ¿Qué te parece si lo hacemos?

Hugo Zimmerman

A Thalia

Posteado en About sobre Febrero 4, 2008 por sentires

nattier0012.jpg
“¿Dónde está mi Musa inspiradora?
¿En qué brazos se quedó dormida que no puedo hallarla?
Ven amiga, ven a mí.
Vuelve a llenarme con tu fantasía,
Colma mis letras con las tuyas.
Susurra a mi oído tus canciones, cuéntame historias de Tu Historia,
Lléname de Ti, desbórdame. Contágiame tu risa, deja que estalle en carcajadas,
Que el llanto enferma y la risa, sana.

V.C.

Jean Marc Nattier, 1739 -Thalia, la musa del teatro y la comedia-

Las Damas del Lago

Posteado en Magia sobre Febrero 1, 2008 por sentires

ladies_lake.jpeg“La primera lleva lámpara de aceite, las otras no. Siguen la estela de luz que va dejando. Unas miran el agua, las piedras, tierra y arena sobre las que pisan. Otras, atentas a los talones de aquella que le muestra la espalda. Para andar seguro sobre seguro, de noche hay que poner el pie donde ya lo puso otro y salió airoso.

La que toma la delantera, es quien guía porque ella conoce dónde está lo que busca. Las de atrás, más jóvenes, saben que un día serán portadoras de la luz y así por los siglos de los siglos, harán posta de la lámpara”

Teo y Juan, pegados sus cuerpos al suelo, cubiertas las cabezas con pasto seco detrás de altos juncos, miraban atónitos el fantasmagórico espectáculo.
-¿Cuánto hace que estas damas salen del Lago?, preguntó Juan sin quitar la vista del objetivo.
-Desde que tengo memoria mis abuelos contaron que, desde que tuvieron memoria sus abuelos y los abuelos de los otros abuelos dijeron unos a otros, que son Las Damas del Lago.  Como verás, etereas, casi idénticas…Las hay en todos los lagos.

En éste se dejan ver un poco más o será que estamos atentos, o que nuestros ancestros fueron precavidos y supieron guardar el misterio a buen recaudo.
-¿Qué misterio? ¡Las estamos viendo! ¿Qué hacen? ¿Salen y entran? ¿o sólo salen?
- Salen en luna llena. Cuando es tiempo de grillos y luciérnagas. Cuando de los pinos caen piñas cuando saltan liebres en el bosque…Ellas llevan luz.
- ¿Luz? ¿A quién le llevan?
-Estás pidiendo que te cuente el secreto amigo…y no lo haré. En cuanto a si salen y entran, se las ve saliendo. Nunca pudimos verlas regresar al lago.
-¡Dime qué hacen por favor! ¡Prometo, no divulgar el secreto!

Entusiasmado Juan levantaba la voz y de queda casi muda pasó a gritar la súplica, pudiendo delatar con ello el lugar desde donde observaban escondidos.
-No voy a decírtelo, sólo te hago una pregunta ¿Cuántos pájaros crees que habrá en el Mundo?  Teo miraba a su amigo severamente mientras hablaba. Juan tropezando con las palabras agregó,
-¿Pájaros?
-Sí, pájaros. Y baja el tono o no hablemos más.
-No tengo idea exacta por supuesto, pero debe haber ¿millones? ¿trillones? ¿Qué tiene esto que ver con mi pregunta?
-Todo. Dime, ¿Te parece que mueren alguna vez los pájaros?
-Por supuesto! Como todo ser vivo…
-Entonces sería lógico andar pisando, pateando cadáveres de pájaros ¿no crees?
-Y…sí, seguro. Deberíamos.
-Yo en toda mi vida, con mucha suerte debo haber visto dos.
-Yo, ninguno…
Y apenas respirando para no hacer ruido, agitados de ese hablar en secreto…
Miraban como una interminable hilera de Damas de Blanco, ingresaban ahora al bosque.

Viviana Comeron

(Texto inspirado en pintura de Rob Gonsalves)

Esta entrada fue publicada en Septiembre 21, 2007 a las 8:38 pm y archivada bajo Magia. Reedición .

Nacimiento

Posteado en Imágenes., reedición sobre Enero 30, 2008 por sentires

Al sur del Sinaí, una caravana avanza en el desierto rumbo a Daraw.
El guía canta al ritmo de una yamania que entre sus manos pone música al paisaje yermo. Los niños duermen abrazados a sus madres.
El pronóstico de los ancianos, anunció que el viento arreciará próximo al anochecer. Es hora de detener la marcha antes que desembarque el temporal.
Una corneta de asta es suficiente para que la señal estridente aliste a la muchedumbre.
Cada quien a lo suyo.
Desatan telas que salen de sus rollos y varios hombres juntan fuerzas para tensar los tientos, el cuero resiste. Las mujeres acomodan los kilis, todo está listo para trasladar a los pequeños. Carpas bajas harán de tolderías amuchadas que de a cuatro en círculo los cobijará.
Puede que el viento amaine en dos días, tal vez en menos.
Las vasijas de agua se protegen y mientras las trasladan, unos jóvenes ríen tapándose la boca. Las niñas entornan los ojos y responden sin mirar más allá de la barbilla de los hombres. Estas guardan las provisiones de las que emanan aromas de azafrán, curry y canela. El kuskús en bolsas de cuero se dejan sobre tablones, debe protegerse de la arena. Pusieron las almendras y la miel a buen recaudo y continuaron con los cestos de juncos apilados, los cántaros se afirman y sujetan las tapas con cáñamo.
La música no cesa, acompaña a quienes se mueven con destreza y rapidez. Hablan en voz queda solo si es necesario, los acuerdos previos no admiten trasgresión ni descuido, el éxito del grupo depende del acierto de cada uno y todos lo saben.
Desmontan los gamales, y quitan los arneses a los camellos viejos, atándoles de una pata a cuerdas fijadas en las rocas.
Saida, niña mujer, entró en trabajo de parto antes de lo previsto, grita de miedo y dolor. Las mujeres acuden presurosas sacándose los brazaletes de plata, los anillos y pendientes al tiempo que caminan. Viendo que se complica, desde la carpa gesticulan a otras por ayuda.
Mahmoud, el guía, se acerca con la simsimiyya y sentado en la arena interpreta una música diferente. Destaca los arpegios y matiza con acordes delicados su melodía. Los demás, enterados del suceso y sin menguar la prisa, pronuncian para sí los rezos moviendo los labios. Unas mujeres preparan té de hierbabuena para sus hombres. Los ancianos envueltos en sus caftanes, rodean a Mahmoud y entonan un poema para nacimiento. Exorcizan al demonio que no deja salir al niño de esa madre.
Sobre una duna, los jinnis que adoptaron forma de hienas, levantan los hocicos a los cielos, huelen a carroña y se relamen.
En un momento la música y el llanto del recién nacido los espanta. Huyen a la carrera alejándose con sus carcajadas siniestras.
El guía ameniza la madrugada con música infantil llena de gozo. Los ancianos aplauden con golpes sordos y las jovencitas danzan moviendo las nalgas al son de panderetas. Es varón el arropado con el kibrs del padre. Su primogénito tiene los ojos de la madre, inmensos y negros.
-Será Guía también como su abuelo y bajo el signo de Cáncer, un gran protector– vaticina en badawi, Eiwada, el más anciano de los beduinos contemplando las estrella.

V.C

-Esta entrada fue publicada en Julio 18, 2007 a las 11:48 pm y archivada bajo Imágenes-

De mentes

Posteado en Amores perdidos sobre Enero 25, 2008 por sentires

Los asientos estaban ocupados, menos uno frente a ella.
Era tímido a tal punto que sentarse mirando a una mujer, lo obligaba a viajar parado.

Y este era el caso. Entonces, antes que las rodillas se rozaran, prefería soportar el cansancio que ya traía y sumarle el mantener el equilibrio por lo que durase el viaje.  Calculó que con sus 182 cm no podría encoger las piernas y por lo que pudo ver, sin mirar demasiado, esa mujer medía aproximadamente 170 cm.
Pensó la posibilidad de pedir a la persona que viajaba al lado de la ventanilla, le permitiese ocupar su espacio y a su vez, ella, ocuparía el asiento desocupado.
“No, mejor no digo nada, es un enroque disparatado.”
El tren tomaba velocidad y se balanceaba de un lado a otro con el compás que marca la marcha sobre las vías, el tatan tatan se paseaba de oído a oído de uno a otro pasajero hasta que probablemente todos lo tarareaban.
Mientras avanzaban los carteles de estaciones, avenidas, puentes pasa nivel…árboles postes…Perdió su mirada en el perfil, perfecto perfil de la mujer a la que hubiese rozado las rodillas durante el trayecto.
Imaginó lo bien que sentiría esa caricia y tal vez, lo bien que a ella le vendría una mirada profunda dentro de esos ojos tan abiertos. Se esforzaba para no quedar dormida, para no perder el control, ni la compostura del rictus perfecto de su boca carnosa, lista para el beso que le daría. Por momentos parecía más alta, era cuando se erguía en el asiento para despabilarse. La imaginó desperezándose en la cama, contorneándose como gata ronroneando…La imaginó recién despierta en la mañana, en la tarde. Se vio despertándola en la madrugada. Imaginó taparla y envolverla al mismo tiempo con su cuerpo…acariciándola.
La bautizó con varios nombres, pero ninguno iba con ese perfil. Y los bucles se hamacaban al compás del tren. Cabello castaño enrojecido, como el atardecer que veía entre líneas por la ventanilla…Atardecer de primavera.
Atardecer el día, de… “¡Clara! seguramente se llama “Clara” ¡claro! Cómo no me di cuenta antes, Clara le va perfecto”
-Clara, te conozco, estoy seguro, te conozco…tu nombre es Clara, ¿Verdad?
-No. Agustina. Estás confundido.
-Ah perdón Agustina, bueno era la otra posibilidad, pudo ser Agustina…No me falló la memoria. Agustina ¡al fin! ¿Cómo estás tanto tiempo? ¿Me recordás? ¡Claro que sí! ¡Cómo no recordarme! ¿Verdad?
-Claro que no, ni idea tengo de quien sos, ahora si me permitís, bajo en la que viene. Adios.
-Adios. Clara ¿Puedo besarte?
- ¡Ni se te ocurra! Pero… ¿Qué te pasa estúpido?
-Me miraste todo el viaje y ¿ahora me preguntás qué me pasa?
-¿Yo te miré a vos? Pero, arrogante maloliente….Ubicate, ¡Guarda! ¡Guarda! ¡Alguien que llame a la policía! ¿Quiere soltarme señor? ¡Señora! ¡Ayúdeme! ¡Alguien que me ayude por favor!
Y en medio del griterío, quitando esas manos que delicadamente lo empujan…pasa las suyas tan toscas por los senos que sin invitación lo seducen y tomándola por la cintura la acerca a él mientras ella forcejea para apartarlo de sí, pero su fuerza es mayor y la somete en medio de toda la gente que como siempre mira para otro lado.
Nadie ve nada, no escuchan…No saben de qué radio proviene esa voz pidiendo por ayuda ¿Una novela? ¿Otra vez se puso de moda la radionovela? ¡Qué bien! Ya era hora de volver a lo mejor de los tiempos perdidos….
-¡Socorro! Grita la mujer en el piso de madera que como el hombre que tiene encima, se bambolea al mismo ritmo de todas las tardes, meciéndola para uno y otro costado, para atrás para adelante despertándola.
Y junta los paquetes como siempre, se pone de pie, pasa delante de él.
La ve irse hasta las puertas abiertas. La gente a su lado espera que se detenga, como ella espera distraida sin mirar, sin mirarlo.
Observa que para no clavar los tacos, se pone de puntillas sobre los escalones y esos músculos marcando las pantorrillas y ella baja al andén y camina con apuro, perdiéndose entre la multitud como el resto.

Y él y su propio resto, siguen de pie junto al asiento vacío.
El tren marcha otra vez. La mente hace silencio, un momento.

Viviana, en Enero

Entre baldosas rojas

Posteado en Guardar la Vida sobre Enero 25, 2008 por sentires

Comencé por cibullete, tan aromática y sabrosa…dos macetas.  Caían por los lados como diciendo nos morimos, pero no, ahí siguen. Son pequeños matorrales pese a que les doy uso frecuente en salsas cremosas y carnes rellenas al horno.
Luego me dio por las berenjenas, unas moradas otras blancas y como me pareció poco, agregué todas las aromáticas como el tomillo, romero, salvia, orégano, menta. Les anexé los tomates cherry…un placer. Lo único lamentable es que cada visitante de mi huerta, se lleva al menos cuatro puestos sin pedir permiso, ni remedio, son tentadores.
Las semillas de calabaza las planté en tierra negra al sol.  Riego durante la noche, no demasiado.

Pasó el tiempo y mi pequeña huerta de terraza pasó a ser una selva de aromas inconfundibles que ocupa todo del ambiente, tanto, que quisiera permanecer allí el día entero. Las plantas desean protagonismo y las veo esforzadas en emanar sus particularidades. La menta y el romero ganan en la contienda, son exhibicionistas como la albahaca.
No voy a negarlo, yo exagero en caricias y palabras amorosas para que tengan un poco de lo que me dan y continúen fabricando.
Tengo la impresión que el limonero, el mandarino, el cerezo y el manzano, están dando la sombra necesaria como para prescindir de la sombrilla, veremos que pasa el próximo verano…La plantación de lechuga capuchina, acelga, verdeo y puerro, desde la pared norte de la terraza, convive perfectamente con la de frutillas y demás frutales.
Mis hijos, que en un comienzo tuvieron la osadía de reírse de mí, hoy llevan a sus amigos con cierto orgullo para que visiten la Huerta de mamá.
Les escucho decir “No imaginan cuanto más ricas resultan las comidas que prepara…La mejor parte llega con la noche, cuando subimos a robarle las frutas de sus árboles que sin saber cómo,  crecieron fuertes, sanos en… cubos de cemento”

Y lo más gracioso: Nada de esto es cuento.

Viviana en Enero.

Naufragio

Posteado en Miedos, reedición sobre Enero 17, 2008 por sentires

“El agua me cubre completamente, ya no puedo mantener la respiración.
Un silbido agudo como único sonido, perfora mis tímpanos. Floto boca abajo inerte dejándome llevar por el movimiento del oleaje.

Ya llega el fin mejor no ofrecer resistencia. La suerte está echada,  pretendo dibujar una sonrisa al imaginar el tintineo de las monedas”
“Los lanchones en busca de sobrevivientes  son varios…La tensión crece entre los vivos mientras los que agonizamos no podemos escuchar que el auxilio ha llegado.
-¡Alguien ahí!- Una voz desesperada sale del altavoz en mano de uno de los oficiales de rescate,
- ¡Alguien ahí!- repite. Y otra vez el silencio, la nada. Apenas el movimiento del mar que ahora se muestra apacible. La furia del temporal concluyó dejando como muestra cientos de evidencias hamacándose en el agua”

Ya debe ser la hora de la leche, mejor salgo. No sea que mamá vuelva a retarme por jugar a que me ahogo…Si será tonta siempre se lo cree, no te digo…Ahí viene corriendo.
El perro quedó en el jardín, ladrándonos. Nosotros abrazados caminábamos apurados,
Nene envuelto y Mamá enojada…entramos a la casa.

Nunca pude evitar estos pensamientos sumergido en la piscina. Como no pudo ahora borrar la imagen de mi madre sacándome del agua de un brazo y sin pisar el césped, casi volando a retos…gritando “¡Adentro!”

Viviana Comerón

Sentires, junio 21 2007

La Inocencia

Posteado en De otros sobre Enero 17, 2008 por sentires

22.jpgEl corazón puede hablarle a la roca… el supremo amor revela ese misterio. Vuélvete loco desde tu corazón.

De haber vivido en nuestra época, San Francisco de Asís ciertamente estaría en un manicomio. Hablándole a los árboles, diciéndole al almendro: `Hermano, ¿cómo estás?`, de haber estado aquí, lo habrían encerrado. `Hermano, cántame acerca de Dios`, le dirá al almendro. Y no sólo eso, él oye la canción que canta el almendro. ¡Está loco! ¡Necesita tratamiento!

Habla al río y a los peces, y proclama que los peces le responden. Habla a las piedras y a las rocas. ¿Es necesaria más evidencia que pruebe su locura? Está loco. ¿Pero no te gustaría estar loco como San Francisco de Asís? Sólo piensa: la capacidad de oir cantar al almendro, y el corazón que siente a los árboles como hermanos y hermanas, el corazón que puede hablarle a la roca, el corazón que ve a Dios en todas partes, todo alrededor, en todas formas…

Debe ser un corazón de absoluto amor; el amor absoluto te revela ese misterio. Pero para la mente lógica, por supuesto, estas cosas son tonterías.

Para mí son éstas las únicas cosas significativas. Vuélvete loco, si puedes, vuélvete loco desde el corazón.

Tarot de Osho
Antigua Música en los Pinos
p. 171

Detalles

Posteado en Imágenes. sobre Enero 14, 2008 por sentires

Mordió firme, hundió los dientes en la pulpa fresca llenando su boca de saliva y jugo. La acidez de la manzana superaba su capacidad de asombro, otra vez.
Estaba disfrutándola. Entornó los párpados y masticó varias veces antes de tragar cada bocado. Desde pequeño, las frutas ácidas resultaban un bálsamo para él luego de una situación de tensión. Hay quienes necesitan de la adrenalina para continuar y la fabrican dando saltos mortales o apretando al máximo el acelerador, aunque sea por un minuto, pero un minuto fuera de control… Bordeando la cornisa.
Cuando llegó al corazón, a esa parte que anida las semillas, con mordiscos cortos y en seguidilla, rodeó todo el centro hasta rozarle las partes incomibles…escupió alguna que atrapó en el operativo y arrojó el resto por el inodoro al tiempo que apretaba el botón del desagüe.
Se puso de pie mientras con la palma de la mano abierta secó desde arriba hacia abajo la boca acompañando el gesto con los labios. Quitó el pegote que dejó en sus manos bajo la canilla del lavabo secándolas con el pañuelo. Lo dobló y guardó prolijamente como rectángulo en el bolsillo trasero.
Calzó bien el saco azul, arregló el nudo de la corbata y empuñando nuevamente el arma con la que acaba de matarlo, empujó lentamente la puerta de acceso al salón de conferencias. Las luces continuaban encendidas y el cuerpo inerte del Director de la Empresa, esperaba que amanezca, sentado en la cabecera.
Se retiró del edificio sin problemas, no fue necesario saludar al de seguridad, no estaba en su lugar.

Afuera lloviznaba. De a poco cobró intensidad y la llovizna se hizo lluvia.
Lamentó no tener un paraguas.
“Algo puede fallar” , se dijo mientras apuraba el paso.

La Hoguera

Posteado en Amores perdidos sobre Enero 11, 2008 por sentires

Sentado frente a la estufa de piedra el abuelo se acomodó la camisa de felpa, esa azul gastado que sacó del fondo del cajón con olor a naftalina. Hizo coincidir ojales con botones y abrochó lento de arriba para abajo. Mucho no le gustaba, pero ahora que era viudo, como todos los viudos, comenzaba a ver con ternura las cosas que siempre le molestaron de la mujer,
“Vieja tonta que siempre hace lo que me desagrada como si no escuchara mis rezongos” pensaba cuando podía decírselo. Ahora, en voz alta y sonrisa enamorada,  lo decía para que lo escuche cualquiera, mientras recorría la casa.
Y la veía poniendo naftalina hasta en la sopa cuando llegaba el verano
“Qué costumbre, como si el olor matara las polillas, nunca mató una, ni con la mano” Volvió a sonreir.
Eso sí, la ropa de invierno estaba bien protegida, encerrada, doblada cada cosa en su bolsa, bien lejos del sol y de la mano del hombre que de pronto tuvo frio y no encontró qué ponerse,
“Pero si estamos en verano”, decía ella negándose a entregarle un abrigo,
“Y que me importa, tengo frío igual” repetía él enojado.
“Luego te quejás del olor a naftalina” insistía la mujer,
“Pero tengo frío igual” cerraba la respuesta en tono indignado y enojadímo al final de sus dos o tres reclamos.
Encontró hoy su camisa de felpa azul gastada oliendo a naftalina, no le pareció tan desagradable, casi le gustó.
Cosas que hace la muerte.

El sillón lo abrazaba, tenía roto el tapizado de gobelino pero en la casa no había otro más cómodo que este sofá viejo y chillón frente a la hoguera.
Porque más que hogar a leños, mucho más que estufa de piedra…ésa era su hoguera. La de los tiempos sostenidos en el tiempo, la de los recuerdos avivados como el fuego.
El abuelo lo llamaba, mi túnel del tiempo, porque cuando lo encendía, el primer día de otoño “Sólo para festejar el nacimiento del mejor mes del año”, decía, le daba como una cosa adentro en el pecho que lo estremecía por largo rato.
Y todo en su mente era un desfile de pensamientos, de imágenes coloridas como el mismo fuego que danzaba crepitando en el hueco de la estufa.
Afuera, el viento del sur traía el frío primero recién estrenado, agradable.
A pocos metros de su ventanal, el mar, dejaba oír el romper de olas que yendo y viniendo, marcaban un ritmo acompasado.
“Me iría hasta la orilla, si no fuera porque es tan tarde, casi las once. Es tarde”
Y apareció. La imagen volvió a su mente. Esa noche, especialmente, recordó a otra mujer.
También fue un 21, pero de enero.
Estaba fresco, menos que hoy claro. Sí fue un verano caluroso, sofocante. Y el único café que tomaron duró como dos horas, mientras ella le decía que no sabía por qué estaba allí y él respondía que tampoco sabía. Pero ahí estaban, de madrugada. Hablaron y rieron y no recordaron nunca de qué hablaron, mucho menos, de qué rieron. También caminaron, pocas cuadras casi desiertas y a los pocos que pasaron, daban más ganas de esquivarlos que de mirarles.
Cuando vió que su auto doblaba en esa esquina de Callao para Corrientes pensó,
“Y ahora, ¿Por cuanto tiempo más la volveré a perder?”
Ella siempre se perdía.
Pero esa vez, al menos esa, la encontró. O ella lo encontró a él.
Todo terminó rápido, pero fue fantástico y lo más maravilloso: Nunca supieron qué fue lo que les resultó tan especialmente bueno esa noche.
Estaba añorando hoy, después de tanto tiempo y pensaba si alguna vez también a ella le pasaría esto de…de parar un momento, de reconstruir escenas compartidas…
“Vaya uno a saber…Tal vez, también ella recuerde” escuchó decirse en voz alta, mientras parpadeaba como el fuego…Mientras el cuerpo relajado se dormía y su mente aún despierta, soñaba.