Gracias, Hardanger

22 06 2007

Y por causa del retraso se me ocurrió que podía ser él,

“¿Qué pasa que no tocan el timbre? No está nada mal, ojos verdes, cabello castaño, le va bien a la cara esa nariz prominente y tiene tan buena voz, se ríe poco pero suena linda su carcajada y es tan estudioso. Sabe de todo, siempre sabe todo, para lo que pregunten tiene respuesta. No entiendo por qué no es el abanderado. Sí, es éste, ningún otro me gusta tanto”
Entonces escribo su nombre muchas veces, luego lo tacho y escribo de nuevo y tacho otra vez, lleno la hoja mientras el de Geografía sigue con el discurso, embalado como si recién empezara su hora y ya van como dos años que habla, que las llanuras, los estuarios y el famoso fiordo de Hardanger que se extiende 183 kilómetros, cuya profundidad de 830 metros lo convierte en….blablablabla. Y me cansé del apunte y empecé con los dibujitos en el borde de la hoja que la casita con árbol, que un corazón para nadie, “No sea que me descubra. Y dale con el mapa el tipo ¿y ahora? ¿qué me mira?”
-A ver… pase señorita, señale Bergen-
Y miro para atrás haciendo la que no soy yo la señalada y justo él, de nuevo viéndome y me pongo colorada me hierve la cara y el profe que repite,
-¿No me escuchó?, a Ud le digo…señale Bergen, pase.
-¿Quién? ¿Yo? – digo con cara de estúpida, dándome en el pecho con el pulgar.
-Sí, Ud. Pase-
Y me paro y camino golpeándome las rodillas contra el banco, acomodando la pollerita gris que se mete en mi cola por las dos horas sentada en la silla dura y “El pelo…éste que se me cae de la hebilla, le dije a mi mamá que no me agarra bien, le dije”
Todos me miran y me explota la cara de caliente, de vergüenza y bronca, “Seguro que me está mirando”.
Me subo la media, me bajo la pollera, acomodo el buzo, y el mapa que también me mira y yo a él sin decirnos nada…mudo ni una palabra tiene para orientar, entonces apunto Africa con el índice y escucho el coro de los otros,
-Naaaaa…frio…frio.
Y saco el dedo apurada y ya no sé qué cosa miro, todo es agua, “¿Más al Este….? ¿o será al Norte?” Mi dedo señala arriba pero yo miro abajo.
-Sí, sí…al Norte, ¿Donde piensa señalar los fiordos, dónde…dígame? ¡Pero cómo Norte de Asia querida! ¡Mire bien! ¡Noreste! ¡Señorita!
Y yo miraba, pero ¿qué mira uno cuando no sabe dónde está lo que busca? “También las costas parecen de puntilla, ¿no serán otros fiordos y este idiota me confunde? ¿qué me dijo? ¿Bargen? ¡y qué se yo qué es Bargen! ¿será el puerto, la montaña, una península?”
Mis ojos inundados confunden las líneas blancas, ni ven el fondo negro del mapa, las lágrimas se me escapan ¡ay! ya se me salieron y ruedan por mi cara como catarata. “Qué vergüenza, seguro que está mirando y no tengo pañuelo, nunca tengo, no sé porque no me acuerdo de los pañuelos de papel, si hasta vienen con flores”
El cruel dibujo de continentes seguía allí sin decir nada y yo, parece que debía saberlo todo y no sabía. “Encontré el Mar Negro ¡lo reconocí! ah no…Es el Caspio ¿o es el Mediterráneo? ¿y dónde quedaba el Mar Negro?” Ahora lo buscaba como si le tocara el turno, pero no, eso era de la otra lección.
-Siéntese González, ¿se da cuenta? No es cuestión de acertar pero nunca acierta además, porque nunca estudia, ¿Qué le pasa a Ud? ¿Se pasea por Titán?- “¿De qué me habla? ahora si empezamos con mitología ¡me revienta!”

-Ya sabe que está aplazada éste trimestre ¿Qué piensa hacer de su vida? ¿Quiere protagonismo? Pues lo tendrá, pero lamentable el suyo. Siéntese.
Y regresé al banco justo cuando sonaba el timbre, abochornada, vencida…pura vergüenza y él mirándome como suponía.
Mis compañeros parados, rodearon el mapa alardeando delante del profesor, señalaban Bargen ¡chupamedias!
Me quedé sentada como bolsa abandonada, jugaba con el lápiz sin punta, hubiese querido clavárselo, “Viejo de mier…basura, sos viejo y jo dido”
Mordía mi labio y pasaba la manga del buzo por la cara, cuando vi un pañuelo extendido delante de mí.
-Secate, no seas tonta…soná esos mocos, no des bola. ¿Querés que nos juntemos para los fiordos? Dale…tontita, es fácil, yo te explico ¿querés? -“Me dijo Tontita…me muero”
Lo guardé con la excusa de lavarlo. Dormía todas las noches agarrada a su pañuelo bordó. Hoy se lo doy, dicen que hay que devolver los pañuelos porque si no, uno se pelea con el dueño y por nada del mundo quiero pelearme, llevamos cinco meses ¡un montón estamos durando! ¿Cierto?
Eso sí, Geografía me la llevo a marzo…Bueno, algo tenía que salir mal.

Viviana Comerón

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2 responses

28 08 2007
diana venturini

Excelente!!!! me reencantó, muy fresca, lo bueno de tus historias es que puedo ver lo que ocurre, el aula, el mapa, la nena, un gusto leerte amiga.

28 08 2007
sentires

Yo también lo veo Diana, ¡ni que decirlo!
Estos jóvenes son y serán mi/nuestro sustento…sólo es cuestión de observarlos con esa parte que nos queda seguramente en el recuerdo, de ‘cuando fuimos ellos’.
Muy diferente sería “todo”, me parece.
Un beso,
Vivi

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