El abuelo de Juan

20 08 2007

El pueblo en medio de la nada era como todos los de campo, rutinario y silencioso. Mucha naturaleza pero aburrido.
Dos escuelas, una fábrica de queso, las vías del ferrocarril cerca de la plaza de tres hamacas y un tobogán. Jardines floridos y gallinas orondas por la vereda. Los caminos de tierra y esos cercos pintados de todos colores para terminar los restos de pintura.
El almacén general en una esquina, Venga y vea, Ud. encuentra lo que quiera. En la otra, apenas una cuadra a la derecha, la Farmacia “El Amaneciente”.
Afuera, alguna vaca aburrida de pastorear, varios caballos sueltos y una veintena de perros de nadie. Dormidos, quietos o ladrando pájaros.
Los niños jugando con cualquier cosa que pareciera un revolver, un barco, trompo, bolitas, rayuela, sogas y a saltar.
Juan nunca dormía siesta. Vagabundeaba. Los otros a la cama y chito. Pero él, pescaba con una rama y el hilo sisal colgando, carne en el anzuelo, lombriz o nada. El arroyo quedaba a poco de la verdulería de su abuelo. Llevaba una bolsa de mandarinas y una lata vacía.
-Se divierte barato, déjenlo ¿a quién molesta?, decía el abuelo recostado en el sillón de mimbre.
-¿Me acompaña Nono? Dele, no hace calor, ni hay mosquitos le juro, no hay. Venga conmigo…dele Nono.
Nunca iba desde hacía rato, igual se dejaba rogar.
Un día el abuelo de Juan murió.
Lo encontraron en el mismo sillón de siempre como dormido, pero muerto.
El velorio duró tres días, correspondía entonces.

Todos fueron, el viejo era buen amigo y querido.

Con ramitos de geranios, algunas margaritas y pocas rosas se llenó de olor a flores el dormitorio.
Mal la cosa. No le gustó nada enterarse que la muerte también le llega a los seres que uno quiere.
Sin decir palabra, lloró quedo y sostenido. De vez en cuando, respiraba profundo para tragarse los mocos y seguir llorando al viejo que le contaba cuentos a la noche. Recordó la merienda, el viaje en carro al pueblo grande. El primer barrilete, la práctica de goles en el descampado. El abuelo hacía todo bien, por eso lo imitaba hasta en los eructos.
-No, no quiero- Contestó a la oferta de pastelitos que le ofreció la vecina con cara de circunstancia.
Y le llegó el tiempo de pañuelo a la manga del saco. Por fin, extenuado, sentado en el piso frío se durmió unas horas. Se despertaba de a ratos, podía verle asomar la nariz al Nono envuelto en puntillas. Para acercarse no le alcanzó el coraje, pero él lo veló los tres días sin aflojar.
Cuando llegó el momento de ir a la capilla, fue a peinarse.
Lavó su cara trigueña y vio al Nono en el espejo.
Se frotó los ojos. El rostro seguía puesto en medio del óvalo con marco de madera.
-¿Sos vos Abuelo?- dijo temblando a la imagen tan querida.
– Claro, soy yo. No llores, ni pienso irme. Serenidad amigo. El abuelo se queda con usté ¿sabe? Deje de llorarme. ¿No escucha que le hablo? Ya me llevan, pero le propongo algo…
-¿Qué cosa?, dijo entre sollozos.
-¿Qué le parece si nos encontramos en el arroyo? No vayamos al cementerio, lo invito a pescar.
Y salió Juan del baño bien peinado con los ojos chiquitos, rojos.
Con la ramacaña, tarro y  pantalón arremangado, pasó delante de todos.
-¿Dónde vas nene?, dijo su madre.
Salió de la casa sin responder. Lo llamaban, él ni se dio vuelta.
Sus patitas de palo sabían correr muy bien. Esa tarde parecían volar.
El abuelo iba a la par, flotando.

Viviana Comerón

Anuncios

Acciones

Information

8 responses

22 08 2007
ADRI

Hermana… qué cosas lindas escribis! (a falta de otra palabra que describa lo que estoy sintiendo) ¡cuánto desearía en estos momentos verla asi a mamá!

22 08 2007
sentires

¿No serás mi abuela nena?
Gracias por tus comentarios, me encanta encontrarte aquí entre mis palabras queridas.
Lamento no poder complacerte con el deseo.
Te quiero Adri (y lo publico ¿ves?)
Vivi

28 08 2007
diana venturini

Hermosa historia, y qué bien contada!!!! Realmente excelente amiga, te refelicito!!!
Abrazote
Diana

28 08 2007
sentires

Vos y yo (y tantos otros, por suerte) sabemos que parte de este cuento, es posible.
La cosa es sacar el Niño que llevamos dentro, para ponerle Fe y “salir de pesca”
Otro abrazo,
Vivi

30 09 2008
Ferragus

Hermoso relato, estimada Viviana. Hay partidas que en definitiva, sólo unen más. Inclusive, cuando el abuelo no acompañaba a Juan, aquel estaba con él junto al arroyo.

Besos desde este lado.

30 09 2008
sentires

Gracias, valoro que te agrade -es uno de los que más me gusta a mí-
Otros besos desde aquí (¿dónde estamos?)

1 10 2008
GRAZNIDO

Que lindo VIVI

Te pasaste, eres una genio.

Te felicito

1 10 2008
sentires

Gracias Guillermo -logré sacar tu niño: “¡Te pasaste!” me encanta la expresión que generalmente acompaña una voz aguda de pequeño, no es el caso, lo sé-
Beso con ternura.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: