Errar es divino, también.

16 09 2007

El Hombre no quiso pedir un deseo, la mujer sí.
Ella quedó un momento con los ojos cerrados, él mientras la miraba de reojo haciendo muecas de fastidio. A ella no le importaba hacer el ridículo con su marido, seguía pensando el deseo que le ofreció el hombre frente al teatro.
Parado tras una mesa pequeña, alta, de esas sistema tijera. Traje azul brillante, por gastado, camisa limpia alguna vez blanca, corbata azul con buen nudo. Zapatos mocasines descocidos en la punta, lustrados antes de salir de la pensión.

La noche era calma, templada. Mucha gente en la calle, pocos niños, la mayoría adultos. Mujeres grandes haciendo de adolescentes, señores entrados en años no reconocidos mirando piernas, oliendo el perfume de cualquiera menos el de su mujer. Lo de siempre, gente que quiere el plato que se está comiendo otro. Y otros que disfrutan complacidos lo que la vida les brinda, de esos también había.
La señora frente al hombre erguido detrás de su mostrador improvisado, continuaba con los ojos cerrados.
-Bueno…dale mujer, no me vas a tener toda la noche aquí haciendo este papelón en plena calle. Larga el deseo, date el gusto y nos vamos. O pensándolo bien, vos seguí buscando el deseo que yo voy a sacar el auto de la cochera y te rescato de aquí , si es que estás.
-Me parece bien- respondió a ojos cerrados.

El marido caminaba riendo de su propia broma, “Si es que estás” repetía y reía otra vez.
Hasta el hombre de traje se extrañó de la situación. Él sólo quiso venderle una estampa del Santo de los Imposibles, alguna vela, un sahumerio. Usó el asunto del deseo como enganche, para no andar ofreciendo mercadería no apta para sábado a la madrugada cuando todos salen de los cines y teatros, comentan, ríen inmortales buscando dónde cenar o tomarse el último café del paseo.
¡Quién le iba a decir que la Señora se lo iba a tomar tan en serio!…Seguía buscando en su mente el deseo más deseado, no era cosa sencilla.
De pronto, abrió los ojos. Celestes. No se dio cuenta que la mujer tenía ojos tan enormes, tan claros…tampoco había notado que no era vieja ni joven. Parecía de unos ¿cuarenta? No, seguro treinta y cinco. La intriga pudo más, le preguntó.
-Cincuenta y cinco…mil- dijo.
– ¿Encontró el deseo? No parece para nada de cincuenta y pico, le juro doña, ni se me hubiese ocurrido, yo le daría unos treinta y gracias.
Nada, silencio…la mujer no respondió. Estaba por decirle el deseo, el hombre la interrumpió.
-Los deseos no se dicen en voz alta, para que se cumplan ¿se había olvidado?
-Tiene razón, pero lo tengo. Ya está pedido. Llevo una estampa del Santo. Y Ud, ¿cómo se llama?
-Hermes ¡no sé en qué pensaba mi viejo cuando me eligió el nombre!
-Seguro pensaba en los Mensajes que tendría que darle al mundo.
-¿Le parece?
-Sí, me parece y le agradezco el deseo. Adios.
-Ah… su nombre Señora, no me dijo su nombre.
-Atenea.
La Señora Atenea caminó por la vereda confundiéndose entre la gente que iba y venía sin apuro riendo, conversando, desatentos.
El Señor esposo buscó el auto, pero no encontró a su esposa…tampoco estaba el hombre de las estampas. Lo vio caminando con la mesa plegada bajo el brazo y un bolsito en la otra mano rumbo a la parada de algún micro.
De la Mujer, ni señales…
-Bueno, ya aparecerá, muy lejos no va. Suele perderse la muy estúpida, siempre se queda en alguna nube haciendo nada…dos años así, no sé qué le vi…mujer idiota, ni para tener un hijo sirve. De nada puedo hablar con ella, qué castigo Dios mío, ¡qué castigo!
Pasaron meses, de la mujer, ninguna novedad. El esposo estaba…contento, aliviado. Tranquila la conciencia, él no la había matado, nadie lo hizo, seguro. Menos enviado por él. Ganas no le faltaron, pero nunca haría semejante cosa.

Cuando se acordaba la buscaba. Además debía salvar las apariencias.Preguntaban por ella los amigos y parientes de él, porque ella ni uno se le conocía. Eso sí le daba lástima, siempre le dio pena verla tan sola en el mundo, tal vez por eso se casó con ella.
Una mañana apareció una señal -si es que a eso puede uno llamarle señal-
Una estampa del Santo de los Imposibles sobre la mesa del comedor y una nota dejada bajo la frutera de cristal:

“Mi deseo fue regresar a casa. Me fue concedido. Zeus me perdonó el error de haber elegido tan mal entre los hombres. Mis cosas las dejo, no las necesito donde voy. La ropa también. Allá sólo usamos telas livianas, túnicas.
Cariños por estos dos años compartidos. Te libero.
Atenea”

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17 responses

16 09 2007
freedombanker

Sin palabras, Vivi…

Me he quedado, por suerte, sin palabras.

Me has sumido en un profundo y extático silencio, y han rodado 2 hermosas lágrimas de gozo sobre mis mejillas…

Desde la noche oscura de los tiempos,

Tuyo…

Gustavo

16 09 2007
sentires

Querido Gustavo:
No sé cómo hice para dejarte sin palabras.
Pero lo que más me preocupa, es que las tuyas me hayan dejado muda a mí.
Desde los soles de todos los Mundos,
Vivi

17 09 2007
Juje

felicidades
no tengo mas que desearte felicidades

impresionante esta vez…!!! bah…una vez mas…

BRILLANTE!

de ambos mundos.

17 09 2007
sentires

Gracias Juje! (adoro los brillantes! bueh… los impresionantes, también)
Beosbesoabrazos laaargos
PD y no digas más que sin no sé quién no podrías, Vos podés sola ¿te queda claro? -Bueno, acompañada es más divertido, eso es cierto-

18 09 2007
freedombanker

Sola ? Juntos ? De qué hablan ?

Uno. Love. El Tao. La Nada. Ein.

Besos.

18 09 2007
juje

las quiero chicas…

18 09 2007
Arturo Montes Larraín

Vivita.

18 09 2007
Arturo Montes Larraín

Vive. Vives. ¡Viva!

18 09 2007
sentires

Arturo todo un honor. Me agrada tu visita.
Varios besos, Un abrazo.
Vivi

18 09 2007
sentires

Juje…nos vemos Amaneciendo con pocas Incertidumbres ¿dale?
Abrazo,
Vivi

18 09 2007
sentires

Hola Liberado Gustavo,
…Paseo por tu blog, encuentro cosas muy buenas, discursos para moquear…música para repetir varias veces, nunca cansa…bellísima.
Tus comentarios me llegan con cierta ternura que no pasa inadvertida, es lo que más agradezco…ese respetuoso afecto puesto en el saludo cotidiano.
Te beso -dos para cada mejilla-
Vivi

18 09 2007
freedombanker

Gracias por los besos.

Nada que agradecer…

El agradecido es el Universo por tu eterno ser…

Gracias por Brillar…!!!

Beso

25 09 2007
juanchaves1

Un cuento brillante, un cuento que a uno le gustaría haber escrito… Querida Vivi Atenea, espero que elijas bien,porque no me gustaría ver enojado a Zeus… ni a mi.

25 09 2007
sentires

Tampoco quiero verte enojado.
De Zeus, ni hablemos…cosas de dioses, ¡somos tan inestables!
¿cierto?

26 09 2007
Errar es divino, también « El Banquero de la Libertad

[…] Un cuento, directo desde la increíble cabeza de Viviana Comerón, que me ha hecho llorar por su infinita sabiduría… […]

22 11 2007
aguilagriega

Nuevamente hola Vivi.

¡Increíble!

Gracias por existir.

¿Quién eres?

Rafael

22 11 2007
sentires

Gracias a vos por leerme y dejar tan gratos mensajes
Resulta motivador el incentivo.
Cariños,
Vivi. Viviana. Vivita. Vi -Hola, soy yo, la misma-

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