El viaje

27 09 2007

Muchos días sin agua, los campos estaban sedientos.
Una nube de polvo cubre el camino a la mínima brisa. A los lados, cercos de madera y algunos tablones rotos, otros tapados por la maleza entre la que asoma, se cuelga y desborda una corona de novia florecida, ni una hoja. Planta bonita y perfumada. Nívea aparición que irrumpe en la monotonía amarilla de un otoño que ya se va.
El carro avanza lento, un buey tira resignado.
Sosteniendo las cuerdas de tiento áspero Don Gervasio, con pañuelo de barbijo, sombrero negro hasta el tope y guantes de cuero de cordero.

Abrigo no lleva, apenas un chaleco de piel, bombacha de campo que entre mancha y mancha deja asomar el marrón de origen. Botas de caña altas, cerradas con lazo firme a la altura de la rodilla, “Por las dudas se cruce una yarará”, pensaba cada vez que se calzaba.
Difícil caminar con tanto ropaje, “Con picadura de ese bicho, no se camina más…” el viejo entre caña y caña, aconsejaba al que quisiera escuchar y al hijo del Toribio, que lo tenía montado entre ceja y ceja, porque a veces salía a los piques con la moto que le regaló el abuelo, “Un día mata a alguien el chico malcriado y total como es el hijo del Toribio, fue sin querer, ¿Dirán eso? ¡Y sí, seguro!”
“Siempre hay que estarse protegido, aunque vaya en ese caballo suyo que echa ruido” Mientras se ponía la rastra sobre el pantalón, luego el chaleco.
“Está buena Gervasio, como las de antes. Así tiene mi abuelo”.
“Algunas monedas de plata perdió. Reemplacé por esas de ahora, pura chapita ¿Qué valen? Nada, ¿Qué van a valer? Pero a falta de pura plata, vale pura de chapa” Y se rió otra vez el viejo, le faltaban cuatro dientes pero entre tanta barba ni se notaba.
Salió de sus pensamientos para mirar el horizonte.

Rosa profundo, lila mezclado con algún negro y varias pinceladas amarillas. El carro gira que gira rueda ruidosa, Don Buey no tira, el carro parece andar solo.
-Se me viene la noche. Y este buey viejo, camina más lento que nunca ¡Qué lo tiró!
“Me acercaré a esos arbustos, por ahí no más, entre los matorrales. Se hizo un manto de luces en el cielo. Don Gervasio se fascinó. El viejo tirado en una lona pretendía disfrutar el mejor espectáculo del día, la Noche.

Pero, el Buey acaricia el pasto sin comerlo, y se acostó en el polvo con pesadez.
-¿Qué le estará pasando a Don Buey? lo noto caliente…A ver, muéstrele la lengua al viejo, ¿No andará empastado? ¿Qué se queja? ¿Duele amigo?
Y el animal emitía un quejido lastimero, suave, ninguna extravagancia. Para animal, medido el Buey. Sufrido como corresponde a un Buey de pura cepa, de puro castrado…Será eso, nunca un amorío. Debe ser aburrido, vida e’buey.

Le acercó un farol, mojó la testuz como a niño afiebrado. Tiró de la cola, por el empaste, a ver si se le pasaba.
Nada. Igual de mal seguía el pobre. Aparecieron los mosquitos, alguna alimaña, una ardilla y tres cuises. Todos de mirones no aportaron buenas ideas al Gervasio.
Se acercó al camino, miró para acá y para allá, “Por ahí alguno se viene, justo pasaba…¡Pero no! ¿Quién se viene para estas oscuridades?”.
“Nosotros Don Buey” Y lo miró desde el camino…el animal tirado.

Ahora se lo veía más, las patas levantadas, el farol inclinado cerca del carro.
El viejo corriendo, se le arrodilló al lado.
-¡Se muere este animal! ¡Qué demonios! ¡Vamos amigo! no me deje solo, tantos años de compañero…Vamos qué le pasa, ¡Déjese e’joder che…!
Nada, que no le contestó nada el animal. Resopló. Un ojo le quedó mirando, redondo, negro. Gervasio lloró sentado al lado de Don Buey.
-Cierre el ojo hermano, cierre. Vaya con el Tata.
Escuchó un concierto de grillos mientras se le sacudía el cuerpo de sollozar calladito y triste. El viejo acariciaba a su compañero aún tibio.

En eso…Alerta.
Ruido al caballo del hijo del Toribio ¿O no más le pareció?
Se acercó al camino otra vez casi corriendo con su chuequear de viejo con botas desatadas y sí.
Como saliendo de una garganta negra…La luz blanca se le venía encima metiendo ruido. Agitó los brazos… “¡Gracias, Dios!”
-¿Qué hace acá Don Gervasio? ¿Lo ayudo con algo?

V.C.

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8 responses

28 09 2007
El Enigma

Hola, te informamos que TU BLOG HA SIDO ACEPTADO en Blogueratura
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También hay una sección que es el blog quincenal donde reseñas un blog que creas que es bueno. Esa reseña sí será revisada por los coordinadores del proyecto y será o no publicada de acuerdo a sus criterios.
Gracias por seguir publicando la palabra

28 09 2007
El Viaje « El Banquero de la Libertad

[…] Con ustedes, “El Viaje”. […]

29 09 2007
Juje

Vivi, amiga mia, te llame, no se de vos, te quiero mucho, este cuento me ha gustado muchisimo, espero que estés asi de inspirada y por eso no atiendas el telefono…

un beso muy grande mi alma protectora.

29 09 2007
sentires

Estoy bien, Tienes un E’Mail.
Gracias por tus comentarios querida Juje, un beso (o dos)
Vivi

30 09 2007
karina

Vivi,que lindo…no tiene palabras,leer esto,como la mayoria de sus cuentos….seré yo quien está tan susceptible?…gracias, por escucharme, por enseñarme cosas de la vida y por confiar en mi.
Besos Karina.

30 09 2007
sentires

Gracias por leerme y comentar, es importante para quien escribe, saber qué siente o piensa el otro de lo que leido. La ünica forma de regresar sobre el trabajo, corregir, cambiar, mejorar…hacerlo otro. Superarse.
Un abrazo,
Vivi

30 09 2007
Luis E. Reyes

Viviana:

Hermoso cuento. Lo siento por don Gervasio, es triste y siempre irreparable la perdida de un amigo.
La inspiración suele ser hermosamente conmovedora.

Un beso.

30 09 2007
sentires

Cierto, a veces pasa.
Como Luis por mi casa -me agrada la visita-
Un beso más.

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