De mentes

25 01 2008

Los asientos estaban ocupados, menos uno frente a ella.
Era tímido a tal punto que sentarse mirando a una mujer, lo obligaba a viajar parado.

Y este era el caso. Entonces, antes que las rodillas se rozaran, prefería soportar el cansancio que ya traía y sumarle el mantener el equilibrio por lo que durase el viaje.  Calculó que con sus 182 cm no podría encoger las piernas y por lo que pudo ver, sin mirar demasiado, esa mujer medía aproximadamente 170 cm.
Pensó la posibilidad de pedir a la persona que viajaba al lado de la ventanilla, le permitiese ocupar su espacio y a su vez, ella, ocuparía el asiento desocupado.
“No, mejor no digo nada, es un enroque disparatado.”
El tren tomaba velocidad y se balanceaba de un lado a otro con el compás que marca la marcha sobre las vías, el tatan tatan se paseaba de oído a oído de uno a otro pasajero hasta que probablemente todos lo tarareaban.
Mientras avanzaban los carteles de estaciones, avenidas, puentes pasa nivel…árboles postes…Perdió su mirada en el perfil, perfecto perfil de la mujer a la que hubiese rozado las rodillas durante el trayecto.
Imaginó lo bien que sentiría esa caricia y tal vez, lo bien que a ella le vendría una mirada profunda dentro de esos ojos tan abiertos. Se esforzaba para no quedar dormida, para no perder el control, ni la compostura del rictus perfecto de su boca carnosa, lista para el beso que le daría. Por momentos parecía más alta, era cuando se erguía en el asiento para despabilarse. La imaginó desperezándose en la cama, contorneándose como gata ronroneando…La imaginó recién despierta en la mañana, en la tarde. Se vio despertándola en la madrugada. Imaginó taparla y envolverla al mismo tiempo con su cuerpo…acariciándola.
La bautizó con varios nombres, pero ninguno iba con ese perfil. Y los bucles se hamacaban al compás del tren. Cabello castaño enrojecido, como el atardecer que veía entre líneas por la ventanilla…Atardecer de primavera.
Atardecer el día, de… “¡Clara! seguramente se llama “Clara” ¡claro! Cómo no me di cuenta antes, Clara le va perfecto”
-Clara, te conozco, estoy seguro, te conozco…tu nombre es Clara, ¿Verdad?
-No. Agustina. Estás confundido.
-Ah perdón Agustina, bueno era la otra posibilidad, pudo ser Agustina…No me falló la memoria. Agustina ¡al fin! ¿Cómo estás tanto tiempo? ¿Me recordás? ¡Claro que sí! ¡Cómo no recordarme! ¿Verdad?
-Claro que no, ni idea tengo de quien sos, ahora si me permitís, bajo en la que viene. Adios.
-Adios. Clara ¿Puedo besarte?
– ¡Ni se te ocurra! Pero… ¿Qué te pasa estúpido?
-Me miraste todo el viaje y ¿ahora me preguntás qué me pasa?
-¿Yo te miré a vos? Pero, arrogante maloliente….Ubicate, ¡Guarda! ¡Guarda! ¡Alguien que llame a la policía! ¿Quiere soltarme señor? ¡Señora! ¡Ayúdeme! ¡Alguien que me ayude por favor!
Y en medio del griterío, quitando esas manos que delicadamente lo empujan…pasa las suyas tan toscas por los senos que sin invitación lo seducen y tomándola por la cintura la acerca a él mientras ella forcejea para apartarlo de sí, pero su fuerza es mayor y la somete en medio de toda la gente que como siempre mira para otro lado.
Nadie ve nada, no escuchan…No saben de qué radio proviene esa voz pidiendo por ayuda ¿Una novela? ¿Otra vez se puso de moda la radionovela? ¡Qué bien! Ya era hora de volver a lo mejor de los tiempos perdidos….
-¡Socorro! Grita la mujer en el piso de madera que como el hombre que tiene encima, se bambolea al mismo ritmo de todas las tardes, meciéndola para uno y otro costado, para atrás para adelante despertándola.
Y junta los paquetes como siempre, se pone de pie, pasa delante de él.
La ve irse hasta las puertas abiertas. La gente a su lado espera que se detenga, como ella espera distraida sin mirar, sin mirarlo.
Observa que para no clavar los tacos, se pone de puntillas sobre los escalones y esos músculos marcando las pantorrillas y ella baja al andén y camina con apuro, perdiéndose entre la multitud como el resto.

Y él y su propio resto, siguen de pie junto al asiento vacío.
El tren marcha otra vez. La mente hace silencio, un momento.

Viviana, en Enero

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6 responses

27 01 2008
freedombanker

Excelente. Excelente !!!

Que regalo, Maestra !!!

Beso

27 01 2008
sentires

Hola Gus! Excelente verte,
besobrazo2

29 01 2008
dianu

buenísimo Vivi! hace mucho ue no te visitaba, me perdonás? me encantó el cuento, besos mil

29 01 2008
aguilagriega

Hola Vivi:

Me encantó desde la primera vez que lo leí hace varios días ya.

Una imagen similar tuve hace más de quince años, cuando todavía era estudiante de universidad. Compartí el camino hacia el estacionamiento con una compañera. Y tuve visiones maravillosas de una relación duradera. Claro, ella nunca se enteró. Ni siquiera de mi existencia.

Un abrazo.

Rafael Frias

29 01 2008
sentires

Nos ha pasado a muchos (tal vez nos sigue pasando)
Un gusto verte en casa Rafael,
Cariños.

29 01 2008
sentires

¡Cómo no voy a perdonarte por tan poco! Un abrazo Diana, que estés feliz (y descansada)
Un besoabrazo grande

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