Nacimiento

30 01 2008

Al sur del Sinaí, una caravana avanza en el desierto rumbo a Daraw.
El guía canta al ritmo de una yamania que entre sus manos pone música al paisaje yermo. Los niños duermen abrazados a sus madres.
El pronóstico de los ancianos, anunció que el viento arreciará próximo al anochecer. Es hora de detener la marcha antes que desembarque el temporal.
Una corneta de asta es suficiente para que la señal estridente aliste a la muchedumbre.
Cada quien a lo suyo.
Desatan telas que salen de sus rollos y varios hombres juntan fuerzas para tensar los tientos, el cuero resiste. Las mujeres acomodan los kilis, todo está listo para trasladar a los pequeños. Carpas bajas harán de tolderías amuchadas que de a cuatro en círculo los cobijará.
Puede que el viento amaine en dos días, tal vez en menos.
Las vasijas de agua se protegen y mientras las trasladan, unos jóvenes ríen tapándose la boca. Las niñas entornan los ojos y responden sin mirar más allá de la barbilla de los hombres. Estas guardan las provisiones de las que emanan aromas de azafrán, curry y canela. El kuskús en bolsas de cuero se dejan sobre tablones, debe protegerse de la arena. Pusieron las almendras y la miel a buen recaudo y continuaron con los cestos de juncos apilados, los cántaros se afirman y sujetan las tapas con cáñamo.
La música no cesa, acompaña a quienes se mueven con destreza y rapidez. Hablan en voz queda solo si es necesario, los acuerdos previos no admiten trasgresión ni descuido, el éxito del grupo depende del acierto de cada uno y todos lo saben.
Desmontan los gamales, y quitan los arneses a los camellos viejos, atándoles de una pata a cuerdas fijadas en las rocas.
Saida, niña mujer, entró en trabajo de parto antes de lo previsto, grita de miedo y dolor. Las mujeres acuden presurosas sacándose los brazaletes de plata, los anillos y pendientes al tiempo que caminan. Viendo que se complica, desde la carpa gesticulan a otras por ayuda.
Mahmoud, el guía, se acerca con la simsimiyya y sentado en la arena interpreta una música diferente. Destaca los arpegios y matiza con acordes delicados su melodía. Los demás, enterados del suceso y sin menguar la prisa, pronuncian para sí los rezos moviendo los labios. Unas mujeres preparan té de hierbabuena para sus hombres. Los ancianos envueltos en sus caftanes, rodean a Mahmoud y entonan un poema para nacimiento. Exorcizan al demonio que no deja salir al niño de esa madre.
Sobre una duna, los jinnis que adoptaron forma de hienas, levantan los hocicos a los cielos, huelen a carroña y se relamen.
En un momento la música y el llanto del recién nacido los espanta. Huyen a la carrera alejándose con sus carcajadas siniestras.
El guía ameniza la madrugada con música infantil llena de gozo. Los ancianos aplauden con golpes sordos y las jovencitas danzan moviendo las nalgas al son de panderetas. Es varón el arropado con el kibrs del padre. Su primogénito tiene los ojos de la madre, inmensos y negros.
-Será Guía también como su abuelo y bajo el signo de Cáncer, un gran protector– vaticina en badawi, Eiwada, el más anciano de los beduinos contemplando las estrella.

V.C

-Esta entrada fue publicada en Julio 18, 2007 a las 11:48 pm y archivada bajo Imágenes-

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5 responses

1 02 2008
freedombanker

Alah hu ahkbar, querida amiga…

Hermosa historia. Más para los que hemos tenido el placer y honor de compartir, acuclillados, un café con Mahmoud, en medio del desierto.

Lo extrañábamos. Gracias !

Beso grande

1 02 2008
sentires

Tal vez, en el mismo desierto que un día de hace tanto, respondí con un gesto complacido al guiño de un apuesto hombre blanco.
Él vestido con túnica blanca llevaba entre otras cosas, mirada ¿celeste? ¿o los efectos del sol ilusionan, digo, alusinan?
(Como verás, miré más allá de la barbilla)
¿Serías vos?
Y yo ¿sería Yo?

Sí, eramos. Suerte la nuestra.

Dos besos (y una inclinadita de cabeza, índice y medio de la derecha en la frente, tocan y despegan levemente hacia el cielo )

2 02 2008
NANCY

HOLA VIVI, SOY NANCY DEL BLOG DE GRAZNIDO, ME ALEGRÉ MUCHO AL VER TU VISITA, TU BLOG COMO SIEMPRE FANTASTICO, BUENO BESITOS CUIDATE HARTO.

7 02 2008
Luis E. Reyes

Hermoso relato, Viviana. Pude oler el aroma de hierbas y té, incluso, desde donde me puse a observar tu relato, gritos de niños y el dolor de una mujer. Luego el rugido del viento aplastó todo sonido de aquella humana procesión.

Un saludo, acompañado de un beso.

7 02 2008
sentires

Qué grato verte, tanto tiempo!
El viento ruge en el desierto, es cierto, me gusta jugar con el sonido de las palabras, también.
Te regreso con beso

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