Las Damas del Lago

1 02 2008

ladies_lake.jpeg“La primera lleva lámpara de aceite, las otras no. Siguen la estela de luz que va dejando. Unas miran el agua, las piedras, tierra y arena sobre las que pisan. Otras, atentas a los talones de aquella que le muestra la espalda. Para andar seguro sobre seguro, de noche hay que poner el pie donde ya lo puso otro y salió airoso.

La que toma la delantera, es quien guía porque ella conoce dónde está lo que busca. Las de atrás, más jóvenes, saben que un día serán portadoras de la luz y así por los siglos de los siglos, harán posta de la lámpara”

Teo y Juan, pegados sus cuerpos al suelo, cubiertas las cabezas con pasto seco detrás de altos juncos, miraban atónitos el fantasmagórico espectáculo.
-¿Cuánto hace que estas damas salen del Lago?, preguntó Juan sin quitar la vista del objetivo.
-Desde que tengo memoria mis abuelos contaron que, desde que tuvieron memoria sus abuelos y los abuelos de los otros abuelos dijeron unos a otros, que son Las Damas del Lago.  Como verás, etereas, casi idénticas…Las hay en todos los lagos.

En éste se dejan ver un poco más o será que estamos atentos, o que nuestros ancestros fueron precavidos y supieron guardar el misterio a buen recaudo.
-¿Qué misterio? ¡Las estamos viendo! ¿Qué hacen? ¿Salen y entran? ¿o sólo salen?
– Salen en luna llena. Cuando es tiempo de grillos y luciérnagas. Cuando de los pinos caen piñas cuando saltan liebres en el bosque…Ellas llevan luz.
– ¿Luz? ¿A quién le llevan?
-Estás pidiendo que te cuente el secreto amigo…y no lo haré. En cuanto a si salen y entran, se las ve saliendo. Nunca pudimos verlas regresar al lago.
-¡Dime qué hacen por favor! ¡Prometo, no divulgar el secreto!

Entusiasmado Juan levantaba la voz y de queda casi muda pasó a gritar la súplica, pudiendo delatar con ello el lugar desde donde observaban escondidos.
-No voy a decírtelo, sólo te hago una pregunta ¿Cuántos pájaros crees que habrá en el Mundo?  Teo miraba a su amigo severamente mientras hablaba. Juan tropezando con las palabras agregó,
-¿Pájaros?
-Sí, pájaros. Y baja el tono o no hablemos más.
-No tengo idea exacta por supuesto, pero debe haber ¿millones? ¿trillones? ¿Qué tiene esto que ver con mi pregunta?
-Todo. Dime, ¿Te parece que mueren alguna vez los pájaros?
-Por supuesto! Como todo ser vivo…
-Entonces sería lógico andar pisando, pateando cadáveres de pájaros ¿no crees?
-Y…sí, seguro. Deberíamos.
-Yo en toda mi vida, con mucha suerte debo haber visto dos.
-Yo, ninguno…
Y apenas respirando para no hacer ruido, agitados de ese hablar en secreto…
Miraban como una interminable hilera de Damas de Blanco, ingresaban ahora al bosque.

Viviana Comeron

(Texto inspirado en pintura de Rob Gonsalves)

Esta entrada fue publicada en Septiembre 21, 2007 a las 8:38 pm y archivada bajo Magia. Reedición .

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2 responses

2 02 2008
Malizia

Me gustó la narrativa, y el estilo de este cuento.
te dejo mis saludos, espero volver, porque ni me acuerdo cómo llegué aquí, cosas de la navegación…

4 02 2008
sentires

Iré a dejarte algunas migas de pan…¿o eran piedras? Bueno, para el caso es lo mismo (aunque las migas corren riesgo, ya lo sabemos)
Un beso de Bienvenida, regresa.

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