Un día de las Madres

10 07 2008

Lo amó tanto como cualquier madre ama a su hijo, bueno, más…mucho más, lo amó entrañable y enceguecida. Lo amó hasta olvidarse de sí misma, Lo Amó.
El nene creció, la madre siguió amándole. Todo lo dio por él, su salud su tranquilidad el bienestar, su condición femenina, su belleza, en fin.
Cuando el niño se hizo hombre, se enamoró de una despiadada mujerzuela que para confirmar el amor que él decía sentir, le exigió una prueba cruel:
Pidió que le llevara el corazón de su madre, de la misma mujer que todo lo diera por él.
Bueno, fue y le sacó el corazón sin pedir permiso ni dar explicaciones, entró y lo tomó.
Corría por calles húmedas una noche fria y lluviosa de invierno. El corazón que llevaba en la mano, rodó por el empedrado junto con el muchacho y desde el suelo se escuchó la voz de la madre diciéndole:
-Hijo, ¿te has hecho daño?

El coro detrás comenzaba con la canción “Madre” al tiempo que la monja entre bambalinas me hacía señas para que saliera de escena, que regresara a mi puesto (detrás de las contralto) Como si no la viera, yo seguía tirada en el piso con cara de desgraciada, la mano tendida hacia el hijo caído en el empedrado y a mi lado, inerte, un bollo de tela con forma de corazón empapada en anilina roja que nos dejó a los dos las manos efecto sangre.
Mi amigo – el que hizo de hijo desalmado- tampoco se puso de pié, viendo que su compañera seguía en la misma posición. Yo hacía de la madre sacrosanta que en lugar de reventar al mal bicho con un rayo, tenía que preguntarle: “Hijo, ¿te has hecho daño?”
Teatralizamos la canción dramática de no sé qué autor de varios siglos atrás. Ensayamos cien veces cada movimiento. El coro debía comenzar a cantar con mi última palabra “…daño?”
Nada, no dije la frase. Ya les había anunciado que a ese canalla de hijo nunca le preguntaría si se había hecho daño, de ninguna manera. La monja no me creyó. Yo cumplí.
Entonces la profe de música, que era una artista frente al piano, con un movimiento exagerado de cabeza le dio entrada al coro y todas mis compañeras cantaron a tres voces….“Madre sono tanto felicce cuando ritorno da te…”
Las madres en el auditorio, entendieron el mensaje y lloraron desconsoladas aplaudiendo frenéticas.
Yo saludé de la mano de mi hijo, doblando la cintura hasta tocar los pies con la frente.
La monja cumplió con su amenaza: me llevé Religión a marzo.

V.C.

Sobre consigna ”Quiso amarlo más que a nadie y él/ella le devolvió el corazón roto”

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8 responses

13 07 2008
aguila griega

Muy bueno Vivi.

De veras omitiste les líneas que te tocaban con tal premeditación, ¿verdad?

Tal vez la historia es tan repetitivamente real que algún tipo de indignación debe manifestarse. No importa que se arruine un poco la obra de teatro escolar.

Saludos.

13 07 2008
sentires

Sí Rafael, a veces viene bien estropear un poco la obra de teatro (de la vida) para cambiar el argumento dando vuelta la página.
Un beso grande para vos.

14 07 2008
Pescáu

Un muy buen amigo mío, que es una persona muy inteligente, decía que a las obras de teatro los actores debían modificarla de acuerdo a su antojo, y especialmente a su opinión, lo que haría las obras mucho más interesante. Ahora entiendo lo que quería decir… ¡una maravilla!

¡un gran beso de pescáu!

14 07 2008
sentires

Otro para vos querido Fish

16 07 2008
Chester Thomas C.

Quería agradecer el comentario que hace un tiempo dejaste en mi página. Con respecto a este cuento, me gustó. Aunque no creo que el hijo haya sido cruel, quizá no tenía conciencia de lo que hacía. (Me cuesta creer que un hijo pueda hacer tamaño acto conciente de lo que eso significa, después de haber recibido tanto amor…) Saludos cordiales.

16 07 2008
sentires

Teniendo en cuenta que yo tenía unos diez años, seguramente no pude valorar el símbolo que se esconde detrás del argumento.
Hoy puedo pero, te confieso: tampoco le haría la pregunta.
(acepta mi broma, tengo buen humor)
Un saludo cordial y regresa, me gusta la crítica.

16 07 2008
Luis E. Reyes

Más allá de tu actitud para con la puesta en escena de la obra, la cual entiendo pero no comparto del todo. La trama de la obra me dejó con una sensación de vacío, que la verdad, me cuesta explicar. Por un lado una violencia activa de un supuesto hijo y por otro lado la misma violencia pero esta vez pasiva de una supuesta madre. No sé, la verdad aún no logro explicar ese vacío.

Besos cruzan la cordillera. Los guía la luna.

24 09 2009
HEBE

perodona la ignoracia, en verdad los cuenteros locales, cambian la historia por completo, en verdad esta me gusto un poco mas.

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