Viento Sur

23 11 2008

¿Quién lo conoce?
Yo, Yo seño, lo conozco yo.
A ver cuéntanos Pedro ¿cuándo lo viste?
Sopló ayer, pero lo veo siempre aunque no sople.
¡Mentiroso! Cuando no sopla no aparece!
Sí nene! Aparece igual en las noches de luna llena. Vos porque no mirás.
Cierto, la madre no lo deja salir de noche
Mariquita!
¡Seño! Me dicen mariquita!
Bueno Nico, es una broma, basta chicos con decirle mariquita a Nico. Sigamos con el duende. ¿En realidad alguno de Uds. sabe dónde vive?
Yo sé
Yo también
Yo dije primero
Yo lo vi salir de su escondite
Yo nene, lo vi, vos no estabas.
Callate estúpido, el que te contó eso fui yo, ¡mire seño! Me roba ¡Lo vi yo!
¡Orden un poco de orden así no se puede! Eso es, así me gusta, silencio y sentaditos. No puede ser que a cada pregunta se alboroten y griten todos al mismo tiempo, no puedo escuchar. Además todos debemos escuchar al que habla para aprender de su experiencia ¿comprenden queridos?
Si seño.
Pero ellos no tienen experiencia, ninguno conoce al duende del viento, yo lo vi hablé con él Seño, lo juro mire: en cruz sobre el labio ¿ve?
Sí Pedro veo. No es necesario que me jures, te creo. Aunque, puede que alguno sí lo haya visto también, ¿Porqué se mostraría en exclusivo?
Porque es tímido.
¡Ah claro! ¡Ya lo arreglaste! ¿Tímido como vos?
Basta! ¡No se rían de su compañero Nico! si a cada intervención ponen al otro en ridículo, en poco tiempo me quedo hablando sola, y yo del tema no sé nada.
Cierto que la Seño viene de la Ciudad, ella no sabe porque en la Capital no hay.
¿No hay qué?
Duendes Seño.
Ah pensé que hablabas del viento.
¿Y hay viento?
¡Claro, cómo no iba a haber viento! En todas partes hay.
¿Sopla bien?
¡Me hacen reir! Sopla bien pero no tan bien como aquí, allá los edificios lo desvían.
¿Hace zigzag?
Algo así. Volvamos al duende.
Bueno, si quiere se lo mostramos. Para que le quede claro que existe.
No, no. Si yo les creo chicos.
¡Tiene miedo!, ¡tiene miedo!
¿Miedo? ¡Para nada! ¿Cuándo vamos?
El jueves.
¿Por qué el jueves?
Porque sólo puede verse en Luna Llena.
Ah como el lobisón
¿Qué es?
Uno de siete hermanos varones que se convierte en lobo en las noches de luna llena.
¿Eso pasa en Buenos Aires?
Dicen, pero creo que pasa en cualquier lugar. Es una leyenda, nada cierto por supuesto, como la del duen…
¡Ah, no nos cree! ¿No nos cree Seño? ¡Miren chicos! ¡La Seño no nos cree!
¡Sí chicos! Basta Pedro. Les creo, si hasta voy a ir a verlo con Uds.
Bueno, el jueves entonces a las 22hs en la plaza cerca del monumento nos encontramos todos, bueno, todos menos Nico.
No lo hagan llorar, vení Nico, no te pongas mal, te bromean.

Todos contaron a sus padres que llevarían a la maestra nueva a conocer al duende del viento. Aceptaron convencidos que nada les ocurriría,
Este es un pueblo de gente tranquila y confiable.
Sólo después de cenar, nada de andar afuera cuando estamos sentados a la mesa.
Y una horita y a la cama ¿entendido?
Si papá.
Si papá.
Sí papá.
Sí mamá.
Idem
Parecía que un libreto estaba preparado para la circunstancia, todos los padres hicieron idénticas observaciones a los niños.
La Señorita Anaclara y sus veintitrés alumnos menos uno, estuvieron puntuales en el monumento de la fuente, justo en medio de la plaza. Anaclara estaba nerviosa a pesar de creer que los diez años promedio, les otorgaba gran imaginación, fantasías increíbles -y una inocencia que bien querría poseer- Luego recordó cuánto se puede hacer con la Imaginación. Por eso estaba nerviosa.
Caminaron unos pasos hasta quedar frente a una enredadera cuyas flores blancas se veían radiantes bajo la luna llena. Pedro el más alto, levantó unas cuantas ramas de la planta y un pasadizo quedó al descubierto.
Ante los ojos enormes de la Seño, corredores angostos se entrecruzaban a modo de laberinto, los niños pasaron, ella también. Pedro dejó caer la rama que sostenía en alto.
¿Falta mucho chicos?
No, tenemos que llegar al nogal.
¿Un nogal?
Sí, ¿alguna vez vio uno?
En casa de mis abuelos había un nogal, conozco el árbol y me encantan las nueces.
Estas son enormes y riquísimas.
¿El duende vive en el nogal?
No sabemos.
¿Hace frio no? ¿Esto es niebla o me parece a mí?
Ahí está ¿lo ve?
¿El duende?
¡No Seño!
Ese es el nogal, mire qué tronco enorme tiene, entre cuatro no lo abrazamos, vengan chicos, hagámoslo.

Anaclara temblaba. Castañeteaba sus dientes con la boca cerrada. Ni vio el esfuerzo de los chicos intentando rodear el tronco del nogal.

No, no tengo miedo, para nada, es que esto parece una heladera. Debieron decirme que hacía tanto frío aquí. Me parece mejor regresar, me voy a enfermar entre la niebla y el frío ¿no? Regresemos chicos.
No, ahora ya estamos aquí Seño, no sea mariquita.
Ah claro! a falta de Nico, ¡Qué bonito, faltándome el respeto!
¡Una luz!
¡Se aproxima! Siempre trae luz, silencio chicos. Shhh

Se pusieron en cuclillas, Anaclara permanecío de pie como una estaca. No podía cerrar la boca, menos moverse. La respiración se hizo irregular, sus latidos disminuyeron.
Pensó un “¡Socorro!” largo y estridente.

…………………………….
¿Me buscaban?
…………………………….

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“El Círculo” I

10 11 2008

Alí vivía en un pueblo de Oriente en tiempo no muy lejano.
Escasamente instruido, se dedicaba a remendar babuchas, oficio que dominaba con destreza aprendida de su abuelo. Orgulloso de su maestro en el arte de dejar como nuevo lo viejo y gastado, contaba a quien quisiera escucharlo, los sinsabores pasados con el viejo cascarrabias.

Con el trabajo de todo un día, apenas alcanzaba para un mínimo bocado con el que amenguar los gruñidos de sus intestinos.
Iba esa tarde taciturno por la vereda en busca del alimento, cuando observó que a la dama que se disponía a subir a un carruaje, se le caía un pequeño paquete. Corrió a levantarlo y continuó la carrera detrás del vehículo, el que tirado por cuatro caballos, se alejaba veloz.

Quedó en medio de la calle, agitado, paquete en mano y el corazón galopante. Reparó en lo perfecto del envoltorio, supuso que tal vez era un regalo, una torta, un pantalón, un…
Decidió abrirlo apurado y sin cuidar de no romper el papel quedó en sus manos el contenido: Un libro.

Apenas sabía leer balbuceando, tartamudeando las letras que unía trabajosamente en voz alta como un niño, pero el libro era tan hermoso que seguramente se dejaría leer. Ilusionado lo llevó a su casa. Cerró puerta y ventana con barrales, corrió las andrajosas cortinas azules y sentado en el camastro a la luz de una vela, comenzó su lectura.

Estaba totalmente escrito en un idioma desconocido, excepto por una frase que se dejó leer luego de dos horas de intento tras intento: “Aquel que me lea hasta el final, será la persona más rica del mundo”
¡Justo es lo que necesitaba!
Y agradeció a Alá el encuentro, el misterio y la ansiedad con la que desde ese momento, se alimentarían sus días.
Claro que debía leerlo hasta el final, cierto. Esto aún no tenía solución. Copió algunas palabras en un papel y lo guardó en su camisa – ya sabía qué haría al amanecer-
V.C





“El Círculo” II

10 11 2008

Comenzó a dar vuelta hoja tras hoja con sumo cuidado. Nada le decían las palabras. Nada comprendía excepto esa frase: “Aquel que logre leerme hasta el final, será la persona más rica del mundo”

Con algunas palabras del idioma desconocido guardadas en su camisa, se acercó a la plaza en la que un escriba público tenía su puesto de trabajo. En relación al extraño idioma, no pudo dar respuesta, sí sabía a cambio, dónde podía recurrir en busca de información.

Hacia el lugar indicado se dirigió Alí sin perder un minuto de su tiempo al que comenzó a considerar valiosísimo.

El escriba lo envió a la escuela de idiomas más cercana en la que el profesor Ibn Abhur era especialista en idioma inglés, tal el origen de las palabras que Alí transcribiera en un papel, el mismo que ahora ponía a la vista del profesor Abhur a quien habló de su interés por aprender ese idioma.

Abhur consideró que en cinco años podría acceder a su lectura. También le advirtió que antes debería aprender a leer y escribir correctamente su idioma de origen: el Bengalí.

Alí decidió que lo haría en tres años.

V.C.





“El Círculo” III

10 11 2008

A los quince meses de iniciado el curso ya estaba capacitado para leer y escribir en su propio idioma. Cambió su trabajo de zapatero remendón por otro.

El escriba público al verle tan afanoso en el objetivo inicial, le sugirió que realizara su trabajo ya que le daría mayor jerarquía social, además de una remuneración acorde con la importancia de la función.
Agradecido Alí, volvió a recibir lo que tan generosamente la vida le estaba ofreciendo. Se ocupó en perfeccionar la gramática y ensayaba horas lectura con precisa entonación y muy clara dicción.

Aún no podía acceder a las páginas de su libro. Sólo leía diariamente la frase que estaba cambiando su vida.

Alí se convirtió en profesor de bengalí en la misma escuela de idiomas en la que continuó estudiando el idioma por el que fue por vez primera: inglés. Ya lo dominaba. Cumplió con el plazo que se impuso, habían transcurrido tres años.

V.C.





“El Círculo” IV

10 11 2008

Leyó con avidez todo lo que en ésa lengua estaba escrito en el libro. Guardo con celo la información de numerosos secretos para conducir con éxito su vida, recomendaciones que Alí ponía en práctica y divulgaba a sus alumnos.

Ahora no sólo era escriba bilingüe, sino profesor de ambas en la escuela de lenguas donde se le tenía por uno de los mejores, más dedicado y comprometido docente.

Pero Alí se hallaba nuevamente en un laberinto.
Las páginas de su misterioso libro ahora se colmaban de ecuaciones y operaciones aritméticas, así como complejos dibujos geométricos.
Por supuesto que de estas ciencias no sabía nada. Aunque no necesitaba que otros le dijeran de qué se trataba, eso no quería decir que pudiese con ellas.
Resuelto a superar este nuevo obstáculo, se inició en ciencias exactas. El nuevo profesor le advirtió que el estudio le llevaría no menos de siete años para poder develar las ecuaciones que Alí pusiera a su consideración –siguiendo el método anterior-
Se prometió que tres años serían suficientes.
V.C.





“El Círculo” V

10 11 2008

Treinta meses después de inscribirse en el curso, había logrado resolver las complicadas ecuaciones que el libro contenía. Alí se convirtió en profesor de tres cátedras para asombro del profesorado y la dirección civil de educación en su país.
u nombre transcendió fronteras y en varios lugares fue puesto como ejemplo de solvencia, perseverancia y dignidad.

El dinero que ahora ganaba era mucho más del que necesitaba para vivir con decoro y confort. Pero, no le alcanzaba.
Quería ser el hombre más rico del mundo. Promesa del libro. Eso sería.

Las siguientes páginas del libro estaban ocupadas de dibujos, planos, figuras complejas, edificios, puentes. Los profesores le confirmaron que de ello se ocupaba la arquitectura y la ingeniería civil y que en conocer esas ciencias, demoraría no menos de ocho años.
-Tres han de ser suficientes, se dijo.

V.C





“El Círculo” VI

10 11 2008

Tres años y medio después, Alí se recibió de arquitecto e ingeniero civil. Con ello pudo resolver los problemas que el libro le había planteado pero además, ganó concursos de ingeniero de caminos y obras públicas del sultanato, resolviendo el abastecimiento de agua corriente en las ciudades más antiguas.

Su posición social pasó a ser equivalente a la de un ministro. Vivía como tal, rodeado de lujos y abundancia.
Construyó caminos donde no los hubo, hospitales y viviendas para los más humildes. Él sabía de pobreza y necesidad como nadie de su rango. El Sultán no se atrevía a contradecirle por temor a perderlo, sus pedidos tenían urgente respuesta.

Recorrió países de Europa de los que extrajo las mejores ideas e información general, su cultura era vasta y profunda.
Como el libro continuaba desafiándole, se recibió de médico en cuatro años para sorpresa de la humanidad. Diseñó hospitales e implementó prácticas de sanación desconocida hasta el momento.
El reino se hizo famoso en el mundo entero.

Y del misterioso libro muy pocas páginas quedaban por ser develadas.

V.C