Silencio

23 01 2009

Hace tiempo que no posteo nada nuevo, porque no tengo nada nuevo que decir.
Pensar que alguna vez, alguien usó este argumento para explicar el porqué no escribía y me molesté. No lo consideraba una razón válida,
-Uno siempre tiene algo que decir, que contar o compartir, le respondí.
Claro, ahora entiendo, no siempre se quiere compartir y este espacio es para eso, Comunicarse, es compartir.
Porque a pesar que podemos escribir cuentos fantásticos, inventados, creados de la nada que surgen de la misteriosa mente donde todo es posible, entre líneas, se nos escapa un poquito de cosa cierta, circunstancias que nos conforma para alegría o pena, pero real.
Debe ser que no quiero mostrarme ni por el ojo de la cerradura, o es probable que naturalmente y sin sacrificio, ejercite esto fundamental: Hacer Silencio.
Seguro es eso, siempre llega el momento. Lo prefiero a creer que no tengo nada nuevo que decir, o que no quiero compartir,.
Tal vez un día de estos ponga luz a las palabras, las anime y salgan a contarles el cuento que me cuentan.





Tauro

18 12 2008

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Desde aquí te veo mejor, te tengo en la mira, puedo observar el aguerrido gesto que traes pensando la embestida.
Sólo el público anima, grita y empuja a lo que no queremos.
Te miraba ayer en el corral y valoré tu juventud. Tensos músculos de acero, el espasmódico temblor de los tendones, los ojos vítreos apenas parpadeantes, tu pelambre alisado, brillante, engalanado.
Y ahora Yo, tan bien puesto, con la impronta en alto y la frente en baja, ladeada la montera a modo distraído, las lentejuelas del chaleco dando señales de alerta.
Tu tan joven. Yo, conmovido en mis reflexiones y sintiendo los años vividos, más en los sentimientos que en el cuerpo.
La pata delantera se arrastra lenta, provocativa, levanta polvo que dispersa la brisa.
Firmes los dos, mirándonos, como a sabiendas que deberíamos evitar el final aunque el estoque se prepare en alto.

¿De qué sirvió? ¿A quién serví? ¿Para qué?
El más famoso matador, hoy quisiera entregarse a tu cornamenta antes de verte tendido desangrado cobardemente.

Son los años, ya no tolero la barbarie, ni estos primitivos gestos de competencia sobre el animal. ¿Quiénes son los animales?
“Ultima función” : decido.
Desde el silencio de la Plaza miro al público, extiendo los brazos, llevándolos con el gesto a un fuerte apretón a mí mismo:
“Los quiero, los saludo y agradezco. Me retiro”

Tauro arremete bajando la testuz, haciendo danzar en la corrida las cuatro banderillas, lo siento entrar en mis riñones.
Me rodea dando giros de gloria, chapoteando en el charco de sangre que la arena no absorbe. Entran todos los que también lo dejarán tendido.
“No lo hagan, es bravo, merece vivir” -es un intento-
Nadie escucha.
Se termino el conflicto: Mano a mano, amigo.
Nadie escucha.





El Espejo

12 11 2008

Se mira y el recuerdo de otro tiempo le hace un nudo en la garganta. Todo era tan fácil, tan sencillo era vivir. No más que dormir darse la ducha de la mañana ponerse la ropa limpia y prepararse para el ensayo.

Repasar una y mil veces las mismas canciones hasta saltar de alegría porque al fin salió como quería. La música lo era todo y aunque no lo fuera, le divertía intentarlo.

Fragante y tibio el hogar, anidado el corazón. Muchos para contener, para amar y amarse con alegría sana, simple manera de vivir.La vida es maravillosa.  La vida era maravillosa.

Hace dos semanas que no puede ni sonreír, menos hablar.

¿Qué respondería, cómo continuaría con todo esto? Lo atormentaba el pensamiento recurrente sin remedio, porque ninguna idea le resultaba clara ni acertada.
Su plazo vencía a las 19hs de un jueves nublado y frío. El contacto lo esperaba en el mismo bar del primer día, La Paz. Qué ironía, él estaba en guerra consigo mismo.

-No quiero continuar, esto me hace mal. No pensé que llegaría tan lejos, por favor déjenme seguir mi camino, no hablaré lo prometo.
-¿Decime pibe, vos estás creído que esto es soplar y hacer botella? ¿Que uno se mete hasta las rodillas y si no le gusta el olor se va a dar una duchita a casa? Me parece que estás un poquito errado nene. Preguntale a tu papá, algo debe sabe de todas estas cosas, sos muy perejil vos, andá, preguntale a tu papito.
-Mire, a mi viejo lo deja en paz, no tiene nada que ver con esto ni con mis decisiones ni con nada que se le parezca. Así que basta. Yo me largo.
-¿Que te largás? ¡Mirá vos al atrevido!…Se larga dice.
-Sí, dejá que salga de acá, dejalo que se meta en el callejón, dame el gusto, dame el gusto que a éste la duchita se la doy yo. Andá saliendo pibe, vamos dale ahora que nadie nos mira, salí.

“Las noticias del matutino nada dicen, porque lo hallarán tres días después en el arroyo que bordea el conurbano, ahí en el basural, junto a los desperdicios. Cruzadas en su pecho, como arneses, las correas. De su guitarra no hay indicio”

Mejor no diría nada, no hay que tentar al demonio. Despacio se correría de esto ya vería la manera, por ahora mejor estar enlistado y hacer bien los deberes no sea que lo hagan boleta  como pasó con tantos otros.
Justo en la esquina, recordó que había dejado el pasamontañas sobre la cama. Regresó corriendo.  La madre salió de la cocina con una sonrisa.
-¿Te olvidaste algo nene?
– Sí ma, la guitarra.
– ¿Venís a cenar?
– No creo.





Con Prisa y Presa

21 08 2008

Sigiloso, luego de escudriñar cada rincón, atrapa una lombriz. La presa se retuerce en vano esfuerzo por sobrevivir, ya es tarde. Las garras se clavan con saña en su esquelética figura y por los aires pasea ahora protegida de otros hambrientos. El halcón no soltará su bocado. Sólo plegará las alas para saborear, complacido, un cierto gusto a tierra húmeda.
Delicioso.





Abismo

20 11 2007

(De cómo no hacernos de uno)

Cuando quieras que otro te entienda, habla poco, claro y pausado.

Intenta no usar palabras rimbombantes, ni rebusques las oraciones con modificadores ni abuses de los circunstanciales.

Habla corto, claro y preciso, repito.

Si la mirada está ausente, si no serán leídos tus gestos ni escuchada tu palabra, entonces usa la mejor caligrafía. Comprende que el otro puede no entender la letra si haces una fiesta con los firuletes. Sonrío con la imagen.

Babel es territorio frecuente en el que nos detenemos desde los más ignorantes hasta los ilustrados. Los sabihondos también caen en el pecado de la palabra no dicha pero sugerida. O la de aquella que se dice por otra, que es la que se quiere decir pero no es dicha para no ser tan evidente o muy evidente o vidente. No sea que el otro entienda. Y ambos se sientan al descubierto. Hacemos estas cosas. Usamos máscaras.

Todos somos políticos, tenemos una puerta de atrás y otra de adelante pero alardeamos de francos y en realidad somos brutales. Confundimos sinceridad con grosería.

Y el otro a veces también por orgullo, cierto amor propio o pedantería y pretendiendo que no se lo tome por tonto…dice, Ah claro… entiendo.

Por supuesto, no entendió nada. Y nunca se aclara, jamás.

Así vamos por la vida, juntando confusiones, malos entendidos, broncas, disgustos, penas. Pero, no aclaramos. Somos temerosos de un sano enfrentamiento no sea que se nos diga algo que no queramos escuchar, menos leer. Porque la palabra escrita, escrita queda y a muchas… no se la lleva el viento.

Viviana Comeron





Camelot

12 11 2007

camelot-barisoff.jpgPermaneces oculta en el misterio de lo que tal vez fue. Nunca existió, afirman algunos. Otros, dubitativos, dicen que es probable en el castillo de Cadbury, o el de Tintagel. Pudo haber sido Viroconium o Dinerth cerca del río Arth, próximo a Gales. Quizá.

Y algo, de pronto, te resucita en Windsor.  Lancelot avanza, Ginebra aguarda. Damas de la Corte y Caballeros. Armaduras dispuestas, lanzas en guardia.
El gesto valiente, un acto de bravura.
Los colores del estandarte ficticio, se hacen reales como quienes por calles de leyenda vivan al Señor Arturo.

Paso que marca el Rey. Los súbditos en algarabía, hacia el fuerte. Fuerte que protege -no sabremos si a los de adentro, de los de afuera o a éstos, de aquéllos- Tampoco importa. Fuerte por hacer de frontera, entre lo que quisiéramos que hubiese sido y lo que realmente Es.
Entonces, sí importa. Todo es ilusión, me dicen.
Camelot existe. El honor, el amor y la traición se hermanan.





Elecciones

19 10 2007

El abuelo sacó la pipa de su boca lentamente mientras decía mirando el humo,
-No lo puedo creer,  llegar a mis años para ver esto- movía su cabeza para un lado y otro en un meneo suave y lastimero. Me daba pena, pero ya estaba hecho. Se lo dije como pude, tal vez debí hacerlo con mayor cautela, tener en cuenta sus ochenta y pico “¿Cuántos eran….ochenta y seis? No creo que haya comprendido, lo único que hice fue causarle dolor. ¡Qué estúpido! ¿y con esto qué gané? ¿cambia algo?” Me preguntaba casi en voz alta mientras me afeitaba esa mañana. “A ver si con el disgusto se me muere el viejo, ¿Qué carajo hago si se muere el abu? Para colmo, creo que nunca le dije cuánto lo quiero…Me muero si se muere.
Y no se despierta, ¿Se habrá tomado las pastillas? ¿Para qué se lo conté? seguro que nunca se hubiese dado cuenta. Basta de rodeos, yo lo llamo”
-Hola Don Carlos, buen día. ¿Le corro las cortinas viejo?
-Te dije mil veces que no me digas viejo, patán.
-Perdón abu ¿cómo durmió?
– Bien de no ser por un mal sueño.
-¿Sí, qué soñó?
-Una buena pesadilla mire…
Dijo remarcando bien, mientras se sentaba en la cama y acomodaba al pasar tres almohadas una sobre otra para recostarse. Se peinó con los dedos y ya estaba listo para el sermón.
-Con Usté soñé.
-Ah mire, conmigo.
-Y lo que más bronca me dio fue que ni se defendió. Yo lo acusaba de maricón y Ud como si nada mocito e’mierda.
-Bueno, mire abu,
-¡Y no me diga abu quiere! ¡carajo!
A esa altura de la conversación ya el viejo se había puesto colorado, en un santiamén cambió el blanco nacarado por un tinte rojizo subido que le ocupaba buena parte del cuello.
-Pero digo yo, ¿Usté se cree que yo no lo escuché anoche? ¿Usté creyó por ventura que yo no me había dado cuenta de nada en todos estos años? Dígame mocito…cuéntele a su Abu, ¡mocoso e’mierda!
-Mire abuelo, yo fui sincero quise que supiera por mi y no por el chusmerío de la gente.

-Encima me lo recuerda, ¡lo tengo que matar! ¡Señor Jesús átame las manos, átame las manos! – imploraba al techo dejando los ojos en blanco.
La escena era como para el teatro del pueblo. Imaginé a los espectadores saltando al escenario para ayudar al abu a propinarme una paliza. De reojo mientras tanto, me miré en el espejo de la puerta en ropero de la abuela. De cuerpo entero, con los jeans gastados, la camisa escocesa afuera del pantalón las zapatillas blancas y recién afeitado “Quedo más joven sin barba, se me está terminando el importado, la lavanda nacional no es tan persistente”
-Y lo que más me espanta es qué dirá de todo esto su padre cuando regrese, ¿Cómo le explico yo que en todo este tiempo en vez de criarle un macho, me salió una mocita?
-Bueno mire abuelo, le digo algo y terminamos con la discusión…
– ¡Y quién le dijo que Uste termina la conversación pedazo de sinvergüenza! ¿Eh, quién le dijo?
El abuelo se levantó de la cama de un brinco y tomó el bastón de bambú.
-¿No me querrá pegar abuelo?
-No si no…¡Le voy a quebrar el espinazo! eso haré…¡Fuera ya mismo de este dormitorio!
Me fui dejando la puerta entreabierta, me daba miedo tantos gritos el disgusto resultó enorme “¿Cómo arreglo ahora esto?”
Y no había pasado un mes de reproches y desaires, que se anunció mi viejo de regreso.

Dijo que por unos meses, pero siempre se acortaba su estadía creo que algo tenía que ver el carácter del abu que a diario se avinagraba un poco más. Y si bien luego del episodio de esa mañana, no volvimos a tocar el tema, me miraba con el rabo del ojo cada vez que le daba un beso a la mañana o a la noche antes de dormir. Ya no me dejó llevar la camioneta al pueblo, menos que menos hacer tratos con el tipo del camión de hacienda.
“Deje, deje….las vacas me las atiendo yo”, y me apartaba.
“Usté vaya y arregle el asunto de la cebada, fíjese que las cuentas cierren, que Usté será mucho contador pero si yo no miro, se le equivocan los números y eso que los hace a pura máquina ¿no? Que ni a contar bien enseñan ahora en la Facultá”
La Rosinda el ama de llaves, como decía mi abuela, desde que tuvimos ese altercado en el dormitorio preparó las más deliciosas comidas. Cuando yo me acercaba a la cocina ella se dejaba desatar el delantal sin enojarse y me decía por lo bajo,
-Ya se le va a pasar niño, no se apure. El abuelo es mal arriado ya sabe. La única que podía con él está en su santa gloria, que le vua’uste hacer…Ah y la otra que le podía, era su preciosa y más santa madre, esa era la otra….del resto de la humanida ¡nadie puede con el viejo!….uuuuh si me escucha me mata- y se tapaba la boca con la mano regordeta y húmeda como si fuera una niña.

Esa tarde, desde el sillón de la galería con vista al campo arado, el abuelo dijo arrojándome las llaves,
-Mañana llega su padre a la tardecita, llévese la camioneta y salga con la fresca no sea que no llegue a tiempo al Aeroparque. Y mire, yo le recomiendo…que a mi hijo ni le cuente de esas cosas. Total, para qué…si luego se vuelve a dir y el que se quedá acá con Usté soy yo. Basta con mi amargura, ni le diga- siguió con la pipa en mano, mirando el horizonte.
O sea, no se había olvidado y era de suponer.
Y llegó papá. Se lo veía radiante. A su lado, llevándolo del codo, lo acompañaba un tipo más alto, joven apuesto. Empujaba sin esfuerzo el carro con tres valijas mientras mi padre reía de algo que le dijo al oído…”Qué bien está papá, no le pasan los años”
Nos abrazamos en un prolongado apretón, me llenó la cara de besos perfumados y en medio me decía cuánto y cuánto me había extrañado, Qué grande estás hijo…Esas cosas.
De regreso, sólo escuché a mi padre. Su amigo no hablaba media palabra en español, dijo sólo un gangoso y mal acentuado “Holá, qué tal” y de ahí, nada más que sonrisas cuando lo miraba.

Al atardecer, paramos en una estación de servicio, café con media lunas, tostadas y dulce de leche que el otro se comió a cucharadas. Papá le compró un tarro de kilo y de agradecido no más, le dio un beso exagerado en la mejilla mientras con la mano le acariciaba la nuca.
“Ahora sí que estamos listos” Pensé mirando el tránsito que se estaba poniendo denso. Se ocultaba el sol, fin del día.

Viviana Comerón
jun 24th, 2007 by sentires Edit |