Tauro

18 12 2008

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Desde aquí te veo mejor, te tengo en la mira, puedo observar el aguerrido gesto que traes pensando la embestida.
Sólo el público anima, grita y empuja a lo que no queremos.
Te miraba ayer en el corral y valoré tu juventud. Tensos músculos de acero, el espasmódico temblor de los tendones, los ojos vítreos apenas parpadeantes, tu pelambre alisado, brillante, engalanado.
Y ahora Yo, tan bien puesto, con la impronta en alto y la frente en baja, ladeada la montera a modo distraído, las lentejuelas del chaleco dando señales de alerta.
Tu tan joven. Yo, conmovido en mis reflexiones y sintiendo los años vividos, más en los sentimientos que en el cuerpo.
La pata delantera se arrastra lenta, provocativa, levanta polvo que dispersa la brisa.
Firmes los dos, mirándonos, como a sabiendas que deberíamos evitar el final aunque el estoque se prepare en alto.

¿De qué sirvió? ¿A quién serví? ¿Para qué?
El más famoso matador, hoy quisiera entregarse a tu cornamenta antes de verte tendido desangrado cobardemente.

Son los años, ya no tolero la barbarie, ni estos primitivos gestos de competencia sobre el animal. ¿Quiénes son los animales?
“Ultima función” : decido.
Desde el silencio de la Plaza miro al público, extiendo los brazos, llevándolos con el gesto a un fuerte apretón a mí mismo:
“Los quiero, los saludo y agradezco. Me retiro”

Tauro arremete bajando la testuz, haciendo danzar en la corrida las cuatro banderillas, lo siento entrar en mis riñones.
Me rodea dando giros de gloria, chapoteando en el charco de sangre que la arena no absorbe. Entran todos los que también lo dejarán tendido.
“No lo hagan, es bravo, merece vivir” -es un intento-
Nadie escucha.
Se termino el conflicto: Mano a mano, amigo.
Nadie escucha.





Ilusión

24 10 2008

Nada es real y todo es tan cierto.
El conocimiento se desvanece cuando el dolor es tanto.
Aunque uno insista en repetir que nada es lo que parece
Es, y duele con saña.
Punzante, persiste, avasalla, se instala y muerde

V.C.

Christine Comyn “Never Mind”





Ponerse en la fila

21 10 2008

Tocado por la magia


En el ser humano hay muchas cosas buenas. Sin embargo, tenemos ciertas costumbres que no son tan buenas. Y una de esas malas costumbres es que nos atraen las distracciones. Pasa cualquier tontería, y ahí es donde ponemos nuestra atención.
¿Por qué es una mala costumbre? Porque nos roba todas las cosas esenciales que necesitamos para hacer de nuestra vida un acontecimiento maravilloso. Y ésa es la posibilidad. Eso es lo que puedes hacer, puedes conseguir que esta vida sea absolutamente increíble. ¿Cómo?
Estás en este mundo; existes. Un día no estabas aquí, hoy estás y un día vas a morir. Te puedo garantizar que si no comprendes lo que eso significa es debido a las distracciones. Sólo empezarás a comprender qué es esencial en esta vida cuando llegue el momento en el que pierdas la capacidad de distraerte, y ese momento siempre llega.
¿Cómo lo sé? ¿Acaso en mi vida ha llegado ya ese momento en el que no me distraigo? No. Pero también sé que hubo alguien lo suficientemente bondadoso como para enseñarme. Porque cuando estoy atrapado en mi propia historia, en mi propia definición de lo que significa esta vida, me vuelvo descuidado.

Fíjate en la gente que vive una vida “emocionante”, como los que saltan de los puentes atados a una cuerda elástica. Hay personas que piensan que eso es emocionante. En realidad, desafían a la muerte: “¡Llévame contigo!”. Y piensan que ahí está la emoción. Hay quienes escalan paredes verticales sin ninguna cuerda de seguridad, simplemente utilizando sus dedos y unos polvos. La única razón por la que la muerte no se los lleva es porque eso le hace tanta gracia que se está revolcando por el suelo de risa. Pero un día la muerte se pone seria, y en un abrir y cerrar de ojos, ya no están. Sus cuerpos se convierten en polvo otra vez.
Así pues, ¿qué es esencial en la vida? ¿Vivir de forma emocionante o sentir el corazón lleno de alegría?
Todas las cosas que creemos que son importantes, un día darán un giro y dejarán de serlo. He estado leyendo cartas de personas que están o bien encabezando la cola, o dos o tres puestos detrás del primero. El otro día estaba hablando con alguien que me dijo: “Fulano está a punto de morir”.
Le dije: “Bueno, todos estamos en ese proceso. Ponte a la cola”. Supongo que hay quienes están a la cabeza de la cola, y otros van un poco más atrás. Pero hay una cola, y todo el mundo va en la misma dirección. Es la ley de la existencia. Y la ley dicta: “Estás aquí, pero por un tiempo limitado”. Y no hay nadie –nadie– que pueda cambiar esa ley.
Algunos dicen: “Ya, pero existe la criogenia y todo eso”. Perdona, pero la Tierra está hecha de polvo. Tanto el cilindro metálico que tiene dentro el agente criogénico como tu cabeza están hechos de polvo comprimido. Y la vulnerabilidad innata del polvo que le hace volver a ser polvo otra vez es tremenda. El milagro no es que el polvo se convierta en polvo, sino ¿cómo es que aún no lo ha hecho? Ése es el milagro. La destrucción debería haber llegado hace mucho tiempo. Basta con que un pequeño cuerpo celeste venga en nuestra dirección y se acerque un poco más de la cuenta para que la Tierra lo atraiga hacia ella. Y si eso ocurre, nuestro planeta será destruido.
Este polvo es más frágil que un filamento de oro o plata. ¿Has visto alguna vez un filamento de plata sobre un trozo de papel? En India los ponen en los platos y las comidas. Esa plata es tan delicada que si respiras como no debes saldrá volando por ahí. Así de delicada es. Y de ese polvo se han creado muchísimas cosas, como las rocas y las montañas.
Estoy aquí para decirte lo que he estado diciendo a la gente toda mi vida: “No dejes pasar un día más sin sentir la magia de lo que ha sido colocado dentro de ti. No dejes que pase otro día cargado de dudas, ira y confusión. No dejes pasar otro día sin sentir la plenitud de este corazón”. Es posible sentirse plenamente satisfecho en esta vida. Es posible sentirse en paz.

Prem Rawat